La señora Potter

18 enero, 2008

NOTA: Esto no es un capítulo de David Harrison, es un One-Shot que responde a un concurso de fanfics de BlogHogwarts. Trata de escribir una historia sobre una Ginny Weasley diferente a la que conocemos, una Ginny mala y traidora.

 

La señora Potter era las mujer más conocida, visitada y envidiada dentro de la pequeña comunidad del Valle de Godric. No hacía mucho que ella y su familia se habían instalado en aquel lugar, pero las amistades no tardaron en llegar. Seguramente, por el hecho de que su marido era uno de los magos mayormente reconocidos en el mundo entero, sino el más. Y eso había sido infinitamente aprovechado por ella.
Los Potter no eran una familia a la que, digamos, le faltaban galeones. Pero últimamente Harry, el esposo de la señora Potter, había decidido donar la mitad de los ingresos (que eran una verdadera fortuna) a distintas instituciones de magos (y, a veces, hasta muggles) como San Mungo. Haciéndole entender a su marido que él ya tenía mucho trabajo como para repartir el dinero, le dijo que ella se encargaría de eso. Jamás lo hacía.
Ese día, como en incontables tardes, la señora Potter estaba sentada fuera de su casa, en un cómodo banco de jardín. Quienes pasaban por allí, decían que su mirada se perdía. Y no era mentira, puesto que se sumergía en un mar de pensamientos y recuerdos, y nadaba como un pequeños pez, un pequeño pez que parecía inofensivo, un pequeño pez con colmillos.

Lo recordaba perfectamente. Aquella noche hubiera sido la noche, la noche de su coronación, la noche en que todo el pueblo mágico supiera su nombre. La noche de la batalla.
Estaba cansada, cansada de historias de amor, cansada de ser conocida por el chico que le gustaba (hasta aquel momento). Quería ser reconocida, llevar el apellido Weasley a la fama. Ella, la séptima hija de una familia humilde, siempre con perfil bajo. Ella, la única mujer que había nacido de su madre. Ella, la mimada, la controlada, la supervisada. Ella quería ser diferente. Pero no podía por la vía en que estaba, no. Sí todo resultaba como terminó pasando, estaría condenada a ser lo que era ahora, la señora Potter.
Una jugada extraña del destino, una oportunidad se había aparecido de súbito. Estaba ayudando a una chica herida, mientras todos estos pensamientos pasaban por su mente. No era la primera vez, no. Aunque no lo sabía, el rincón de su mente (y alma) que guardaban el recuerdo del diario de Tom Ryddle la había impactado, y esa marca quedaría de por vida. Y estaba floreciendo esa noche.
Y entonces, de la nada, un sonido de roces. ¡Supo que era él, lo sabía! Y lo sabría más tarde, cuando su mismo esposo le contase. En ese momento quería descuartizarlo, matarlo, incinerarlo, no descansar hasta que el último átomo de su cuerpo se hubiese desvanecido. Pero no actuó. Simplemente se quedó mirando, mirándolo fijamente, a través de la capa de invisibilidad. Lo olía, sí. Ella podía oler a Harry. Estaba allí, pero no pudo hacer nada. Cuando pasaron unos minutos, comenzó a dar golpes a la pared de piedra.
― ¡Débil!
Se gritaba a sí misma. No podía creerlo. Tal vez no estaba hecha para ser famosa, tal vez el reconocimiento le quedaba grande. Tal vez no daba la talla para ser la que terminaría con la vida del Niño que Vivió.
Cuando se calmó, supo que tendría otra oportunidad. Y esa vez no la dejaría escapar. Retomó su tarea de rescate (de mala gana, porque sólo lo hacía para no levantar sospechas), mientras imaginaba la sangre de Harry corriendo por el suelo, y los títulos de los diarios al día siguiente.
― “Harry Potter, asesinado por Ginny Weasley” – se decía con frecuencia.
Pero no podría estar sola, no. Ella lo sabía. Si iba a ser prófuga del ministerio y cientos de aurores, debía estar tras alguien poderoso, malvado, alguien que infunda temor en los corazones que oigan su nombre. Necesitaba a Voldemort.
Se sintió desesperada. Como muchos, ella presentía que la única persona capaz de vencer a Voldemort era Harry. Después de todo, lo había hecho varias veces.
Pensó que podría detenerlo, sí, después de todo él la amaba y ella lo sabía. Pero algo la hizo tranquilizarse.
Voldemort había anunciado con voz viva, una voz clara y fuerte que resonó en todo el castillo, que Harry estaba muerto. La futura señora Potter se llenó de esperanza, esperanza que se transformó en goce cuando lo vio con sus propios ojos. Lágrimas emanaban de sus ojos, lágrimas para convencer a los demás, lágrimas que sólo ella sabía, eran de emoción. No lo había matado ella, es cierto, pero podría mentir y decir que ella lo había conducido a su asesino. Tan sólo tendría que seducir a Voldemort con la misma idea. Tenía sentido, sí, y sería reconocida como “Ginny Weasley, la mujer que traicionó a Harry Potter”. No era como “Harry Potter, asesinado por Ginny Weasley”, pero era lo máximo que podía conseguir en ese momento.

― Mamá, ¿me alcanzas la pelota?
Sus recuerdos se vieron interrumpidos. Albus le estaba hablando. ¡Era tan parecido a su padre!

