Capítulo 25: El acierto de Charlie

18 febrero, 2008

― ¿Qué? -preguntó Charlie, anonadado.
― ¡Sí! ¡Gemlug! ¿No lo ven?
Los cuatro parecían desconcertados, y miraban a David como si fuera un loco. Claro, ellos no habían ido a la clínica…
― No tengo mucho tiempo para explicar… ustedes no entienden… la clínica, y Mirtha…
― Compañero, estás loco. Sí, loco de remate -dijo Frederic-. ¿Qué es Gemlug?
― Es el nombre de mi antigua escuela… un día fui a la clínica y estaba la profe…
― ¿Y qué tiene que ver tu escuela en todo esto? Quiero decir, es casi imposible.
― ¡Pero Gemlug es Muggle, con las letras cambiadas!
Nuevamente, la mirada que decía claramente “estás loco” apareció en el rostro de sus amigos.

― ¡Ustedes no lo entienden! Mirtha me dio un libro sobre anagramas para que lo devolviera a la biblioteca y ahí fue cuando… ¿No lo ven? ¡Muggle trastornado! Es obvio que… ¡Anoche soñé con eso! ¡Iba a decir una palabra frente al enigma!
― ¿Ibas a decir una palabra que no sabes cuál es? -inquirió Silvia.
― Sí… bueno, no sé si iba a decirla… ¡pero la sabía!, en el sueño, claro, pero la…
No completó la frase, sino que dio un giro de ciento ochenta grados y se echó a correr. Sus amigos intercambiaron una mirada de incredulidad, pero lo siguieron.
David no giró la cabeza para responder las preguntas de los demás; se limitó a avanzar y avanzar. Él también pensaba que la posibilidad era muy remota pero… sólo había una persona a la que podría preguntarle.
Por fin llegó al despacho de la profesora McFly. Frenó en seco y se inclinó con las manos sobre las rodillas para recuperar aire. Tocó la puerta cuatro veces.
Nadie respondió.
Volvió a llamar, sin tener más éxito.
Decepcionado, se dirigió a sus amigos, que acababan de llegar. Silvia parecía a punto de caerse muerta, por el cansancio.
― Vamos a la biblioteca.
Silvia, en un gran intento por no hablar entrecortadamente, sugirió:
― Escucha, creo que deberíamos contarle a algún profesor sobre lo del acertijo.
― No. Pasé mucho tiempo pensando en ello, y quiero saber que hay tras él.
Charlie lo miró con comprensión y dijo:
― Está bien, hagamos esto: vamos a cenar, porque me muero de hambre. Si vemos a la profesora McFly en la mesa de profesores, y es seguro que la veremos, podrás acercarte y preguntarle.
― A mi esto de la profesora me da mala espina -dijo Frank.
― ¿Por qué? -preguntó David, impaciente.
― ¿Qué tiene que ver Mirtha en esto?
― ¡Ella sabía la respuesta, no les estoy diciendo que…!
― Bien, y si ella sabía la respuesta, ¿por qué no te la dijo?
― Supongo que quería que la averiguara por mi mismo.
Frank analizó la posibilidad y, aunque no parecía muy convencido, se encogió de hombros.

David se encargó personalmente de que la cena de sus amigos fuera lo más breve posible. Mirtha no se encontraba en la mesa de profesores, así que habían acordado ir a la biblioteca en cuanto terminaran.
― ¡Sólo un poco más de carne!
― No, Frank. Si no es lo que pienso, entonces volvemos a tiempo para terminar la cena.
― ¡Pero…!
No tuvo más remedio que seguirlo, porque los demás así lo habían hecho. David hizo una seña a la mesa de Ravenclaw, donde Frederic estaba a punto de separar un pedazo de pan.
― Te digo que es inútil. ¿Cómo es posible que el nombre de tu escuela, una escuela muggle, sea la respuesta del acertijo? -le dijo mientras caminaban por los desiertos pasillos.
― No lo sé… Es raro, pero mi escuela no es muy nueva, creo que tiene unos cincuenta años…
― ¿Y qué? No sabemos cuantos años tiene ese acertijo -sentenció Frederic.
― A mi también me da mala espina lo de la profesora McFly… hay algo muy raro en esto -dijo Silvia, con el entrecejo fruncido.
― Sí, yo creo que deberíamos regresar -aventuró Frank, con el estómago vacío.
― O contarle a algún profesor… -indicó Silvia nuevamente.
― ¡BASTA!
Todos miraron a David, pero éste tenía los ojos fijos en Charlie. Él había emitido tal rugido, y no se contentó con ello, sino que siguió hablando:
― Nadie los está obligando a venir, y si no quieren hacerlo, lo mejor es que se den la vuelta.
Frank hizo un ademán de media vuelta pero, como nadie lo imitó (aunque sí lo vieron), volvió a su posición inicial.
― Yo creo que sería lo mejor -dijo Silvia, después de un segundo de duda-. No sabemos lo que pueda haber ahí. Tenemos que buscar a Mirtha.
― Búsquenla entonces, nosotros seguimos -dijo David.
Frank y Silvia volvieron sobre sus pasos; David y Charlie avanzaron. Frederic se quedó en el lugar, estático.
― Yo… creo que voy con ellos.
Charlie dio media vuelta y señaló la dirección del Gran Comedor con la cabeza. Luego siguió caminando y susurró lo suficientemente alto para que Frederic lo escuchara:
― Y quería ser Gryffindor.

