Capítulo 6: El corazón de Ollivander

31 diciembre, 2007

El transcurso de aquella semana no fue nada agradable para David. Su familia lo quería y aceptaba como era, pero el cambio en la forma de tratarlo había sido notable.
Por otro lado, sus padres no se mostraron negativos ante la decisión de su hijo de ir a Hogwarts. La idea de que estuviera un tiempo fuera de casa y de la protección de su familia podría ser provechosa para mejorar su personalidad. Así, los Harrison se limitaron a esperar.

El once de agosto, pasado el mediodía, tocaron la puerta. Evelin fue a abrir y dejó entrar a Harry como si fuese un conocido de toda la vida. David lo esperaba ansioso en el living.
― ¿Cómo va todo? -preguntó Harry mirando al niño con una sonrisa.

Evelin ofreció al invitado tomar algo en la cocina. Bean estaba mucho más tranquilo que en la visita anterior, incluso el mago llegó a pensar que había aceptado el hecho de tener un hijo mago. Antes de poder terminar su café, los Harrison lo bombardearon a preguntas sobre la magia, la nueva escuela de David y otros temas que estaban relacionados con el nuevo mundo de su hijo. Finalmente, Harry indicó que se hacía tarde y se puso de pie. Le indicó a Bean que necesitaba algo de dinero muggle para cambiarlo por dinero mágico. Cuando se lo dio, Harry devolvió más de la mitad, diciendo que con eso sobraría.
― ¿En que iremos hasta el Callejón Diagon? -preguntó David, intrigado. Harry le había hablado sobre el lugar donde los magos y brujas hacen las compras.
― En chimenea.
Nadie se inmutó, ya nada parecía extraño. Harry apuntó su varita hacia el hogar que había en la sala. Aún era verano, por lo que había estado apagado por mucho tiempo. Con un leve movimiento de su mano el mago hizo arder los leños, y luego se acercó tomando a David por los hombros. Antes de irse, Harry le aseguró a la familia del niño que lo tendrían de vuelta ese mismo día.

― Sortilegios Weasley, Callejón Diagon -dijo, al tiempo que lanzaba un extraño polvo color plateado al fuego. Las llamas cambiaron inmediatamente de color.
― Sin miedo -le susurró Harry al chico. Mirando hacia su familia, David atravesó el fuego junto al mago.

De pronto se sintió mareado. Todo daba vueltas a su alrededor, vio como miles de lugares pasaban a sus lados. Cerró los ojos y notó que Harry lo agarraba fuertemente. Después de unos segundos, David se encontraba dentro de un comercio repleto de gente que miraba entusiasmada unos objetos extraños. Un tipo pelirrojo se les acercó y les habló casi mecánicamente, mirando al techo.
― ¡Bienvenidos a Sortilegios Weasley! ¿Buscan algo en especial o prefieren mirar alrede…? ¡Harry! ¡Eh, Fred, es Harry!
Otro pelirrojo apareció, pero este era mucho más joven. Fred saludó muy alegremente a Harry, sin duda se conocían perfectamente.
― ¿Qué tenemos aquí? -dijo el mayor. David notó que le faltaba una oreja.
― Es mi “ahijado mágico” -Harry le palmeó la espalda-. Empieza Hogwarts este año, pero es hijo de muggles, por lo que desconocía de sus poderes hasta hace una semana. David, te presento a George y Fred Weasley, dos grandes amigos.
― Tienes suerte muchacho -le comentó George mientras le apretaba la mano-. ¡Podrías haber sido
muggle! Te encantará tu nueva escuela. Yo ya fui hace mucho tiempo, parece mentira que ya pasaron treinta años. Pero mi hijo se graduó hace poco y podrá decirte como van las cosas. Fred, cuéntale un poco, ¿quieres?

