Capítulo 10: El Retrato

8 enero, 2008

La noche se esfumó y la luna dejó lugar al sol, cuyos rayos que se filtraban por las ventanas de la torre de Gryffindor, despertaron a David y sus compañeros. La mañana se mostraba tranquila, ya que tuvieron un desayuno agradable y pudieron asistir a sus clases normalmente, sin ningún tipo de problemas. Quizás una de las mayores bondades de los miércoles era que no compartían ninguna asignatura con la casa de Slytherin. Pero, como David comprobaría más tarde, eso no quitaba la posibilidad de encontrarse con alguno de ellos.

Durante la tarde David y Charlie tuvieron su primera clase de Encantamientos, pero para su decepción no practicaron ninguno. En el tiempo libre, estuvieron con Frederic y Silvia, que empezaba a integrarse al grupo. A David le parecía que las chicas de Gryffindor la discriminaban por alguna razón.

Pero la noche no fue igual. Después de la cena, todos se fueron a dormir, todos excepto uno de los compañeros de David. Al ver que no regresaba a su cama, Él y Charlie salieron a buscarlo, preocupados, sabiendo que circular de noche por los pasillos estaba prohibido.
Encontrarlo, pudiendo estar en cualquier lado, no fue nada comparado con el problema que los esperaba.

Frank Longbottom, el hijo de Neville, estaba tirado en el suelo mientras otros dos estudiantes lo apuntaban con su varita. Los reconocieron al instante, eran Nicholas Ralph y Justin Adam.
― Te tengo advertido, si el inútil me vuelve a bajar puntos, ya sé con quien desquitarme.
Por su forma de hablar, era obvio que Nicholas disfrutaba aquel momento. Sin duda, atormentar a quienes fueran más débiles que él le causaba gran placer.
― Y más te vale que nadie se entere de esto…
― Para eso, Nicholas, ya es tarde.
Charlie se había acercado y David lo siguió.
― Vaya, vaya, pero si es el loco del sombrero y su perrito faldero.
Justin rió exageradamente, como para aumentar la tensión del encuentro.
Un segundo después, Charlie y Nicholas tenían sus varitas en alto, apuntándose el uno al otro.
― Esto no es asunto de ustedes -dijo Justin.
― Tal vez no, pero ese que está ahí es nuestro compañero de dormitorio.
David había hablado con determinación, y luego le hizo una seña a Frank para que se colocase detrás de él. Instantes después el también tenía su varita en alto.
― ¿Qué pueden hacernos dos sangre sucia a dos magos de verdad?
Ninguno de los dos retrocedió, pero sabían que Justin tenía razón. Jamás habían hecho magia, no tenían posibilidades ante ellos.
― ¿Y bien?
― Está bien, vamos Frank.

Los chicos dieron media vuelta, dispuestos a retirarse. Los Slytherin hubiesen quedado bien parados de no ser por Nicholas.
― ¡Allí están los Gryffindor, los valientes! Especialmente tú, Harrison, eres el pedazo de escoria más grande y cobarde de esa casa.
David se dio vuelta inmediatamente, invadido por la furia. Se sorprendió a si mismo cuando, ante la cara de horror de Nicholas, se abalanzó sobre él y lo golpeó directamente en la boca.

Mientras varios dientes tintineaban en el suelo, Justin amagó un golpe a David, pero era tarde. Charlie, a pesar de su pequeño cuerpo, lo había empujado hacia atrás.
Los chicos de Gryffindor se fueron corriendo, mientras escuchaban.
― ¡Esperen a que la directora se entere de esto!

Cuando se dirigían a desayunar, David y Charlie sabían que no les esperaba nada bueno. Frank iba con ellos, se notaba que anhelaba unirse al grupo. En la sala común Silvia también decidió acompañarlos, y no tuvieron más opción que contarle la historia.
― ¡Ustedes están locos! ¡No deberían meterse con él!
― Ya sabemos, Silvia, ya sabemos. ¿Pero qué esperabas que hiciéramos?
Tenían razón, no podían dejar que atormenten a Frank sólo porque su padre le había quitado puntos a su casa.

El desayuno se había desarrollado con normalidad. Nicholas no estaba en la mesa de Slytherin, sino en la enfermería, donde estaban intentando arreglar su dentadura mágicamente.
La sorpresa llegó cuando se estaban por retirar. La directora se puso de pie y aumentó mágicamente el tono de su voz.
― Por favor, el señor Harrison, acompáñeme a la oficina.
Ante la mirada de todos lo que pasaban, David se quedó estático, esperando que McGonagall lo lleve a la dirección.

