Capítulo 8: “El Sombrero Silencionador”

4 enero, 2008

Por suerte para David, los chicos cambiaron de tema cuando el silbato del tren se hizo escuchar y el Expreso de Hogwarts comenzó su viaje. Estaban hablando de lo emocionante que serían las clases, las excursiones que harían a un pueblo llamado Hogsmeade cuando estuviesen en el tercer año y todo tipo de detalles que esperaban tuviera su nuevo colegio. David apoyó su cabeza en el vidrio y mientras miraba el paisaje se quedó dormido.

― ¡David, despierta! Hay que cambiarse, llegamos en diez minutos.
No podía creerlo. Ya estaba obscureciendo, debía de haber dormido por horas. Rápidamente sacó su túnica de baúl y se cambió en un abrir y cerrar de ojos. Ahora que loS tres estaban parados, David pudo ver que era el más alto. Siguieron conversando por unos minutos hasta que el tren aminoró la marcha. Salieron al pasillo al igual que todos los demás estudiantes en el vagón y esperaron a que el Expreso se detuviera por completo.
Cuando bajó del tren, David se encontró en otra pequeña estación. Por lo que pudo escuchar de unos chicos que estaban detrás de él, era la estación de aquel pueblo llamado Hogsmeade.

― ¡Los de primer año por aquí! -rugió una potente voz.
Estaba impresionado. El portador de aquella voz era un hombre tan alto que para poder tocarle la cara tendría que haberse subido a los hombros de Frederic, y este a su vez a los hombros de Charlie. Además de eso era al menos cinco veces más ancho que él, y eso que David no estaba desnutrido ni mucho menos. Parecía anciano pero a la vez lleno de energía. Cuando todos los estudiantes nuevos se hubieron reunido, volvió a hablar.
― Es costumbre que los nuevos lleguen en bote al castillo. Por aquí por favor.
Aquel hombre, cuyo nombre era Hagrid, los condujo por un estrecho sendero, oscuro a causa de los tupidos árboles que bloqueaban la luz de la luna y de la estación. Cuando había caminado un pequeño trecho, David lo vio por primera vez. El castillo de Hogwarts era imponente y la gran luna llena de fondo, amarilla como un queso, le daba aún más espectacularidad a la imagen. Deseó tener una cámara de fotos digital para poder inmortalizar aquella escena. Sin darse cuenta, el sendero se había terminado. Ahora se encontraban a la orilla de un lago, en el que había varios botes. En frente, bien en frente, estaba Hogwarts.
― Suban, por favor. ¡No más de cuatro en cada bote!
Cuando todos subieron, los botes comenzaron a moverse lentamente hacia el otro extremo. El viaje le pareció rápido a David, quien no podía apartar los ojos de aquel impresionante castillo con sus incontables torres. Finalmente pusieron pie en tierra y después de subir unos pocos escalones de piedra, se encontraron en la puerta de Hogwarts. Hagrid llamó tres veces con su gordo puño, y la puerta se abrió lentamente.
Hagrid parecía estar esperando a alguien, pero al ver que nadie llegaba les hizo una seña a los chicos para que pasen. Los condujo a través de un gran salón que parecía un vestíbulo, y cuyo techo estaba tan alto que hacía aún más imponente la escena. Los chicos percibieron tumulto y voces cerca de allí. Hagrid los condujo hasta una pequeña sala, en la que les explicó algunas cosas.
― Generalmente no soy yo quien tiene que decir esto, pero viendo que no hay nadie… Bien, está a punto de comenzar el banquete de iniciación, en donde ustedes conocerán en que casa deberán permanecer durante toda su estadía en el colegio Hogwarts. Cuando llegue el momento los llevaré al Gran Comedor.
Hagrid se retiró, y los chicos pudieron oír que murmuraba.
― Dios… no soy bueno para esto.
Los nuevos alumnos se quedaron ahí por un pequeño lapso de tiempo, ya que Hagrid volvió cuando pasaron uno o dos minutos.
― Formen una hilera y vengan. Por aquí, por aquí.
Los condujo nuevamente a través de aquel vestíbulo enorme y cuando pasaron entre unas grandes puertas, estaban en un salón aún más grande. Era impresionante la dimensión de aquella habitación, y no menos impactante el contexto. Cientos de estudiantes distribuidos en cuatro largas mesas. Sobre ellas, incontables velas flotaban por arte de magia. Perpendicularmente a todas las mesas de estudiantes, había otra ocupada por gente mayor, y David no tardó en darse cuenta que debían de ser los empleados de Hogwarts. Hagrid los llevó hasta la mitad del salón, quedando a vista de todos, siempre formando una fila india. Una vez allí, aquella voz ronca volvió a sonar.
― Directora, los nuevos alumnos.
Aquel inmenso hombre hizo una torpe reverencia y se fue a sentar, mientras una anciana señora vestida con túnica y cuya cabeza estaba adornada por un sombrero puntiagudo tomaba la palabra.