David y Fred se alejaron unos metros para poder hablar tranquilos, mientras Harry y George conversaban sobre asuntos de mayores. Allí, hablaron del tren de Hogwarts, la mujer del carrito que vendía golosinas en él, el viaje en bote hasta el castillo, las cuatro casas existentes, las escaleras que se movían, puertas que aparecían y desaparecían, y algunos otros detalles.
― Supongo que terminaré en Ravenclaw -dijo David cuando supo todo lo que quería-. Todos dicen que soy un poco adelantado para mi edad.
― En el caso de que termines en Ravenclaw, tengo que darte un consejo. Por algún motivo, y mientras yo estaba en Hogwarts también pensaba así, los alumnos tienen como referencia a Gryffindor y Slytherin. Eso quiere decir que si el sombrero te envía a Ravenclaw o Hufflepuff, serás un inútil para los que estén en esas dos casas “superiores”. Pero a medida que el tiempo pasa, te das cuenta que no es así, y que ser un Ravenclaw o un Hufflepuff tiene sus ventajas. Así que no hagas caso a lo que te digan.
― ¿Sombrero? ¿Qué sombrero?
― ¡Claro! No te conté. Verás, en el banquete inicial cada alumno tiene que probarse el Sombrero Seleccionador. Es un sombrero encantado por los cuatro fundadores de Hogwarts (las casas llevan sus nombres). A ese sombrero no lo podemos engañar, puede ver dentro de nuestra mente y nuestro corazón. A mi me envió a Gryffindor -David notó orgullo en la voz de Fred, como si lo que le había dicho antes hubiese quedado en el olvido.
― Ah… bueno, muchas gracias. Tengo que irme, es un gusto… Fred.
Los chicos se estrecharon las manos mientras Harry hacía señas para irse. Al pasar junto a George, lo saludó, aunque con cierta vergüenza. George le respondió con unos golpecitos en la cabeza.

Cuando salieron al callejón, David miró hacia todos lados con asombro. Cientos y cientos de magos y brujas caminando y entrando en los comercios. Pudo ver algunos chicos que parecían de su edad, por lo que dedujo que serían compañeros de año.
Inmediatamente se dirigieron hacia un gran edificio. Grandes letras rezaban “GRINGOTTS” sobre la puerta. Cuando entraron David se percató de que era un banco. Había cientos de duendes realizando diversas tareas detrás de unos grandes mostradores. Al ver tanta gente dentro, pensó que estarían horas ahí, pero inmediatamente un duende se les acercó y les habló.
― Bienvenido, señor Potter. ¿Que necesita?
― Necesitamos cambiar dinero muggle por dinero mágico.
― Muy bien, pasen por aquí.
El duende los llevó a una pequeña sala donde había menos cajeros que en el salón principal, pero que era exclusivamente para el intercambio de dinero. La habitación parecía nueva en comparación a la anterior. Se acercaron a uno de los duendes que no estaba ocupado y le entregaron el dinero
muggle. En un abrir y cerrar de ojos tenían varias monedas de metal en frente suyo. Harry las contó.
― Veintitrés Galeones, trece
sickles y veinticinco knuts. Sabía que sobraría.

― A ver -dijo Harry pensativo una vez que estuvieron nuevamente en el exterior-. Supongo que lo primero que necesitamos es conseguirte una varita.
― ¿Una varita?
― Sí, una como la mía. Bueno, probablemente no como la mía, pero una varita al fin. Si tenemos suerte tardaremos no más de cinco minutos.
― ¿Qué quieres decir con si tenemos suerte?
― Verás, la varita es la que elige al mago, no el mago a ella. Por lo que puedes estar horas y horas probando varitas hasta encontrar la correcta. Yo tuve que probarme al menos cuatro antes de encontrar la correcta.
Los magos caminaron un poco más entre la gente para llegar a la tienda de varitas. En el camino Harry recibía y devolvía saludos de prácticamente todo el que lo veía.
― Usted es muy famoso entre los magos, ¿no, Harr… señor? -a pesar de que David ya empezaba a soltarse, Harry le provocaba a la vez confianza y respeto.
― No dudes en llamarme Harry. Con respecto a lo otro, se podría decir que sí.
― ¿Puedo saber por qué?
― Creo que es una historia demasiado larga e interesante como para contarla en diez metros. Es aquí. Todavía recuerdo cuando entré por primera vez… lo atendía el tío del actual dueño.