Sobre los recuerdos de Ginny, no hay mucho más que decir. Sólo que, al ver morir a Voldemort, sus esperanzas se desvanecieron. De todas formas, no le fue tan mal. Era la señora Potter, la mujer que el mago más conocido de Inglaterra había elegido, y como dije antes, se aprovechaba infinitamente de esta situación.
Pero ella no quería ser la señora Potter, al menos no para siempre. Durante todo este tiempo, había fingido ser feliz. No era feliz. Estaba esperando el momento, aquel utópico segundo en que recibiera noticias, aunque fueran alocadas e imposibles, de que Voldemort seguía con vida. Si la oportunidad se presentaba, no lo dudaría ni un momento y actuaría. Después de todo, sería muy fácil.

¿Saben qué? De vez en cuando, Ginny se arrepentía de sus pensamientos. Pero entonces, el Tom Ryddle del diario se hacía presente en su subconsciente, y le provocaba un movimiento involuntario. Consistía en meter la mano en su bolsillo izquierdo, donde todas las mañanas guardaba un trozo de papel desde hacía mucho tiempo, desde que se mudaron. Cuando extraía el papel, lo miraba y sus deseos de fama y venganza la inundaban nuevamente.
Algo la caracterizaba. Le encantaba saber que su esposo era un idiota, y ella le daba pistas sueltas, que (a ella le parecía) le harían saber a su marido su verdadera posición. Pero jamás la descubrió.
En ese momento, Harry llegó.
― ¡Hola Ginny!
Ahora que se daba cuenta, era uno de los únicos que la llamaba por su nombre. Incluso, a veces pensaba que la gente en realidad creía que su nombre era “señora”.
― Hola, amor.
Su respuesta era fría, como siempre, pero muy cálida a los oídos de un hombre enamorado.
Cuando Harry entró, después de intentar besar a su esposa, acción que ella esquivó con un fingido ataque de tos, Ginny le habló.
― Querido, te compré una de esas películas muggles que tanto te gustan. Está sobre la mesa del living.
Harry se dirigió hacia allí, y tomó la caja de DVD en sus manos. Preguntó con voz alta, para que su esposa lo escuche.
― ¿“Durmiendo con el enemigo”?
― ¡Sí, es muy buena. Creo que te representa! -gritó Ginny.
― ¡Ah, entonces ya la viste!
― No.
La voz fue un susurro que el débil viento de verano se llevó.

Por cierto, si quieren saber que dice el pedazo de papel que Ginny conserva su bolsillo izquierdo, tengo que decirles que es un trozo del diario “El Profeta”, del día siguiente a su mudanza al Valle de Godric. “Harry Potter y su esposa se instalan en el Valle de Godric”, rezaba el titular.

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14 Responses to “La señora Potter”

  1. Martín Says:

    Un comienzo muy siniestro. Intuyo un final “a la Medea”.
    Saludos

  2. Durward Says:

    No es comienzo solo, es comienzo y final jaja es un sólo capítulo.

  3. Martín Says:

    Bueno, se insinua lo que Ginny podría terminar haciendo, pero el final queda abierto. Es muy bueno.

  4. María José Says:

    Muy bueno. Un buen comienzo y un final algo inesperado. Me gustó mucho.

  5. Enelya Says:

    muy bien escrito, pero no me agradó mucho la trama, la razón es que, para mí, Riddle ya no existe ni en el más oscuro rincón del alma de Ginny, así como ya no existe en el alma de Harry. Otra cosa, Ginny por sí misma, alcanzó grandes logros y fue muy famosa, no como la esposa o novia de Harry Potter, sino como una de las mejores jugadoras de quidditch profesional de inglaterra, miembro de las Holyhead Harpies, para luego convertirse en corresponsal de ese deporte para el diario el profeta. Además, incluso en el colegio Ginny era muy popular, tanto que se ganó un lugar en el club de las eminencias de Slughorn, siendo ella una bruja con grandes habilidades mágicas. Así que no creo que buscara ser famosa de esa manera.

    P.D. como ya te mencioné, está muy bien escrito y es un buen trabajo.

  6. Durward Says:

    Enelya:

    Todo lo que decís es verdad. Pero el concurso pedía escribir una historia sobre una Ginny Weasley traicionera y malvada.
    Esta historia no “se engancha” con la historia real, es tan sólo un one-shot parte de esa competencia. Para mi Ginny es todo lo que decís, y no me entra en la cabeza que pueda ser malvada.

  7. Enelya Says:

    ya vi las bases del concurso, ahora lo entiendo, jeje. Mi posición respecto a Ginny Weasley no siempre fue la misma, a pulso se ganó mi simpatía y creo que, por más que me esfuerce, no podría escribir algo así de ella.

    Nuvamente, muy buen trabajo.

  8. Padfoot McGonagall Says:

    Muy bueno!! Me gustó lo del recorte de diario… y Durmiendo con el enemigo xD

  9. Marcelo Says:

    No entiendo que tiene el titular que le hace sentira Ginny eso. Yo cuando lei crei que era una pagina del diario, pero con ese titular… no entiendo que queres decir

  10. Kim =) Says:

    ho0ola molt be!!
    sigue adelante cn tu fanfic
    a mi en lo personal
    no me agrada ni se me ocurriria nada
    para hacer a ginny mala jiji
    como la mayoria de las personas
    xd! creo a q ti tampco t gusta muxo la idea!

    jeje pero ya sabes suerte en todo y confia siempre en ti mismoo =)

  11. Vooldipho Says:

    ¡Me encanto , sinceramente eres un gran escritor!

  12. Mary S. Says:

    Me encanto, sobre todo lo de “Durmiendo con el enemigo” jaja…

    Saludos!!!

  13. Martyginny Says:

    WAY

  14. Sapey Says:

    muy bueno, tienen un final abierto q lohace más hemosionante al relato


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