― Gracias, Hagrid. ¡Bienvenidos, nuevos estudiantes! -a pesar de su vejez, ella también parecía llena de energías, por lo que David supuso que los magos y brujas eran más longevos que la gente común-. Soy la directora del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Mi nombre es Minerva McGonagall, aunque deben llamarme señora Directora si no quieren ser castigados. Ahora, serán seleccionados a una de las cuatro casas de Hogwarts, donde pasarán el resto de sus estudios. Deberán sentir y querer a su casa como si de su familia se tratase, porque las acciones de cada uno de ustedes, tanto buenas como reprobables, tendrán repercusión en la reputación de ellas. Las casas son Gryffindor, Ravenclaw, Slytherin y Hufflepuff.
Mientras la directora nombraba a las casas, los alumnos de ellas se ponían de pie y vitoreaban, pero cuando McGonagall pidió silencio no tardaron en obedecer.
Un mago se levantó de la mesa de profesores. Tomó un pequeño taburete con una mano, y con la otra un puntiagudo sombrero de mago viejo, totalmente remendado: sin duda era increíblemente viejo. David reconoció al mago de inmediato, pues era aquel que junto a Harry Potter, lo había visitado aquel cuatro de agosto a la medianoche. Neville Longbottom depositó el taburete en frente de los alumnos nuevos y acto seguido puso el sombrero sobre él.
Un silencio increíble se apoderó de la sala mientras el sombrero pareció articular una boca. Y entonces, empezó a recitar una canción en la que explicaba la historia de Hogwarts y sus fundadores. Cada vez que David oía nombrar a Ravenclaw, un potente nerviosismo se apoderaba de él. Ni bien el sombrero hizo silencio, todos los alumnos de cursos mayores aplaudieron y vitorearon su canción.
― Cuando los llame, vengan hacia mi. Empecemos… -el mago sacó una pequeña lista y tomó el sombrero nuevamente-. Adam, Justin.
Un niño de mediana altura caminó hacia Neville con pasos altaneros y soberbios. Mientras se sentaba en el taburete, el profesor le posó el sombrero en la cabeza. Ni bien pudo acariciar los cabellos rubios, el sombrero rugió.
― ¡SLYTHERIN!
Una -leve- tanda de aplausos llegó desde una de las mesas. David le pareció que aquellos estudiantes eran tan fríos e indiferentes que casi deseó ir a Ravenclaw. Sin embargo, su esperanza era clara: aún tenía posibilidades de estar en Gryffindor. Era tímido, es verdad, pero eso no impedía que fuera valiente. De todas formas, pensó, el sombrero le diría donde tendría que estar.
― Allison, Silvia.
Esta vez la que se adelantó fue una pequeña niña. David se dio cuenta que le llevaba al menos dos cabezas. Es más, ahora que lo pensaba, era el más alto de todos los de primer año. La niña se puso el sombrero. Esta vez, la decisión se hizo esperar, por lo que el sombrero llegó a taparle hasta los ojos. Finalmente gritó.
― ¡GRYFFINDOR!
Aquella feliz chica no imaginaba cuanto la envidiaba David mientras caminaba hacia la mesa de Gryffindor, recibida calurosamente por sus miembros.
Así fueron pasando uno a uno los estudiantes. Harrison era un apellido que debía de estar en medio de la lista, por lo que no faltaba mucho para su turno. Laurence Anderson había sido el primero en ir a Ravenclaw, y por lo que David pudo ver no eran parecidos a los Slytherin, por lo que se calmó por unos instante; sin embargo el pensamiento de la reprobación que sentirían sus amigos al ver que era un cerebrito lo azotaba permanentemente.
Finalmente, el momento llegó.
― Harrison, David.
Con el autoestima en el suelo y la esperanza en el cielo, David se acercó al taburete. Pudo percibir un “tranquilo”, susurrado a su oído por Neville. Se sentó y sintió el sombrero deslizarse por sus orejas, mientras apretaba los puños. Una débil pero a la vez firme voz le hablaba a la oreja.
¿Qué tenemos aquí? O si, me gustan estos. Una inteligencia digna de ser envidiada, si señor. Un auténtico Ravenclaw. Aunque puedo ver que no quieres ir a Ravenclaw, ¿eh?
No -pensó David para sus adentros.
― ¿
No? Bueno… ¿donde quieres ir?
Quiero ir a Gryffindor.
¿A Gryffindor? Gryffindor es para los valientes, los hábiles, los que tienen coraje y están dispuestos a todo en los momentos más difíciles. Y créeme que no tienes nada de eso.
Sí… yo si tengo. ¡Quiero ir a Gryffindor!
Demuéstramelo.
David se quedó helado. ¿Cómo podía demostrar que era valiente en aquel momento? Sus manos estaban completamente transpiradas. De todas formas, no tuvo tiempo para actuar. El sombrero gritó al resto del salón.
― ¡RAVEN…!
― ¡NO!

