Capítulo 18: Malas noticias

23 enero, 2008

La capa aún permanecía guardada junto a las pertenencias de David, bien al fondo de su baúl, por lo que era casi imposible encontrarla. Y por suerte, nadie lo hizo.

Aquella oscura mañana, dos semanas después de la visita de Harry a Hogwarts, el chico llegaba tarde al desayuno. Con la túnica puesta a medias salió de la Sala Común de Gryffindor y mientras trotaba, vio cuadros que hablaban entre ellos preocupadamente. No había nadie en los pasillos.
El día era gris y la negra masa de nubes que se cernía sobre el horizonte anunciaba un torrencial. Los terrenos se veían tristes y monótonos desde las ventanas del castillo.

Cuando estuvo cerca del Gran Comedor pensó que el desayuno ya había pasado: no se escuchaba una sola voz. Y cuando entró, intuyó que algo malo pasaba.
Todos los estudiantes estaban callados, o murmurando por lo bajo. La mayoría de ellos tenía una copia de El Profeta en sus manos, y los que no, se acoplaban a los demás.

Lentamente, como temiendo hacer ruido, David se sentó en su lugar. Charlie, Frank y Silvia también estaban leyendo una copia del diario. Después, mirándose entre ellos, se lo pasaron a David. La noticia lo impactó en mayor medida que a cualquiera de los presentes en aquel lugar.

Harry Potter había sido secuestrado cerca de su propia casa, y nadie pudo seguir su rastro. Era algo que, decía el ministerio y el destacamento de aurores, no se esperaban.
Sin duda Harry era una persona importante en el mundo mágico, y su ausencia provocaba terror. Después de todo, gracias a él había paz, al menos en la actualidad.
Pero para David era más importante aún. Era la persona que había marcado un hito en su vida. El hecho de haber sido acompañado por aquel mago a hacer las compras, y todo lo que le había enseñado sobre aquel mundo que ahora habitaba había hecho que el chico le tomara un gran aprecio. Y de pronto, aquella persona desaparecía.
Los profesores también permanecían en silencio. Hagrid y Neville a penas si intercambiaban susurros, claramente afectados y desconcertados por la noticia. Sin duda tenían una relación especial con Harry, o al menos la habían tenido.
Nadie entendía por que alguien habría de secuestrar a Harry Potter, si los únicos enemigos en su vida habían sido lord Voldemort y sus mortífagos. Y, justamente por ese motivo, la gente temía.
Cientos de personas habían visto morir a aquel mago tan tenebroso. Pero algunos aún conservaban el miedo que él había infundido en sus corazones. Y aquella noticia no podía ser señal de algo bueno, sin duda algo andaba mal.

Ese día, los muggles se alarmaron por bandadas de lechuzas que surcaban los cielos a plena luz del día, tal como lo habían hecho hacía muchos años atrás. En aquella ocasión, el mundo mágico celebrara la muerte de aquel mago oscuro. Y había gente con túnicas en la calle, alegre y feliz, mezclada con los muggles. Pero esta vez casi no había gente con túnicas, y las que se dejaban ver, no demostraban felicidad alguna.

A muchos kilómetros del castillo ensombrecido por el clima y los ánimos, estaba la casa de la familia Potter. Se habían mudado al Valle de Godric hacía poco tiempo, y les había gustado tanto que no tenían pensado retirarse.
En el jardín delantero de la casa, decenas de magos (curiosos y periodistas) esperaban una entrevista con la esposa de Harry, Ginny Weasley. Pero ella no salió. Y nadie se atrevió a molestarla.
Paredes adentro el lugar no era más alegre que el Gran Comedor de Hogwarts. Allí estaban Ginny junto a sus tres hijos. Ninguno había ido a trabajar ese día.
Todos estaban en silencio, pensantes, pero sólo uno de ellos parecía imperturbable. James estaba seguro de lo que le había dicho su padre durante la corta visita que hicieron a Hogwarts. Más aún, la palabra de aquel hombre apellidado Dumbledore, a quien Harry había elogiado tantas veces durante las comidas habituales, lo tranquilizaba.
Pero los demás integrantes de la familia estaban destruidos. Ginny intentaba mostrarse fuerte para transmitir aquella sensación a sus hijos, pero su intento no valía la pena. Lily, su hija, no se esforzaba en contener el llanto y la desesperación.
Albus, por su parte, luchaba contra sí mismo para no caer. Y en parte, la desconfianza le ayudaba en aquella empresa. Él conocía bien a James, y no denotaba angustia o alarma alguna en el rostro de su hermano. Finalmente, lo invitó a acompañarlo a una sala alejada de la cocina, donde tenía lugar aquella triste reunión.

