Capítulo 13: El libro de G. G.

12 enero, 2008

Durante el siguiente par de semanas, los chicos siguieron sus clases normalmente. En Encantamientos, habían aprendido a elevar y manipular cosas con el aire. En Defensa contra las Artes Oscuras, siguieron practicando el Expelliarmus, pues algunos aún no lograban convocarlo con éxito.
David, en una de las clases, llegó a jurar que había visto un débil rayo de color rojizo que salió de su varita. El profesor Johanson le dijo que era su imaginación, o el recuerdo de haberlo visto antes. Pero él estaba seguro que no era así, pues no descendía directamente de magos, y no conoció nadie hasta su principio de curso.

Con respecto a su inesperado y misterioso encuentro con Mirtha en los jardines del castillo, David decidió no comentarlo con sus amigos, al menos no por el momento. De vez en cuando, se sentaba en silencio a pensar que podía ser aquello que tanto le intrigaba, la palabra Gemlug. ¿Por qué Mirtha quería que lo descubriese él mismo? ¿Y por qué quería que lo hiciera rápido? Sin embargo, después de quemarse la cabeza por varios días seguidos, desistió.

Pero vamos a detener el tiempo en una fría mañana, mientras los alumnos estaban desayunando. Como era costumbre, las lechuzas entraron inundando el Gran Comedor. David estaba acostumbrado a no recibir nada, de hecho, estaba pensando que era hora de sacar a Hércules un rato, porque hasta ese momento había tenido nula actividad.

Sin embargo ese día un paquete cayó justo delante de él. Era de una forma rectangular, más larga que ancha. Estaba envuelto en un papel de madera claramente muy viejo. Pero lo que le llamó la atención al chico (y a todos lo que estaban cerca, incluidos Charlie, Frank y Silvia) era el mensaje que había escrito en él. Eran letras en mayúsculas y claras, como si el remitente temiera una confusión al llevar el paquete a destino. “ENTREGAR AL AL PRIMER DAWSON QUE ASISTA A HOGWARTS”.
Después de unos momentos de debate, la mayoría aceptó la teoría de David. Sin duda, al no haber tenido su madre o su abuelo poderes mágicos, el primer Dawson en asistir a Hogwarts era él, a pesar de no llevar ese apellido. Sonaba un poco extraño, pero fue la explicación más lógica que pudieron encontrar.
Cuando ese misterio quedó resuelto, todos incentivaron a David para que lo abriese, pero el chico no cedió. Sin duda era algo muy, muy viejo, y no quería que se arruine por el tacto de casi una decena de manos curiosas. Así, decidió no abrirlo hasta estar sólo en el dormitorio.

Después del desayuno, los chicos de Gryffindor subieron a su Sala Común. Al tener la mañana libre, se abrigarían e irían a ver los entrenamientos de Quidditch. Poniendo como excusa un inexistente resfrío, David se quedó en el dormitorio. Cuando se hubo asegurado de que no quedaba nadie, al menos nadie que compartiera habitación con él, abrió el paquete.
Tengo que decir que sufrió una pequeña desilusión al ver que era un libro. Parecía un libro común. Su fachada era negra, y en la tapa había dos grandes letras G. Al girar el libro en sus manos, David contempló un extraño símbolo en la contratapa. Le llamó un poco la atención, pero luego alejó su mente de aquella imagen y abrió el libro.
Las primeras páginas estaban totalmente escritas, pero eran todos símbolos que David no podía comprender. Y no me refiero a un idioma que no entendía, o a letras chinas, diferentes a las del idioma de David, sino realmente símbolos. Aburrido, fue pasando las páginas una por una, hasta que se encontró con un hechizo.
Estaba bastante bien explicado, y en inglés, por lo que David podía entenderlo. Por lo que leyó antes de conjurarlo, de impaciente que era, pudo saber que se trataba de un conjuro que hacía aparecer un reflejo de algo en el lugar donde él quisiera. Le resultó gracioso, y lo practicó de inmediato.
― ¡Reflecto! -dijo apuntándose a sí mismo. Un rayo color escarlata se dibujó en la corta distancia entre la varita y él, deteniéndose en su pecho.
David esperó algún efecto, pero al ver que nada sucedía, leyó el siguiente paso en el libro. Acto seguido, apuntó hacia el piso, no muy lejos de donde él estaba.
El rayo escarlata, que todavía emanaba de la varita, se convirtió en un rayo de un azul verdoso. Al llegar al suelo se desvaneció y David se encontró contemplando a alguien igual a él. Era una réplica exacta, y no sólo eso, sino que imitaba todos sus movimientos. Después de varias comprobaciones, descubrió que su doble no era capaz de emitir sonidos ni hacer magia. Como es obvio, tampoco era material, por lo que le pareció muy poco útil para distraer a alguien (por cierto, un tiempo después comprobaría que se equivocaba). Pero se empeñó en no olvidar el hechizo, por si alguna vez necesitaba comprobar su aspecto.