Los alumnos de la mesa de Ravenclaw que se habían incorporado para aplaudir, se sentaron lentamente, mirándose los unos a otros. Todo el salón estaba en silencio. David había saltado del taburete y estaba de pie, sin saber donde meterse. El sudor lo cubría por completo y en su cabeza, aquel sombrero que había estado tan lleno de vida, se mostraba inerte como una piedra.
Neville se le acercó y le quitó el sombrero, examinándolo. Tras él llegó la directora McGonagall, quien le quitó el viejo artilugio al profesor de sus manos, y con un leve agite de su varita hizo que el sombrero recobrara el movimiento.
― Siéntate.
A David le pareció que la directora estaba molesta con él. Era obvio que aquella situación era tan agradable como frecuente, si es que había algún precedente. Se sentó con torpeza y esperó lo peor mientras volvían a ponerle el sombrero.
Perfecto.
No era la misma voz de antes, esta era mucho más potente.
― ¡GRYFFINDOR!
Neville le sacó el sombrero y le dio una palmada en el hombro cuando se levantó. Mientras caminaba hacia la mesa de Gryffindor, pudo notar que la mayoría de las miradas estaban puestas en él, como si hubiese hecho algo malo de verdad. Agradecido, pudo encontrar un lugar libre en la mesa lo suficientemente alejado de los demás.
El resto de la ceremonia de la selección se la pasó sumergido en sus pensamientos. ¿Qué habría querido el sombrero? ¿Avergonzarlo en frente de todos? No le prestó atención a Frederic cuando llegó su turno, ni se enteró que había ido a parar a Ravenclaw. Quien lo hizo volver a la realidad fue Charlie, que después de ser sorteado en Gryffindor se sentó junto a él.