― ¿Que estás escondiendo? -preguntó Albus directamente, con un tono más parecido a una exigencia que a una pregunta.
― No sé que quieres decir -se limitó a contestar James.
― ¡Yo no nací ayer! Hace unas semanas fueron a Hogwarts, y no quisieron decirme el motivo. ¿Por qué? Jamás lo habían hecho. De pronto papá desaparece y encontramos la marca tenebrosa, ¡dentro de nuestra casa!
― Una verdadera lástima.
― ¿Acaso no estás preocupado? Ustedes escondían algo. Hace desde que volvieron de Hogwarts que no veo la capa de invisibilidad.
― Eso es natural, hermano. Por algo se llama capa de invisibilidad.
― ¡No estoy para chistes! Pero lo que parece, tú sí. Dime que estás escondiendo. ¿Donde está la capa?
Después de dudar unos segundos, James respondió.
― No lo sé.
― Oh, claro que lo sabes. Papá también se mostró extraño desde que volvió de aquel colegio. ¡Todo culpa de aquel viejo loco, maldito sea su nombre!
― ¡Deberías sentirte honrado por llevar su nombre!
― ¡Que importa ahora! O me dices lo que pasa, o te lo saco a la fuerza.
James sintió un pequeño volcán dentro de sí mismo. No podía decirle nada a Albus. Le había prometido a Harry que, en caso de que algo pasase, no contaría lo que habían hablado con Dumbledore en la oficina de la dirección. Pero que su hermano menor lo desafíe era algo que no podía manejar.
― ¿Ah si? ¿Cómo?
Los dos elevaron sus varitas, apuntándose el uno al otro. Lily, que había oído los gritos, entró llorando a la habitación. Les pidió que se separen, alegando que debían estar unidos en un momento así.
Entendieron inmediatamente el pedido de su hermana, y los hermanos guardaron sus varitas.
― Albus… -dijo James después de una corta pausa-. Será mejor que nos callemos lo de la marca tenebrosa por ahora. Las cosas ya están bastante revueltas allí afuera como para que las empeoremos.
― Está bien… pero, ¿por qué habrán puesto la marca dentro de la casa, y no fuera, para que sólo nosotros la veamos?
― Creo que es una amenaza. Lo mejor que podemos hacer es esperar.
James se retiró de la habitación, rozando el costado de Lily al pasar. Albus lo imitó y su hermana fue con él. Intentaron darle fuerzas a su madre, quien esbozó una triste sonrisa y se levantó de su silla, temblando.