Entraron a un pequeño local lleno de pequeñas cajas, la mayoría llenas de polvo. Había un pequeño mostrador, detrás del cual se mostraba un tipo que no pasaba de los cincuenta años. Miraba alegremente a los visitantes.
― ¡Bienvenidos a Ollivander’s! ¿En que puedo ayudarlo, Potter? ¡Oh, otro hijo que asistirá a Hogwarts!
― ¡Nada de eso, Ollivander! Ya tengo bastante con los otros tres. Este es hijo de muggles por lo que enviaron un Auror a que lo acompañe, y aquí me tienes, venimos a buscar una varita.
David se sintió importante a pesar de saber gracias a Fred que el hecho de que un mago hijo de
muggles fuese acompañado por un agente especial del ministerio era algo normal que había sido establecido hacía muy poco tiempo. Se había enterado que los Aurores son un destacamento especial de magos que se ocupan de mantener el orden dentro del mundo mágico. Pero no había grandes problemas en estos tiempos, por lo que eran destinados a tareas como esas siempre que aceptaran.
― Bueno… a ver… párate aquí -le dijo Ollivander al chico mientras rodeaba el pequeño mostrador para ir a su encuentro. Luego, le midió la distancia entre varias partes del cuerpo.
― Sólo un momento.
Ollivander recolectó dos polvorientas cajas y las depositó sobre una vieja silla. Harry miró aquel mueble con nostalgia, recordando que años antes Hagrid se había sentado ahí mismo. El dueño sacó la varita que había dentro de una de las cajas y se la mostró a David.
― A ver… Treinta y dos centímetros, núcleo de nervio de dragón, muy flexible… -se la dio y le indicó que la agitara.
Cuando lo hizo, pequeñas partículas de luz salieron de la punta de la varita. Harry se levantó contento.
― ¡Que suerte! ¡A la primera!
Pero Ollivander miraba la varita extrañado. Tomó otra y David la agitó, logrando el mismo efecto.
― ¿Es esto posible? -preguntó Harry mientras David le devolvía la varita al vendedor.
― Mmm… una varita cualquiera jamás consigue el mismo efecto que la correcta para el mago… sólo alguien con demasiado poder podría hacerlo, pero este tiene sólo once años y es hijo de
muggles, ¿no? Necesitaría generaciones y generaciones de poderosos magos para lograrlo. Por lo que debemos obviar que no es ninguna de estas.
― Toma David, prueba con la mía. Vamos a ver si lo que dice Ollivander es correcto.
David sintió miedo. ¿Y si no había ninguna varita para él? ¿Y si volvía a vivir con sus padres? Su hermano se burlaría eternamente de él. Mientras sostenía la varita de Harry deseó que no volvieran a aparecer las pequeñas luces, pero al agitarla eso fue lo que vio. Se probó al menos siete varitas más, de todas las diversidades de maderas que pudiera haber imaginado, hasta que Ollivander tomó una decisión.
― Esperen aquí -dijo. Caminó entre los estantes centrales y se detuvo justo antes de chocar contra la pared. Examinó uno de los estantes y extrajo una caja particularmente llena de polvo y suciedad. Caminó rápidamente hacia David y abrió la caja en frente de él, llenándolo de polvo, mientras el chico miraba la varita que le llamó la atención de inmediato. “Quiero esa”, pensó.
― Esta, señor Potter -Ollivander miraba a Harry-, es una varita fabricada por mi abuelo. Veintinueve centímetros, rígida y flexible a la vez. Jamás nadie que lo haya intentado ha podido aparecer un sólo hilo de luz con ella. Es por eso que mi tío la consideró obsoleta hace muchos años, antes de que usted naciera, y sólo la conservó como recuerdo de mi abuelo.
― ¿Qué es lo que tiene de raro?
― Está hecha con corazón de unicornio.
― ¿Corazón de unicornio? Querrás decir pelos de unicornio, o nervios de corazón de dragón.
― No, Potter. En uno de sus viajes por el mundo, mi abuelo encontró una manada de unicornios. Se las arregló para capturar al jefe y le extrajo el corazón. Después de mucha investigación, logró reducirlo mágicamente para que cupiera en una varita sin perder sus poderes. Pensó que tendría mucho éxito, pero jamás pudo venderla. Tómala -le dijo a David.
El niño, intrigado, tomó la varita. Ante la orden de Ollivander, David la agitó. Esta vez no salieron luces, en su defecto, el pequeño mostrador salió despedido hacia la pared haciéndose pedazos ante ella, lo que provocó un ruido ensordecedor que atrajo a más de un mago a la tienda.
― ¡Perfecto! La llevamos -dijo Harry.
Pero Ollivander no respondía, estaba perplejo. Finalmente habló en un tono levemente descortés, como queriendo que sus clientes se fueran de inmediato.
― Son nueve galeones por la varita, y dos más por el escritorio.