El despacho de la directora estaba lleno de objetos extraños, pero lo que más impresionó a David fueron los cuadros, cuadros con gente pintada, gente que se movía y hablaba. Al advertir la presencia del chico, se miraban entre ellos con gestos de reprobación, como sabiendo que había hecho algo malo. Tan sólo una persona lo observaba sin ningún tipo de severidad. Al parecer, David le había llamado la atención, porque lo examinó cuidadosamente de punta a punta, pero luego se detuvo en su rostro.
Era un retrato de un hombre anciano, con una gran barba blanca. Los anteojos de media luna estaban sostenidos por una curvada nariz. En el marco inferior del cuadro, grabado en letras doradas, se leía: “Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore”.
La directora se sentó en su habitual silla, señalando con la cabeza una que había del otro lado del escritorio, invitando a David a sentarse. Mientras caminaba, los ojos de aquella persona retratada lo siguieron lentamente, con una leve sonrisa dibujada en sus facciones.

― Tengo entendido, señor Harrison, que usted y uno de sus compañeros agredieron a dos estudiantes de Slytherin, en plena noche, por los pasillos. Eso significa que, efectivamente, estuvieron deambulando durante horas prohibidas.
― ¡Pero lo hicimos porque…!
― ¿Sí o no?
― ¡Pero ellos también!
― Sin embargo, señor, usted fue el único que agredió físicamente, lo cual como usted debería tener bien en cuenta, son dos reglas rotas.
David bajó la vista, sabía que tenía razón. Pero algo le llamó la atención sobre el escritorio. Había una carta, tapada casi completamente, como si la directora quisiera ocultarla. Pero todavía se podía leer algo, la primera parte del nombre del remitente. “Draco Mal…”.
McGonagall captó el centro de atención de David y la ocultó por completo.
― ¿Qué es eso?
― Asuntos de la escuela, nada de su incumbencia.
La directora estaba claramente nerviosa por lo que acababan de preguntarle.
― Es ese tal Malfoy, ¿verdad? Él le pidió que me…
David se silenció de repente. Lo había estado pensando inconscientemente, pero jamás había analizado la posibilidad… ¿Iban a…?
― Lo lamento, Harrison, pero me temo que deberá abandonar el colegio mañana por la mañana.

Aquellas palabras le cayeron como una bomba a David. Lo cierto es que no pudo concentrarse en el tono de voz de la directora, porque de lo contrario, se hubiese percatado de que la directora realmente lo lamentaba. Pero la conversación no terminó allí.

― No creo que eso sea necesario, Minerva.
Aquel que había hablado, no era más que Albus Dumbledore, el anciano del retrato. David pensó que un retrato animado jamás podría hacer cambiar de opinión a la directora. Pero McGonagall se puso de pie, y le indicó que se quedara justo donde estaba. Se paró frente al retrato y conversaron mediante susurros, para que el chico no escuchara.
― Albus, escuchaste cuando leí la carta en voz alta… sino lo expulso ellos…
― ¿Vas a dejarte chantajear así, Minerva?
De seguro, durante la vida había sido una persona muy sabia y convincente. Esas pocas palabras, hicieron que los pensamientos de la directora giraran radicalmente. Dumbledore tenía razón, ¿iba a dejarse chantajear por una persona como “él”, con su pasado y el de su familia?

La conversación secreta duró muy pocos instantes, y en un minuto McGonagall estaba sentada nuevamente en su silla.
― Bien, reconsiderando que ellos estaban atacando al alumno Longbottom, creo que con un prqueño castigo bastará.

David volvió a la sala común, feliz. Mientras tanto, la directora y Dumbledore continuaron su debate, pero esta vez en un tono lo suficientemente alto como para que los demás retratos escuchen.
― Espero que esté en lo correcto.
― No tengo dudas, directora. Podemos esperar grandes cosas de ese estudiante, considerando quien es su bisabuelo.
― Ahora que menciona a su bisabuelo… Es raro, por más que revisé el registro de estudiantes, no pude encontrar algún mago con aquel apellido.
― Eso es porque aquel mago no era Harrison.
― Lo sé, lo sé. También busqué a algún Dawson, su apellido materno. Pero tampoco encontré a ninguno.
― Eso es porque aquel mago no asistió a Hogwarts.
― Esa es una posibilidad… De todas formas, la plaza que reservó para el primer nacido de un Dawson no tiene firma alguna. No entiendo como hizo para lograrlo.
― Oh, eso hubiera sido muy divertido. ¡Encontrar su nombre en aquel libro!
― Espere… ¿Usted realmente lo conocía? ¿Quién es?
El anciano del retrato pensó por unos segundos su respuesta.
― Un viejo amigo, Minerva. Un viejo, viejo amigo.
Y aquel mago se sumergió en un profundo sueño.