El castillo aún estaba sumido en un interminable silencio. Ahora, la directora se encontraba en su despacho, valiéndose de susurros para hablar con el retrato de Albus Dumbledore. Los otros ex-directores intentaban escuchar, y los que estaban demasiado lejos iban al retrato de sus colegas más cercanos a la conversación.
Lo que McGonagall quería saber era si la reunión que el hombre de la eterna barba y Harry Potter habían mantenido semanas antes tenía algo que ver con aquel secuestro. Así que sometió al hombre del retrato a un largo interrogatorio.
― Albus… ¿te llegaron las noticias de Potter?
― Claro que me llegaron, en este lugar hasta las paredes hablan.
― ¿Tienes alguna idea de donde puede estar?
― Sí la tuviera, Minerva, no dudes que lo hubiese dicho.
― Hace poco vino con uno de sus hijos, y lo hizo porque usted me pidió que lo mande a llamar. ¿Pasa algo?
― No demasiado grave.
― Y, señor, ¿puedo saber el significado de aquella petición tan misteriosa?
― ¿Que petición, Minerva?
― Que Potter trajese algo que no se podía ver.
― Un viejo código entre yo y Harry.
Un corto silencio, como si la directora dudara sobre la posibilidad de hacer la siguiente pregunta.
― ¿Qué hablaste con Mirtha cuando vino a consultarte personalmente?
― Hablamos de ese chico nuevo apellidado Harrison.
― Sí, algunas veces noto que sus ojos buscan a ese estudiante demasiado frecuentemente. ¿Qué tanto sabes de ella? Está actuando de forma muy extraña, y con la noticia del secuestro pareció alarmarse demasiado para alguien que jamás habló con Potter.
― Minerva, la profesora McFly hizo un descubrimiento bastante importante en lo que respecta a ese alumno. Y a pesar de que tengo mis sospechas, la forma en que ella emplee aquel conocimiento no puedo saberla, como tampoco conozco si tiene alguna relación con el secuestro de Harry.
― ¿A qué se refiere con la forma en que lo emplee? ¿El chico esconde algo especial?
― Para saberlo hay que esperar.
― Esperar, esperar… Albus quisiera equivocarme, pero creo que me estás ocultando algo. ¿Qué es lo que la profesora descubrió?
― No creo que sea muy importante para usted saberlo, directora. De hecho, prefiero que se entere de ello en su momento.
McGonagall no encontraba en su memoria algún otro momento en que aquel hombre no la hubiese llamado por su nombre.
― Creo recordar que ese alumno sigue en Hogwarts gracias a tu consejo, Albus. Consejo del cual aún estoy dudando, y espero que me demuestres el fundamento de aquellas palabras.
― Creo estar seguro de que, si ves por que dije que podríamos esperar grandes cosas de Harrison, te arrepentirás de lo que dijiste.
― ¿Es acaso una amenaza? Sí el chico es un peligro para la institución, necesito que me lo digas.
― No voy a hacerlo, directora. Aunque esté muerto, recuerdo perfectamente cual fue uno de mis mayores errores en vida. Y no voy a volver a cometerlo, menos aún con alguien que lleva la misma sangre. No lo juzgaré antes de ver realmente como es.
― Siempre acabamos en el mismo punto de la historia… ¿Quién es su famoso y desconocido familiar? Doy mi palabra de no tomar decisión alguna sobre Harrison, ¡pero exijo saberlo! ¡Después de todo, su seguridad en la escuela depende de mi!

Mientras McGonagall intentaba salir del asombro que le provocó la revelación que Dumbledore acababa de hacerle, David estaba reunido con sus amigos.
No terminaba de comprender lo que sucedía, aunque la noticia lo había afectado en gran medida. Pero luego recordó lo que había leído sobre Voldemort. Si lo que decía en su libro de Historia de la Magia era cierto, entonces había sido un mago muy poderoso, pero extremadamente temible.
De todas formas, los días pasaron y un poco del color de Hogwarts retornó a sus salas y habitantes. Harry Potter aún no aparecía, y no sólo eso, no había ni rastros de él. Era como si ni siquiera hubiese opuesto resistencia, decían quienes investigaban el caso, a través de El Profeta. Gran parte del destacamento de aurores había sido destinada a la investigación, y quien encontrase a Harry obtendría una jugosa recompensa. El mismo ministro escribió un par de veces una columna sobre el caso para aquel diario, pero no tuvo mucho éxito si lo que quería era hacer volver a Potter.

Pero si había alguien que se comportaba de una forma extraña, como McGonagall había dicho, era Mirtha. Estaba más nerviosa de lo normal, y faltaba muy seguido a dar clases. David y sus amigos no tardaron en notar la diferencia de su comportamiento. Es como si la desaparición de Harry y todo el movimiento mediático que ello provocó le pusieran los pelos de punta.
David creyó verla salir del bosque prohibido un par de veces más, hecho que le llamó la atención. Aún así, prefirió no comentarlo, suponiendo que eran asuntos de la escuela, o lo hacía para disminuir su estrés.