― ¿Qué hay de malo con esta varita? -preguntó David mirándola, mientras iban a comprar sus libros de texto.
― No hay nada de malo. Los Ollivander siempre fueron un poco locos.

Las otras compras fueron rápidas en comparación a la primera. En media hora, David ya tenía sus libros de texto, entre los cuales estaban Defensa contra las Artes Oscuras – Nociones Básicas, Encantamientos – nivel 1, Historia de la Magia Antigua y Moderna I, entre otros. También había adquirido un caldero para sus clases de pociones, además de pluma y tinta. La túnica le quedaba un poco larga a pesar de su altura, pero Harry dijo que eso era preferible a que se le viesen los tobillos.

― Mmm… no esperaba que gastásemos tanto en Ollivander’s. Bueno, de todas formas hay dinero para una mascota. ¿Quieres una?
― ¿Una mascota? ¿Un animal mágico?
― No, no. Son animales que los muggles también conocen. Yo recomiendo una lechuza, porque pueden llevar cartas e incluso paquetes por largas distancias.
― Vamos a ver.

Harry lo llevó donde había comprado su primera mascota: el Emporio de la Lechuza. David estuvo mirando por un largo rato antes de decidirse, hasta que dio con una lechuza de un color grisáceo. La llamó Hércules, por una película muggle que había visto unos meses antes.
Cuando terminaron las compras, Harry llevó de vuelta con su familia a David. Les recordó que debían llevar al niño a la estación King’s Cross antes de las once de la mañana, y él los encontraría ahí. Dicho esto, saludó alegremente a los Harrison y se retiró.

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30 Responses to “Capítulo 6: El corazón de Ollivander”

  1. candelia Says:

    genial!

    siguelo pronto por favor!

    Besos y animos!

    Kisses

  2. Durward Says:

    Gracias candelia por tus comentarios! Espero que no te moleste que utilice tu nick en la historia porque ya lo use… Le seras de gran ayuda a David

  3. Txelleta Says:

    Me ha fascinado lo del corazón de unicornio. Vaya imaginación!!!

  4. Martín Says:

    Está bueno lo del núcleo de la varita de David. Por cierto, esta nueva costumbre de que los magos hijos de muggles sean escoltados por Aurores ¿es para protegerlos de algún nuevo grupo anti-mudbloods o simplemente una tarea que se asigna a los Aurores para no tenerlos ociosos?
    Saludos

  5. Durward Says:

    Martín: que gusto que te pases por mi fanfic. Yo también estoy leyendo el tuyo jeje.

    La señora Rowling dijo alguna vez que los magos nacidos de muggles, además de recibir la carta, recibían la visita de dos magos especialmente enviados a explicar las cosas a su familia.
    No recuerdo bien si aclaró sus profesiones, por lo que imaginé que serían un profesor y un auror. Un profesor, para que pueda explicarles el funcionamiento de la escuela.
    Y un auror, como dije antes, para acompañamiento, y como dice en el capítulo anterior, por si los muggles se comportan de una forma “indeseada”


  6. Quizas a Harry le mandaron a Hagrid por abarcar el espacio de 2 personas… jaja muy bueno que David tenga una varita unica… siempre supe q es poderoso

  7. jose Says:

    mmm… fred o george( uno de ellos) no murio en el septimo libro?
    otrqa cosa… se supoine q si matas un unicornio, quedas maldito por toda tu vida.. creo q era asi..
    como lo explicas?
    fuera de eso.. muy weno el fic.. recien lo comienso a leer.. seguire xD

  8. Durward Says:

    jose:
    1) Fred es el hijo de George.
    2) Si bebes sangre de unicornio quedas maldito.