Ni bien todos los alumnos hubieron sido seleccionados, los platos que había en cada mesa se llenaron de deliciosa comida, pero David apenas probó bocado. La escuela de magia, la que él había pensado que lo sacaría de su propio mundo, no había empezado nada bien, excepto por el hecho de que había sido sorteado en Gryffindor. Ese pensamiento le mejoró, y se impuso a si mismo tenerlo presente hasta dormirse. Cuando la comida desapareció, la directora se puso de pie.
― Como es costumbre, voy a dar unas indicaciones para todos ustedes, especialmente para los de primer año.
“ Está prohibido hacer magia en los pasillos, eso deben tenerlo bien claro. Las agresiones entre alumnos, tanto mediante la fuerza como mediante la magia, está terminantemente prohibida y será castigada duramente. Por otro lado, se niega el acceso de cualquier estudiante al Bosque Prohibido. Cualquier infracción a esta norma será castigada con la expulsión del alumno.
David repasó cada una de las normas en su cabeza y se tranquilizó pensando que no sería demasiado difícil para él respetarlas. Era tranquilo, por lo que no había motivos para pelear con algún compañero, y tampoco le interesaban demasiado los peligros de un bosque lleno de extrañas criaturas.
― Y por último -dijo la directora nuevamente-. Tengo el gusto de presentar a la nueva profesora de Estudios Muggles, Mirtha McFly.
Los alumnos se pusieron de pie y aplaudieron, como era costumbre en aquellas situaciones. Pero David se limitó a mirar, aturdido. Era Mirtha, la portera de la clínica.

Minutos después y casi sin darse cuenta, se había levantado de la mesa. Los alumnos de cada casa se dirigían a sus dormitorios.
Cuando estaban por entrar en la sala común de Gryffindor, el chico que había sido seleccionado como prefecto dijo la contraseña.
― Calcetines rosa.
La dama gorda que había en el retrato, bloqueando el acceso a la sala, les permitió el paso. Aquel lugar era mucho más pequeña que el Gran Comedor pero no menos imponente. Charlie lo invitó con unos dulces de magos que comerían en los cómodos sillones antes de dormir, pero David rechazó la invitación enseguida diciendo que estaba muy cansado. Cuando subió a los dormitorios, reconoció su lugar porque su equipaje. Supuso que Hércules debía de haber sido llevada junto con las demás lechuzas. Entró en su cama, corrió las cortinas y se durmió lentamente, mientras recordaba que había sentido cuando se encontró parado frente a todos los alumnos después de gritar como un loco.

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19 Responses to “Capítulo 8: “El Sombrero Silencionador””

  1. candelia Says:

    Simplemente… guao… es increible!! anda que menuda pruebecita que le puso el sombrero!! y Frederic en Ravenclaw!! con lo que la criticaba…. humm, seguro que David sera buen Gryffindor, aunque no lo parezca…

  2. Durward Says:

    Cuando me imaginé a David, supe que tendría que acabar en Gryffindor, porque tenía la historia armada después de escribir el primer capítulo (Incluso ya tengo la trama del “segundo libro”, y también el final de toda la serie).

    Después tuve que imaginar a sus amigos. Sabía que Frederic acabaría en Ravenclaw por la misma razón de antes, pero necesito mostrar una evolución. Frederic tendrá un papel muy importante en unos cuantos años.

    Charlie va a ser quien más ayude a David en sus problemas según lo que imaginé.

  3. Enelya Says:

    genial… simplemente genial. Ese David (tocayo de mi hermano) se le nota a leguas que será un gran mago. Tienes talento para esto. De verdad me gusta tu historia, además que me inspira. Yo también escribo fic’s, sobre todo de Harry, están en fanfic.es y Azkaban méxico. Si no tienes mucho que hacer, me gustaría que los ojearas y me dieras tu opinión.

    P.D. ya tienes una fan que esperará ansiosa los siguientes capítulos.

  4. Durward Says:

    Gracias por el comentario Enelya.

    Ya me pasé por tu fic en fanfic.es, uno que se llama “El Portal”…. leí el primer capítulo, ¡es genial!

    Ya lo agregué a mis favoritos para seguir leyendo cuando tenga más tiempo.