La noche después del secuestro de Harry, una noche cruel y cruda, los amigos se encontraban en la Sala Común. De repente, fuertes golpes llegaron desde el retrato de la Dama Gorda, quien daba tantos gritos como su voz se lo permitía.
Ellos se apresuraron a abrir para ver que pasaba, y se llevaron una gran sorpresa cuando, quien estaba del otro lado intentando entrar, era Frederic. Estaba excitado y alarmado a la vez, como quien ve un fantasma pero se alegra de haberlo hecho.
Lo dejaron pasar porque ya no había nadie, sino que todos estaban durmiendo.
Cuando Frederic se sentó junto a ellos, notaron que tenía un libro bien gordo entre sus magos. El título era tan largo que se deslizaba mágicamente por la tapa, desvaneciéndose por la izquierda y reapareciendo por la derecha. “Ficha y datos de los grandes Magos y Brujas de los últimos tiempos”.
Después de revolverse un poco en su sillón, el Ravenclaw habló.
― Creo que vi un ciervo plateado allá afuera.
De haber sido otras las circunstancias, o incluso la hora, se hubieran reído. Pero la verdad es que aquel comentario les molestó mucho. David estaba hablando de Harry y de todo lo que aquel mago había hecho por él, cuando llevaba una vida que hubiese preferido olvidar.
― No hay ciervos plateados, Frederic -replicó Silvia, quien era la que más dominaba lo que decía en aquel momento.
― No sólo es plateado. Brilla -agregó Frederic.
― ¡No hay ciervos plateados, y no conozco un ciervo que brille! -gritó Charlie esta vez.
Se hizo un silencio en la sala. El visitante retomó la palabra.
― ¿Saben que es un ciervo, es plateado y brilla?
Si alguno de los cuatro Gryffindor hubiese preguntado que era, se habrían ahorrado varios problemas. Pero no lo hicieron, y tan sólo pudieron gritarle cosas, que hicieron despertar a todos los miembros de aquella casa. Pero quizás, las palabras que más le dolieron a Frederic fueron las de David.
― ¡Me parece que tanto estar en la biblioteca te está afectando, Frederic! Mejor vallan con tus amigos a pasarse todos los días estudiando, y si quieres acertijos, este no es el lugar para hacerlos. Por otro lado, si aún eres tan pequeño que crees en ciervos de colores brillantes, ¡por qué no lo vas a buscar y juegas con él un rato, a ver si eso te devuelve un poco de cordura!
Ante aquella respuesta, Frederic se levantó de un salto. Intentando hilar un insulto, se retiró a grandes zancadas, mientras Charlie, Frank y Silvia miraban a David, atónitos.

Después de intentar convencer (sin éxito) a sus amigos de que no se había excedido (algo que él mismo sabía que había hecho), prometió que se disculparía con Frederic en cuanto lo viera. De todas formas, entendieron que no había podido contenerse. Harry era muy importante para él.

Ir al capítulo siguiente

Anuncios

22 Responses to “Capítulo 18: Malas noticias”

  1. juan Says:

    wooooooooooou, bonito capitulo. Pero sigo sin poder imaginarme lo que tiene de especial David… Algo grande debe de estar a punto de pasar, al menos eso parece…Sobre todo me interesa cual puede ser la unión de Harry con esto, la de Dumbledore la entiendo, pero no la de Harry.

    Si tubiese el libro delante, seguiría leyendo como loco…

  2. Txelleta Says:

    ahhh!!! Si antes estaba despistada, ahora todavía lo estoy más, aunque ya nos has dado alguna pista más. Y, a diferencia de Juan, creo que entiendo más la unión de Harry con todo esto que la de Dumbledore.

  3. Martín Says:

    Qué lengua afilada tiene David cuando lo hacen enojar, ¿no? Muy buen capítulo.

  4. Durward Says:

    juan y Txelleta: no se preocupen, no falta mucho para el final de la historia.

    Martín: sí, y creo que se va a arrepentir bastante

  5. Enelya Says:

    que interesante, me gustó mucho el capítulo, ya no puedo esperar más para el final. Escribes muy bien.

    P.D. visita mi blog http://angelwingstodust.blogspot.com

    ahí tengo mis fics más actualizados (para que los leas cuando tengas tiempo) y algunas otras cosillas sobre mis pasatiempos. Apenas lo acabo de sacar.

  6. silviallison_potter Says:

    UOHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!

    Que interesante!!! ¿Donde esta HArry?¿que pinta la marca tenebrosa? NO ENTIENDO NADA!!!

    Sube el proximo capitulo pronto porque me muero de ganas de saber como continua!!!