Después de ojear un poco más el libro, pudo encontrar un par de hechizo más, pero no puso demasiado interés en la lectura. David se sumergió en sus pensamiento. ¿Quién le había enviado el libro? ¿Habría alguna oficina de correos para los magos? ¿Cómo era posible que supieran que su madre era de apellido Dawson, por arte de magia? A esta última pregunta no le encontró respuesta, pero sí pudo, de alguna manera, resolverla. Supuso que de la misma manera en que lo habían sabido Harry y Neville cuando irrumpieron en su casa. ¿Pero tendría alguna relación con su bisabuelo? Remitiéndose a ese mismo hecho, pensó que la respuesta era negativa pues, como recordaba perfectamente, los magos habían dicho que no conocían a aquel mago de su familia, ni si quiera sabían su nombre. No pudo encontrarle mucha lógica a estos pensamientos, pero pronto los dejó de lado para volver a la pregunta principal. ¿Quién le había enviado el libro?
Para saberlo, David tendría que haber tenido un giratiempo. Como obviamente no lo tenía, no supo la respuesta hasta mucho después, pero creo que ustedes pueden saber la historia.

Apenas dos días después de las audiciones para el equipo de Quidditch de Gryffindor, Mirtha McFly había pedido licencia. El motivo era, decía ella, una repentina enfermedad, no muy grave pero molesta. Había rechazado rotundamente el ofrecimiento a ser atendida en la enfermería. Sugirió que le descontaran los días de ausencia del sueldo, pero McGonagall se negó rotundamente, aunque con algunas sospechas.
Como era obvio, Mirtha no estaba enferma. Se pasó días y días en su despacho-habitación, con varios libros sobre su escritorio. Uno de ellos era el ahora famoso “Libro de G. G.”, como David, sus amigos, y yo lo llamaremos en adelante.
Volviendo a la historia, la noche anterior a la llegada del “Libro de G. G.” a manos de David, Mirtha estaba quemándose el cerebro. Además de los libros, había montones y montones de papel, repletos de garabatos, señales y letras. Era obvio que se había sumergido en una gran investigación.
Pero ya no estaba sentada, sino que iba de aquí para allá, con las manos entrelazadas detrás de su espalda. ¿Lo había encontrado? ¿Se le había presentado la oportunidad? ¿Tan simple había sido? Había llegado a aquella escuela para poder acercarse más a su objetivo, pero había pensado que iba a ser difícil. Y ahora, de la nada, el objetivo se había acercado a ella. No podía ser tan fácil, no. Conocía a alguien que podía darle una respuesta, sí. Las posibilidades eran remotas, pero era la prueba que necesitaba. Y ese alguien se encontraba, de cierto modo, dentro de la escuela. Cuando digo de cierto modo, me refiero a que ese alguien estaba muerto, pero aún podía hablar con él. Así que eligiendo sus palabras con cuidado, salió de la habitación. Vale la aclaración, dejó todos los libros sobre el escritorio, todos excepto uno, que me imagino se darán cuenta cual es.