    Nos escribimos

  5. Isabella Says:

    Woww Dudward tu fanfic esta increible.. me gusta mucho la manera en que llevas la trama de la historia.. :)

  6. Durward Says:

    Isabella:

    Se me hace fácil llevar la trama de la historia porque ya tengo la línea de tiempo armada, lo único que tengo que hacer es redactar los capítulos. Gracias por pasarte y comentar.

  7. Silviallison_potter Says:

    HOLA!!!!!!!!!!!!

    No he podido leer la historia hasta ahora, y TE DOY LAS GRACIAS POR NOMBRARME!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! :)

    De momento, la historia me encanta, ¡Esta genial!

    Voy a seguir leyendo!!!


  8. :o MIRTHA DE PROFE!! Ya quiero ver eso… esta muy bueno, y hasta me senti avergonzado por el grito de David cayando al sombrero… que mal

  9. horrocrux 7 Says:

    muy bueno tu fic, el mejor que he leido, me cayeron mal los de gryffindor al no apoyar a su nuevo miembro en un momento como ese y espero con ansiar terminar de leerlo y dices que vas a hacer un segundo tambien lo espero con ansias
    vaya no sabia que fueras tan buen escritor con razon si no mal recuerdo ganaste algunas batallas

  10. Marcelo Says:

    Wow. No queria que termine en Gryffindor, vamos a ver en que termina esto, si queda excluido, si los de Raven lo molestan, etc. Pobre David. Muy buena la historia ;)

  11. Char S. Says:

    Yo quería que David fuera a Ravenclaw :S, me encanta Gryffindor, pero Ravenclaw me intriga
    Esta muy buena la historia

  12. karla Says:

    el sombrero es de lo peor…
    supongo que los de ravenclaw se debieron haber sentido insultado y akel bocon k acabo en ravenclaw tambien…
    supongo que io tambien hubiese ido ahi…
    en fin… ia me espero algo genial para el siguiente…

  13. ana lovegood Says:

    q pruebecita q le puso el sombrero, estoy segura de q david va a ser un muy buen gryffindor tuvo el valor de cayar al sombrero

  14. ARCTURUS Says:

    Mierda, no me recordaba que era tan bueno.

    lejos la mejor seleccion por parte del sombrero que haya sabido. Eso fue la leche, demasiado bueno.

  15. Ana Potter Says:

    De verdad que yo no tenía una idea clara de dónde iba a acabar David.
    Fue muy valiente por su parte gritar antes de que el Sombrero nombrara a Ravenclaw.

    ¡Un buenísimo capítulo! Aunque yo casi no me esperaba a Mirtha.

    ¡Felicidades, Durward!

  16. Veela;* Says:

    Exelente!
    Es realmente yun buen capitulo!
    Ya sabia de que David seria Gryffindor cuando vi el detalle del papel de su regalo de cumpleaños.. Rojo y con adornos dorados xD
    Muy buen Fanfic!
    ;)


  17. […] Ir al siguiente capítulo Posted by Durward Filed in David Harrison y el anuncio del Mago Tags: David Harrison, harrison […]

  18. NhL_태권도 Says:

    acabo de empezar a leer tu fic.. la verdad es muy bueno, voy a seguir leyendo en cuanto tenga tiempo.

    lo unico tengo una duda, el sombrero se quedo en silencio por un estallido de magia de david? y el que mando a gryfindor a david fue el sombrero, o algo que hizo McGonagall?


  19. voy a comenzar por lo malo. te fijas en la parte que dice … Ni bien pudo acariciar los cabellos rubios, el sombrero rugió ― ¡SLYTHERIN!… ¿no se parece mucho a Harry potter y la piedra filosofal cuando dice sobre malfoy en la selección ..el sombrero apenas tocó su cabeza y gritó: ¡SLYTHERIN!…

    pero lo del oponerse a la desicion del sombrero seleccionador, eso si que demostró su valor.


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