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24 Responses to “Capítulo 10: El Retrato”

  1. Enelya Says:

    Otra vez aquí, sin perderme ninguno de tus capitulos. Se ve cada vez mejor, continúale

  2. Durward Says:

    ¡Muchas gracias por estar ahí!

  3. Txelleta Says:

    ah!!! ¿quién será el abuelo? Me tienes super intrigada.

  4. Durward Says:

    ¡No es el abuelo, es el bisabuelo! Lo van a saber cerca del final de la historia.

  5. candelia Says:

    Dumbledore sigue haciendo de las suyas incluso despues de muerto!! admirable hombre! no se da por rendido facilmente!! me encanta esa actitud!

    Buenisimo cap Durward! me gustó mucho, de veras!!

    Besos y ánimos

    Kisses
    Cande

  6. Durward Says:

    Gracias candelia por tu comentario, siempre presente :)

    Por cierto, ya comenté tu observación sobre las fechas en el post anterior.

  7. Txelleta Says:

    ¿Me vas a hacer esperar a casi el final de todo para desvelar lo del bisabuelo? ah!! cómo me harás sufrir!!!

  8. Durward Says:

    De hecho no.

    Es muy probable que muchos lo descubran antes del final del libro, lo que quiero decir es que no será escrito explícitamente hasta casi el final.

    Sólo les pido una cosa, si lo descubren, no lo digan en los comentarios. ¡Y no vallan a querer decirle a David!

  9. Marcia Says:

    wuau su bisabuelo me intriga muxoo =S quiero saber T.T

    genial tu historia me gusta muxo el papel de Albus ^^

    graxias esta genial

    beshitos cuidese ¡¡¡ y siga escribiendo asi

  10. Martín Says:

    Dumbledore sigue siendo el mismo viejo manipulador de siempre, ¿no? Me sorprende que McGonagall haya estado dispuesta por un momento a expulsar a David, por más que haya cambiado de opinión tan rápido. Siempre ha sido una mujer rígida, pero justa.

  11. Durward Says:

    Lo es.
    Pero no olvides que ahora es la directora, y tiene un colegio a cargo. Esa responsabilidad es una carga para sus pensamientos, y sabe que sus decisiones tienen influencia directa en Hogwarts y sus actividades. Eso es lo que quiero demostrar en la conversación final entre Dumbledore y McGonagall, cuando David ya salió de la dirección.

    Dumbledore no la manipula, la hace razonar, como lo hizo durante tantos años


  12. :o Tengo mis sospechas del abuelo… pero no entendi de que era la carta de Draco… :(

  13. horrocrux 7 Says:

    yo tambien tengo mis sospechas sobre el abuelo y lo de la carta de malfoy se supone que los malfoys son amigos de los ralph y supongo que es una amenaza de que si no expulsan a david dejaran de dar donaciones bueno eso es lo que entendi

  14. Durward Says:

    Claro, horrocrux 7, eso es lo que decía la carta de los Malfoy

  15. Marcelo Says:

    ¡Dumbledore! Si, sabía que el iba a saber algo enigmatico dobre David… Se pone cada vez mejor!

  16. karla Says:

    dumbledore siempre fue mi amor secreto!!
    jajajja
    ia kiero saber kien era su bisabuelo…
    genial ia no es autista y ha golpeado a alguien cuando su hermano lo sepa se va a kerer atragantar de orgullo…
    jajaja
    en fin, ia me sigo pork kiero leer mucho!

  17. natasha granger Says:

    creo q es grindelwald

  18. Ana Potter Says:

    Una vez más no me has decepcionado.
    Y Dumbledore tampoco.
    Él siempre tan sabio.
    ¿Sabes? Estoy escribiendo un fanfic.
    Espero poder publicarlo algún día, pero no se cómo.

    ¡Besos!


  19. […] Ir al capítulo siguiente Posted by Durward Filed in David Harrison y el anuncio del Mago Tags: David Harrison, harrison […]

  20. greensnake Says:

    Sospecho fuertemente que el bisabuelo es…

    Nop, no pienso decirlo (a petición del autor del fic) ;)

  21. CINTHYA Says:

    ES DUMBLENDORE ESTOY SEGURA


  22. aja . este era el que faltaba ¡ Frank Longbottom ¡

    uy , pero que predecible ¡ logico , era de esperarse que no lo ibal a expulsar ¡ a mi me parecio un intento desesperado por llamar la atencion lectora. y los otros cometaristas.
    no sean lame-botas¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿

  23. Livius Black Says:

    Es Grindelwald seguro.


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