Mientras caminaba repasó cada una de las pistas con cuidado. Primero lo de la clínica, que le había resuelto, accidentalmente, un problema que la había tenido ocupada al menos dos años. Después lo que hizo con el sombrero, sí. Dicen que nadie puede callar aquel sombrero. ¿Coincidencia? No parecía, después de su último encuentro, tenía que ser él. Estaba muy excitada, tanto que empezó a correr.
Finalmente, dijo la contraseña a la gárgola. Esta se abrió, dejando el paso libre. Subiendo la escalera, Mirtha se encontró en el despacho de la directora.
McGonagall aún estaba ahí, y se mostró un poco sorprendida por la repentina visita. Un poco por la hora, un poco porque su visitante, supuestamente, estaba enferma.
― Buenas noches, directora -estaba muy agitada, y le costaba hablar-. Necesito un favor, es sólo unos segundos. ¿Podría hablar con el señor Dumbledore?
El hombre del retrato abrió los ojos al sentir su nombre.
― Adelante -dijo la directora.
― Con su permiso, preferiría… estar a solas.
McGonagall no entendía la naturaleza del pedido, pero al fin y al cabo ya se iba. Le pidió que al salir, apagara la luz (mágica) que había sobre el escritorio. Finalmente se esfumó. Era la oportunidad de Mirtha.
― Señor, ¿puedo hacerle una pregunta un poco inoportuna?
― ¡Preguntas inoportunas! Hace mucho que no me hacen una, sí. Recuerdo las preguntas inoportunas… Pregunte, sin miedo.
― Bueno, es que es un asunto que tal vez le moleste un poco. No sé como explicarlo.
― No tenga miedo, no voy a matarla. De cualquier forma no podría.
― Bien, es sobre ese chico nuevo, sabe, ese tal Harrison.
― ¿El chico del sombrero? Oh, sí, la directora me comentó lo que pasó. Es curioso, muy curioso. Y muy gracioso a la vez. Dejando de lado la humildad, tengo que decir que la gente me consideraba el mejor mago del mundo en mi tiempo. Y no se sorprenda que le diga, profesora, que jamás, incluso cuando me sacaba de las casillas, pude hacer callar a aquel sombrero. Hay veces que a uno le gusta pensar tranquilo, y aquel sombrero habla, pero sin sentido alguno. Está un poco loco, ¿sabe?
¡Había tantas cosas que pasaban por la mente de Mirtha! Ella pensaba que si Dumbledore hubiera sabido (aunque efectivamente lo sabía), jamás se hubiera detenido a hablar del sombrero.
― Bueno, el punto es que… Estuve investigando algunas cosas, y aunque la conclusión pueda parecerle un poco loca… Bueno, su bisabuelo. Nadie sabe su nombre, es como si jamás hubiera existido. Pero sin embargo su descendencia está ahí, frente a mi, cuando doy clases o camino por los pasillos. Entonces me llamó la atención…
― Ajá… -a Mirtha le pareció que Dumbledore sabía a donde quería llegar. Había alzado sus cejas, que ahora se encontraban lejos de los anteojos de medialuna.
― Está bien, vamos al grano. Creo que es el biznieto de…
― No gaste su saliva, profesora. Lo sé, lo supe desde que vi la expresión de su rostro.
― Entonces, ¿es posible?
― No es posible, es así realmente.

Después de darle las gracias, Mirtha se retiró de la dirección. Antes de que saliera, Dumbledore volvió a hablar.
― Hay cosas que deben dejarse como están, profesora.
Pero creo que Mirtha no lo escuchó. Cuando cerró la puerta, sus ojos brillaron intensamente. Lo había encontrado. Mientras tanto, dentro del despacho, Dumbledore repitió sus últimas palabras antes de quedarse dormido.
― Hay cosas que deben dejarse como están.

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26 Responses to “Capítulo 13: El libro de G. G.”

  1. Silviallison_potter Says:

    HOLA!!!!!!

    Me encanta!!!! Este capitulo esta muy interesante!!!!

    ¿quien es Mirtha? ¿porque investiga a David?

    ¡Necesito saberlo!

    Sube otro pronto plis!!!!

    ***S.i.L.***

    PD: ya se quien es el bisabuelo de David!!! (o eso creo)

  2. juan Says:

    ^^ mis predicciones creo que se cumplen, pero sera un fastidio no poder saberlo realmente hasta el final.xDD

    Se ve que se te da bien eso del suspense… :)

  3. Durward Says:

    Hola, juan.

    No te había visto nunca por acá, ¡bienvenido!

    Como dije en un post anterior, adivinarlo no es un problema mayor, ya que las pistas son contundentes. Y es así como, en la historia, la que reúne aquellas pistas lo descubre. Lo importante es que nadie, además de Mirtha, lo sepa. La historia no gira en torno a eso, pero es importante para su posterior desarrollo.

  4. juan Says:

    creo que me hago una idea de el por que de esconder el verdadero nombre, pero no estoi seguro… aun así, seguro que nos sorprendes…

    P.D.:por cierto, gracias por la bienvenida, ademas de entretenernos, nos tratas como reyes ^^

  5. Durward Says:

    Jaja, no se merecen menos.

    Al fin y al cabo si ustedes no leyeran la historia, ¿para que la escribo?

    ¡Saludos!

  6. Enelya Says:

    Como siempre, muy interesante. Ya tengo algunas teorías acerca de quien es su bisabuelo, pero prefiero no arruinar la diversión.

    Felicidades por tu trabajo

  7. candelia Says:

    Genial!! yo tambien tengo mis sospechas… jaja, aunque no se si encajan del todo con el cuadro de la historiaXD. Me encanta Durward, coincido en que eres un maestro en el arte del suspense, ?¿has pensado en dedicarte a esto de manera profesional?¿

    Besos y éxitos

    Kisses
    Candela

  8. Durward Says:

    Enelya y Candelia:
    Gracias por los comentarios!

    Ahora solo para candelia jeje:
    No creo que lo haga de forma profesional, de hecho lo hago sólo por diversión. Lo que sí, como no vi que comentaras el capítulo pasado, a lo mejor te lo perdiste!
    Jaja no es que te este obligando a comentar, es que a lo mejor, como el capítulo 12 lo publiqué junto con el 11, no lo viste y leíste directamente el 13.

    ¡Saludos!
    PD: Ya se viene tu personaje en la historia.

  9. Martín Says:

    Va bastante bien la historia. Me sorprende un poco que en varios pasajes abandones el rol de narrador y te dirijas a los lectores (por ejemplo, “dejó todos los libros sobre el escritorio, todos excepto uno, que me imagino se darán cuenta cual es.”). Muy pocos autores suelen hacer eso, es bastante original.
    Saludos

  10. Durward Says:

    Jeje, el que hacía eso es mi autor favorito, el genio de Tolkien.

    Corrección: quise decir, uno de los que lo hacía.

  11. Martín Says:

    Sí, y también Stephen King, en su novela Los ojos del dragón. Recuerdo dos fragmentos en particular. En uno se nos cuenta que el héroe, Peter, se duerme muy apaciblemente y el autor nos desea a los lectores que “esta noche, cuando se vayan a la cama, duerman tan bien como Peter” o algo así. En otro King nos dice que el villano, el mago oscuro Flagg, se mueve por los pasadizos del castillo con la misma familiaridad con la que “tú irías desde tu dormitorio al baño de tu casa”. Es un recurso poco común, y por eso me sorprende cada vez que me lo encuentro.
    Saludos

  12. Marcia Says:

    Genial ¡¡¡ Me encata . quien es mirtha ? y porque se pone tan extraña añ saber que es el bisnieto ?¿ wuau estoy llena de duad segui subiendo mas ¡¡ ^^


  13. Obviamente sospecho de su bisabuelo… pero toda historia tiene un final sorprendente, asi que mejor sigo leyendo


  14. Dios, estoy intrigado, quien sera el bisabuelo de David?????

  15. Sapey Says:

    muy buen capítulo
    creo saber quien es el bisabuelo de David, creo que es un poquito obvio

  16. Durward Says:

    Sapey: me alegra que te guste la historia. Quién es el bisabuelo de David es más que obvio jeje

  17. Marcelo Says:

    Yo, de verdad, no estoy seguro de que sepa quién es el bisabuelo. Si tengo mis sospechas, y si fueran ciertas, bueno, lo que sería la historia. Lo malo es que si G. G. son las iniciales del bisabue…. OMG. Estaba escribiendo esto, y me di cuenta. G. G! Wow, es increible. Yo pensaba que era Dumbledore, pero puf! Es igual de impactante. Excelente. Excelente, excelente.

  18. Char S. Says:

    para mi es Grindelwald.. sii debe ser!!

    vas a seguir actualizando, Durward?

  19. karla Says:

    bueno, me parece k lo mas seguro es k no sea sikiera el segundo apellido del bisabuelo, pero me desespera k no digan nada, aunk las cosas deben dejarse como estan, ia kiero saber que onda con todo esto del bisabuelo…
    me encanta pero tengo k irme porque tengo una cita con el capitulo 14…

  20. anonime Says:

    gg puede qe sea GODRIG GRIFINDOR

  21. will.potter Says:

    wow

    Primero, cuando lei la lista de capitolos y repare en el nombre de estecrei q el dueño del libro era otr persona, ahora tengo una idea de qien puede ser. Alguien q fue un viejo amigo de Dumbeldore, q no le interesa q su nombre conste en ningun lugar en el futuro y q nunca estudio en hogwarts… Durwrad eres un genio, espero no llevarme una decepcion al ver q no es qien yo pensaba, pero de todos modos es tu historia, menuda mano tienes para escribir, ¿no as pensado en dedicarte a eso?

    Posdata: perdon por la ortografia

  22. El Sauce Boxeador Says:

    uyyy… ya quiero saber quien es, aunq asi es mejor para mantener a la expectativa a los lectores…
    saludos.

  23. albus severus Says:

    no puede ser Godric Gryffindor, pues vivió hace miles de años, tiene que ser Gellert Grindelwald


  24. […] Ir al capítulo siguiente Posted by Durward Filed in David Harrison y el anuncio del Mago Tags: David Harrison, harrison […]

  25. carolina Says:

    hola, hace tan solo 2 dias comence a leer esta historia y me re cope leyendola!! XD
    En fin, se que ya paso casi un año desde la publicacion de este capitulo, perdonen no haberme interesado la literatura antes O.o, pero lo que quisiera decir es… es fantastico este fick!, y el d el hacedor de reyes tambien!, escriben muy bien chicos, sigan asi, y por ultimo quiero preguntar,¿cada cuanto publicas un nuevo capitulo? solo para estar enterada cuando me haya leido todos estos (cosa que, por lo que veo, falta poco ;)) Adios, sigue asi. Suerte

  26. CINTHYA Says:

    para mi que su bisa abuelo es o una grindellwalt 2albus dumblendore o si no pero con mucha duda 3Morfin el tio de Voldemortdespues de todo el no asistio a hogwarts no


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