  9. jose Says:

    jeje.. pense que habia encontrado un error.. veo q no dejas nada al azar.. eso me gusta..
    weno sigue asi.. seguire leyendo

  10. WatsonBoy16 Says:

    Este capitulo esta genial, me ha gustado lo de el corazon de unicornio, eres bastante original Durward me ha encantado, seguire leyendo.

  11. Durward Says:

    WatsonBoy: me alegra que te guste. Lo del corazón de unicornio es bastante importante, y no sólo un detalle al aire.

    ¡Saludos!

  12. horrocrux 7 Says:

    durward nada mas te felicito porque nunca habia disfrutado tanto de un fanfic como los libros de harry potter pero este de verdad me esta gustando tal vez hasta me desvele leyendolo y el de david harrison y ell aprendiz de la magia veo que solo llevas dos capitulos publica los demas lo mas rapido posible gracias

  13. Durward Says:

    ¡Gracias, horrocrux 7!

    Me alegra mucho que te guste y lo disfrutes. ¡Saludos!

  14. Marcelo Says:

    Fred el hijo de George? y se graduo hace 30 años? Harry cuantos años tiene? Muy buen capítulo, me encantó lo de la varita.

  15. Marcelo Says:

    Ah, y otra cosa. Harry le dijo a David que no podia hacer magia fuera del colegio? Esperen, creo que en los libros se menciona algo así que no se los registra hasta que lleguen a Hogwarts. Me equivoco?

  16. Durward Says:

    Marcelo: George se graduó hace 30 años. Fred es el hijo de George. Harry se refería obviamente a que no podía hacer magia fuera del colegio una vez que comenzaran las clases, porque es obvio que no se puede contener la magia inintencional.

  17. Marcelo Says:

    Ok, gracias por la aclaracion

  18. alytna Says:

    me imagino que este niño va hacer cosas grandiosas.

  19. karla Says:

    uuu!! corazon de unicornio…
    ahora ia mas o menos me ubico eso kiere decir k ia es despues de k lily entro al colegio por que si no me ekivoco dijo k los tres ia habian comprado varitas osea que es como en el 2023? o algo parecido…
    ay me dices si no…

  20. ana lovegood Says:

    david va a ser un mago muy poderoso por lo visto si lo eligio esa varita de corazon de unicornio ni a harry

  21. godric grifindor Says:

    una pregunta: x q puciste a fred si murió en la batalla de hogwarts

  22. douhg :) Says:

    era su hijooooo ajaja ¬¬ yo kcho…
    filoo esta bkn ;)

    / Douhg ..]+~

  23. El Sauce Boxeador Says:

    corazon de unicornio??? wuau!!
    esto se pone mas interesante….


  24. […] Ir al capítulo siguiente Posted by Durward Filed in David Harrison y el anuncio del Mago Tags: David Harrison, harrison […]

  25. hombrelobo Says:

    fred muere en el ultimo libro de hp…


    • tienes toda la razon ¿que estupido no? y mas encima Durward
      dijo en su guia de como hacer un fanfic que deviamos haber leido harry potter 7 para entender bien su fanfic

      • marianic Says:

        haber listillos leer los comentarios de mas arriba! Fred se refiere al hijo de george no a su hermano. Antes de criticar enteraros bien de lo que hablais…


  26. fred y george weasly?????????????????????????
    fred murio en hp7

  27. Any Says:

    ¡ Fantástico! Eres J.W, ¡Es un impostor! ¿Quien puede escribir tan bien? lo que no sabía era que J.W sabia Español…


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