    ***S.i.L.***

  7. Candelia Says:

    Como Silviallison… ESTOY MAS PERDIDA QUE UN CAMELLO EN UNA FARMACIA!! ya no se que pensar, de nada, ni de David, ni de Mirtha, Harry, James… Todas mis sospechas… CHAPUM! ya no sirven, de 0 de nuevo, voy a dejar de intentarlo averiguar porque no lo conseguire!! XD me encanta la historia, no de donde sacas tanta originalidad y capacidad de rompernos a todos el coco!! me encanta!! continua de esta manera, que lo haces de maravilla!! eres el genio del suspense on-line!!

    Besos y éxitos
    Kisses
    Cande

  8. Durward Says:

    Enelya: así que también escribes… ya me voy a dar una vueltita.

    Silvia y Candelia: me alegra mucho que les haya enganchado la historia :) No se preocupen, no falta mucho para que termine (este año de David, porque pienso seguirlo)

  9. angel Says:

    por favor, dime que el comentario de Dumbledore sobre haber cometido un error con alguien de la misma sangre, y las iniciales G. G. estan relacionados. por que si no realmente estoy perdido. muy buen fic, me encanta.

  10. Durward Says:

    Angel: te enterarás muy pronto.

  11. Marcia Says:

    woow excelente capitulo ¡¡ y como dicen todos ya me enredaste algo mas , si tuviera el libro le seguiria leyendo sin parar

    segui escribiendo , eres excelente

  12. Enelya Says:

    sip, yo también escribo, aunque la mayoría de mis fics tienen un tinte romántico (de hecho todos jaja porque solo son 3 hitorias largas y 4 oneshots) Espero escribir de algo menos cursi, jaja.

    De verdad me ha sorprendido tu trabajo, la trama está enredada y tiene muchos misterios, eso me encanta. Lo que más me ha intrigado (y gustado) es la desaparicón de Harry, creo imaginar los motivos, pero ya no puedo esperar para saber. Eres un gran escritor.

  13. Durward Says:

    Marcia y Enelya: ¡Gracias por los comentarios! :)

  14. LunaLoOvegood.* Says:

    Muy Muy Muy bueno ¡
    no me lo esperaba O.O
    sigue asi ¡
    Me gusta mucho el personaje de David , le das mucho estilo.

    Éxitos ¡

    Besos

    Luna ^^


  15. :o HARRY NOOOOOOOOOOOOOOOOO!! Xq en el fic no sale Luna?? jaja seguire, y espero alcanzarte prontooooo

  16. Marcelo Says:

    Que amargo! Ni siquiera lo dejaron terminar. Bueno, voy a seguir leyendo.

  17. karla Says:

    es el patronus de harry o volvemos a las dinastias de personas con ciervos por patronus, por que mira que james, lily, harry y severus es como una sola linea de puros siervos y ia seria como el colmo que alguien mas tuviera por patronus un ciervo…
    ahora io kiero saber que era lo k traia frederich en el librote que cargaba…

    • CINTHYA Says:

      oye pero lily y severus era un cierva femenina y james nunca se sabe que patronus tenia solo que era animago y se convertia en ciervo pero eso no quiere decir que su patronus sea un ciervo


  18. […] Ir al capítulo siguiente Posted by Durward Filed in David Harrison y el anuncio del Mago Tags: David Harrison, harrison […]

  19. trauma Says:

    G.G es gellert grindelwald!!!!

  20. CINTHYA Says:

    grindellwald es su padre estoy segura o talvez morfin el tio de voldemort

  21. CINTHYA Says:

    jajaja
    ― ¿Acaso no estás preocupado? Ustedes escondían algo. Hace desde que volvieron de Hogwarts que no veo la capa de invisibilidad.
    ― Eso es natural, hermano. Por algo se llama capa de invisibilidad.
    o
    ¡Me parece que tanto estar en la biblioteca te está afectando, Frederic! Mejor vallan con tus amigos a pasarse todos los días estudiando, y si quieres acertijos, este no es el lugar para hacerlos. Por otro lado, si aún eres tan pequeño que crees en ciervos de colores brillantes, ¡por qué no lo vas a buscar y juegas con él un rato, a ver si eso te devuelve un poco de cordura!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: