Capítulo 15: Candelia Allison

15 enero, 2008

Como era de esperarse, David no tardó en contarle a sus amigos sobre el preciado libro. Les describió los hechizos que allí había leído, y, como a él, el que más les llamó la atención fue Timoris Revelio. Pensaron que era perfecto para usarlo con Nicholas, así que esperaron el momento oportuno para hacerlo.

Un día cerca del fin del otoño, durante sus ratos libres, salieron a los terrenos del colegio. David, Charlie, Frederic, Frank y Silvia fingían una conversación, pero estaban esperando que Nicholas viniera a molestarlos. David suponía cuanto más cerca estuviera su objetivo, más nítida era la imagen del miedo. Y, por otro lado, quería que su movimiento no fuera sospechado, o de nada serviría.
Así, se pasaron un largo rato mientras duraba la espera. No se habían dado cuenta del hermoso día que era, a pesar de la época del año, y pronto les entraron ganas de correr por los terrenos.
Finalmente la inconfundible cara del Slytherin se asomó por la puerta junto a Thomas Goyle, un corpulento estudiante de quinto año. Al pasar junto a la animada reunión no pudo evitar irrumpir, así que fue quien habló, asegurándose de no ocultar el gran físico de su acompañante.
― ¿Que hacen aquí cuatro varones hablando con una cuasi-mujer?
El comentario sin duda ofendió a Silvia, pero era la oportunidad esperada. Todos elevaron sus varitas, amenazantes, pero sabiendo que no tenían que hacer nada.
― Timoris Revelio -susurró David.

Como sabía que sucedería, el césped, los árboles, el lago y la imponente figura del castillo se esfumaron.
Pero a diferencia de su anterior experiencia, esta vez no había espacio. O al menos eso parecía. Todo era oscuridad, y sólo un detalle alejó su repentino pensamiento de que Nicholas no temía a nada. Había dos personas ahí, que no tardó en reconocer.
Una era, como esperaba, Nicholas. Pero la presencia de la otra persona, una chica, lo sorprendió. Era Candelia Allison, la hermana de Silvia. Candelia era un año mayor que David, y pertenecía a Hufflepuff.
Ambos estaban separados por una corta distancia. Nicholas, de repente, comenzó a caminar. Lo hacía lentamente, temeroso, mirando hacia todos lados. Todo estaba oscuro, pero ellos se veían como si estuviesen a la luz del día. Candelia seguía allí de pie, mirándolo. Era hermosa pero ahí, dentro de la mente de Nicholas, lo era aún más.
El chico avanzó lo suficiente como para estar a no más de medio metro de ella. Con cuidado, fue extendiendo su brazo. Quería tocarla. Faltaba poco, cada vez menos, se acercaba, se acercaba…
Pero ahora, de la nada, había otro hombre junto a ellos.
Era extremadamente parecido a Nicholas. De seguro era su padre. Gritaba como un loco.
― ¡Traidor! ¡Maldito! ¡Esta sangre sucia!
El espacio empezó a llenarse. No sólo estaba el padre de Nicholas, sino también algunos que seguramente eran familiares. Luego, sus compañeros de Slytherin aparecieron. Todos gritando como locos, humillando a Nicholas. Candelia se fue alejando, como suspendida en el aire, pues no movía una sola extremidad de su cuerpo. El chico la corría, desesperado, pero no la alcanzaba, no la alcanzaba…

Cuando David contó lo que había visto, todos supusieron lo mismo que él: a Nicholas le gustaba la hermana de Silvia. Y su miedo era que alguien lo supiera. Él, un miembro de la casa de Slytherin, estando en pareja, o incluso interesándose, por una sangre sucia” perteneciente a Hufflepuff.
Silvia, inundada por la frustración, fue quien ideó el plan maestro. No eran celos, no, ni en siglos tocaría a Nicholas. Pero se sentía enferma cada vez que imaginaba a su hermana cerca de aquel chico.
Volviendo al plan, no era muy común, pero podría resultar. Todos se sintieron conformes y Silvia fue a hablar con su hermana para explicarle lo que ella debía hacer. Al principio Candelia exigía saber como se habían enterado de que Nicholas sentía algo por ella, pero accedió al escuchar que Silvia haría todos sus deberes en casa, al volver del colegio.
Así, con todos los cabos atados, esperaron el próximo día.

A la mañana siguiente, desde que despertaron, repasaron todas las posibilidades. Aunque era obvio que Nicholas no tenía opción de rechazar la oferta que planeaban hacerle. Silvia habló nuevamente con su hermana para comprobar que aún seguía en la misma posición.
En el almuerzo, David se puso de pié repentinamente.
― Sonorus. ¡Atención, por favor!
Todas las cabezas se dirigieron a él, como cuando ocurrió el incidente del sombrero. Los estudiantes estaban curiosos por saber que ocurría.
― Después del ataque por la espalda que sufrí el otro día, decidí desafiar a Nicholas Ralph a un duelo mágico, y quiero que todos ustedes asistan. Eso si la directora lo permite, y si Nicholas no tiene miedo.
La directora, aunque mostrando su actitud más severa, aceptó después de asegurarse que los alumnos no utilizaran magia demasiado avanzada. Un duelo de magos jóvenes sería instructivo, y de paso podría ver los avances de sus estudiantes. Nicholas, por su parte, no rechazó el duelo, seguramente por no conocer el resto del plan.
Acto seguido, la directora anunció que cada mago necesitaría un padrino, para que tome su lugar en caso de quedar fuera de combate. Si el duelo hubiese sido entre magos adultos, el fuera de combate significaría muerto. Pero no había mucho peligro entre dos chicos de once años.
Nicholas escogió a Thomas Goyle. Estaba permitido elegir un padrino de mayor edad, ya que las reglas de la magia no mencionan límite alguno.
― Harrison, ¿quien será tu padrino? -preguntó la directora.
― Permita la corrección, directora. No será mi padrino. Será mi madrina. Elijo a Candelia Allison.
Todos se quedaron boquiabiertos. ¿Qué relación existía entre David y Candelia? Apenas si David la conocía de vista. Sin embargo ella reaccionó naturalmente, aceptando el cargo.
Ya era tarde para Nicholas. No se podía echar atrás ante toda la escuela, pero una pregunta lo carcomía. ¿Habría sabido David que…? No, era imposible. Jamás lo había mencionado, y empeñó todas sus fuerzas en no demostrarlo. Pero entonces, ¿por qué?
Después del tradicional ritual para establecer un duelo, fijaron la fecha. En realidad, la hora. Sería ese mismo día, por la tarde, para asegurarse de que nadie pueda aprender hechizos nuevos (David rió con sus amigos). El duelo sería llevado a cabo en el Gran Comedor.
Aprovechando el tiempo, prepararon todos los detalles. Uno de ellos era que David debía asistir con una rodilla raspada al duelo. Luego verán para que.
La espera no se hizo muy larga. La hora señalada llegó, y todos los alumnos se reunieron diez minutos antes, expectantes. Las mesas habían sido retiradas, de lo contrario no habría espacio.

Todo salió como esperaban. Al principio, los magos se saludaron (sin ganas). David sabía perfectamente lo que tenía que hacer, no podía fallar. Y la torpeza de Nicholas lo ayudó.
Mientras su rival se empeñaba en dejarlo fuera de combate haciéndolo caer, David se concentraba en la varita de Nicholas. Finalmente se decidió.
― ¡Expelliarmus!
La varita del Slytherin salió despedida. Sin dudarlo, Thomas avanzó.
Pero esto había sido perfectamente planeado. David simuló lo mejor que pudo un tropezón con su túnica, cayendo al suelo de rodillas. Cuando fueron a auxiliarlo, vieron la rodilla raspada.
La directora detuvo el duelo por unos segundos y le preguntó si podía continuar. Al ser la respuesta negativa, ordenó que lo llevaran a la enfermería, pero el alegó que estando quieto no sentía dolor alguno, y quería ver el duelo.
En este punto entraba Candelia. Su papel era el más sencillo, pero el más peligroso a la vez. Tenía que quedarse allí, a la merced de Thomas, sin realizar hechizo alguno. Lo único que no podía permitir era quedarse sin varita, pues no habría servido de nada. Así que la aferró tanto como pudo y se concentró en no soltarla.
De todas formas no hizo falta, a Thomas le gustaba mucho hacer daño, así que se empeñó en ello. Le lanzó un par de hechizos que Candelia esquivó con facilidad. Pero después, uno le rozó la mejilla, provocando un leve corte, seguido por una pequeña cantidad de sangre que emanaba de allí.
Nicholas no pudo soportarlo más. Había caído, y el plan había funcionado a la perfección. Tomando su varita, y siendo tan cauteloso y silencioso como su torpeza se lo permitía, desarmó a Goyle. Sólo una persona (excluyendo a quienes conocían el plan) se había percatado de aquello, y era la directora. Todos los demás estaban muy atrapados por el duelo, y ahora, desconcertados, incluido Thomas. Estaba seguro que Candelia no lo había hecho.
Para hacerlo aún más creíble, Nicholas tendría que haber insultado a Thomas. Pero no se atrevía, pues no lo tenía a su merced, y no deseaba estar entre la pared y aquellos enormes puños. Así que, en silencio, se retiró a la Sala Común de Slytherin, odiándose a sí mismo por lo que acababa de hacer.
David había ganado, y todos lo felicitaron. Tenía por seguro que Nicholas no lo molestaría por un buen rato, así que liberó su mente. Después de agradecerle por enésima vez a Candelia, también se retiró a la Sala Común de Gryffindor.

Se preguntarán, ¿por qué si la directora vio lo que hizo Nicholas, quien ya estaba fuera de duelo, no invalidó su movimiento? Su conversación con el retrato de Albus Dumbledore la había intrigado, y quería saber si en verdad podría esperar grandes cosas de aquel chico.
Cuando entró en su despacho, se dejó caer en su silla. Mirando al retrato de Dumbledore, habló.
― Tenías razón.

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21 Responses to “Capítulo 15: Candelia Allison”

  1. juan Says:

    buen capitulo, pero no entiendo que encontro Minerva de especial tras esto…al fin y al cabo fue Silvia quien ideo el plan,no?

  2. Durward Says:

    Así es, pero McGonagall no lo sabe, y creo que lo que le interesa es como averiguaron algo sobre Nicholas (aunque tampoco lo sabe)

  3. Martín Says:

    El duelo te salió mejor que el mío. Le hicieron a Nicholas un poco de mind-fucking, como dicen los estadounidenses. ¿Será este el comienzo de alguna especie de redención para el chico?

  4. Durward Says:

    Jaja, puede ser pero no se si será instantaneo. Lo que sí te puedo asegurar es que Nicholas no va a volver a molestar a David por un tiempito.

  5. candelia Says:

    Jaja, que miedo mas curioso el de Nicholas!! espero que haya aprendido la leccion y no se meta con ellos en un tiempo!! me encanto el capi, sigue asi!!

    PD: ni se me paso por la cabeza pensar que le habias dado mi nombre al personaje!! me sorprendio gratamente!! gracias!

    Besos y éxitos!

    Kisses
    Candela

  6. Txelleta Says:

    Un duelo maravilloso y todo muy bien planificado. De todas maneras, también estoy intrigada en la reacción de la directora. Bueno, en el próximo capítulo a ver si averiguo algo más.

  7. Zuxinowo Says:

    Te feliito compadre te esta saliendo demasiado bien y estoy ansioso por el proximo :B

    excelente duelo.

  8. Enelya Says:

    bastante interesante, sigue que qiero saber que pasa

  9. Durward Says:

    ¡Gracias por pasar y comentar!

  10. angel Says:

    oye, el G. G. del libro es el bisabuelo de david. Es que no tengo ni idea de quien sea.
    Por cirto la historia esta muy interesante, gracias.

  11. Durward Says:

    Angel: no te había visto por acá, ¡bienvenido!

    Por cierto, quienquiera que haya enviado (¿leíste el capítulo 13?) el Libro de G. G. a David, tenía que saber que el apellido por parte de su madre es Dawson. Al conocer que el único mago en la familia de David es su bisabuelo, por parte de su madre, se presupone que su bisabuelo llevaba el mismo apellido.
    Cuando termine la historia es posible que haga un árbol genealógico o una pequeña enciclopedia para explicar mejor los personajes, lugares, hechizos, etc.

  12. Durward Says:

    Zuxinowo:

    Gracias y bienvenido. Te quité el enlace al sitio que tenías en el nick, porque si no el anti-spam te bloqueaba el comentario.

    Te recomiendo (y te agradecería) que no publiques con ese enlace, porque es un sitio pornográfico, y el anti-spam lo engancha seguro. Saludos.

  13. Marcia Says:

    Me encanta y la verdad que nunka me hubiera imaginado el peor recuerdo de la serpiente me sorprendio realmente … estuvo genial ¡¡¡

    continua asi ^^


  14. :o Buen capitulo… David es muy astuto, al igual que Silvia… Me encanto!!

    PD: Puse un link de tu historia en mi blog… :P No es que tengas que poner tu uno, nada mas te contaba ;)


  15. Que inteligente es David, me gusta la historia bastante, me ha enganchado, pero no entiendo porque Dumbledore le dice a McGongall “- Tenias Razon”??

  16. Durward Says:

    McGonagall se lo dice a Dumbledore. Se lo dice porque anteriormente Albus le había dicho “podemos esperar grandes cosas de él”.

    ¡SALUDOS!


  17. Ahh ok, pense que era al reves, Gracias por aclarar.

  18. Sapey Says:

    buen capítulo y buen duelo

  19. Marcelo Says:

    Jaja, pobre Nicholas. Mas o menos. Pero bueno, se lo merecia.

  20. karla Says:

    supongo k minerva sugirio k kiza habia llegado el libro de gg a sus manos o algo asi y pues ia dumbledore se dio cuenta pork como conocia al bisabuelo que me parece que es el autor del libro sabe que ese hechizo nomas puede estar ahi no… o algo asi… sabe orita me enterare…
    como diria emmett (otro personaje de otro libro que es genial) estos niños son diabolicos


  21. […] Ir al capítulo siguiente Posted by Durward Filed in David Harrison y el anuncio del Mago Tags: David Harrison, harrison […]


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