Por fin llegaron. Ambos se sorprendieron al comprobar que la puerta estaba sin llave, por lo que no tardaron en entrar. La gran puerta doble crujió, amenazante, al abrirse, y los dos se llevaron un buen susto. David, recordando la última vez que había estado allí de noche, supo que estar acompañado por Charlie en aquel momento valía, cuando menos, varias decenas de monedas de oro.
― Tú primero -dijo Charlie, en cuanto se sumergieron en la impenetrable oscuridad de la biblioteca.
David lo miró con reproche, a lo que su amigo añadió:
― ¿Eres el que sabe el camino, no?
Si bien David se preguntaba por qué no podría ir él por detrás, indicando el camino a su compañero, pensó que lo mejor era dejar de perder tiempo.
― Lumos -dijeron al unísono.
De las puntas de las varitas surgió una luz débil pero suficiente para ver por donde estaban caminando. David intentó recordar el camino que había tomado para devolver el libro de anagramas.
― A ver… tres estanterías, dos a la izquierda… sí, por aquí, por esta puerta. ¿Y ahora que pasa?
Charlie se había plantado a dos o tres pasos de la puerta. Miró a David y luego hacia un punto por sobre la abertura.
― ¿Qué es la Sección Prohibida? -preguntó David, incrédulo-. No había visto este cartel.
― Es un lugar de la biblioteca donde hay libros muy peligrosos.
― ¿Y bien?
― Mi madre dijo que no… -Charlie parecía asustado, pero en cuanto vio la expresión de su amigo, se las ingenió para corregir la frase:
― …dudara en entrar.
― Perfecto -dijo David con una ligera sonrisa-. Ahora, si serías tan amable de seguirme…
Charlie cruzó el umbral de la sección prohibida. Desde ese momento, no pudo evitar dirigir asustadas miradas hacia los lados. Si David se detenía, sería una colisión segura.
Nadie podría negar que los libros de aquella sección eran bastante intrigantes. Uno no veía todos los días un libro que sufría continuamente una fuerte hemorragia (David pensó que la bibliotecaria debía de limpiar el piso cada día), ni otro que intentaba estrangular a cualquiera que estuviera en su estantería. Otro libro, un poco más adelante, parecía tener complejo de suicida: trepaba por los demás libros con sus diminutas manos hasta el punto más alto de la estantería, para luego saltar y gritar como loco en la caída. Al comprobar con desilusión que aún seguía vivo, repetía el proceso, después de maldecir por lo bajo.
― ¡Por aquí, rápido! -dijo David. Charlie temblaba y tenía la vista fija en el libro que había a su izquierda: varias tarántulas (de un tamaño considerable) salieron de su interior y, sin embargo, el espesor del libro no cambió en lo más mínimo-. ¡Eh, eso es divertido!
― Sí… m… muy divertido -repuso Charlie con un dejo sarcasmo y un fuerte escalofrío-. ¡Camina, cuanto antes termine esto, mejor!
Contento por la nueva actitud de su compañero, David retomó el camino. Tuvieron que volver sobre sus pasos en más de una ocasión, pues David no recordaba las instrucciones de Mirtha a la perfección, pero por fin pudieron encontrar lo que buscaban. Una estantería contra la pared, llena de libros viejos y desgastados.
― Es aquí… acerca tu varita.
David no se equivocó: el antiguo libro se encontraba ahí, tan sucio y remendado como cuando lo había visto por primera vez…
― ¿Ves esto? Este símbolo está en el libro que me llegó por correo.
― ¿De verdad? Qué extraño, nunca lo mos… ¡Eh, un minuto, yo conozco este símbolo!
David abrió los ojos como platos.
― ¿Qué?
― ¡Sí! ¡Mi mamá tiene un libro que tiene este símbolo! -dijo, eufórico-. No, no, ¡no es un libro de magia negra! Es… ja, ¡es un libro de cuentos para niños! Me lo mostró en cuanto recibí la carta de Hogwarts… yo quise leer un libro de magia al instante y me mostró eso…
Aquello le calló como una bomba a David.
― Sabes, creo que los demás tenían razón… quizás no tenga nada de especial, quizás sea una simple broma para distraer a los estudiantes que pasan demasiado tiempo aquí… Será mejor volver-dijo, desesperanzado.
Y entonces un grito desgarrador, originado en algún lugar del camino que habían recorrido para llegar allí, inundó la biblioteca e hizo que ambos se sobresaltaran.
― Bueno, no perdemos nada por intentarlo, ¿no? -dijo Charlie-. De todas formas no estoy muy seguro de querer regresar allí… No es que tenga miedo -añadió, sacando el pecho pero sin poder esconder el brillo de terror en sus ojos-, sólo estoy un poco cansado.
― Está bien… sólo una vez.
David tomó el viejo libro y lo sacó de su lugar. Como ya había ocurrido antes, la estantería se desvaneció.
― Genial -dijo Charlie.
― Bueno… intentemos… -tomó aire-. Gemlug.
Nada ocurrió, y hasta les pareció que la pared se hizo más sólida que antes.
― Creo que tienes que decirlo más claro -susurró Charlie.
― ¡Gemlug!
Nada.
― Olvídalo Charlie, fue la emoción. Volvamos.
― Sí, tienes razón.
Otra vez el grito desgarrador, ahora más potente y cercano que antes.
― No, no, espera -dijo Charlie, nervioso-. Estoy seguro que no estás equivocado, volvamos a intentarlo. Déjame a mí. Gemlug.
Obviamente (y como en la mayoría de los aspectos de Hogwarts), Charlie no obtuvo mejor resultado que David.
― No puede ser, no puede ser -musitaba Charlie, mientras dirigía breves miradas haca atrás, buscando la fuente de aquel grito.
David, a su lado, analizaba el acertijo palabra por palabra.
― No se puede, Charlie, volva…
― ¡NO! -lo atajó Charlie, temiendo que el rugido volviese a sonar-. Empecemos de nuevo, a ver…
Charlie repasó el acertijo palabra por palabra. A medida que las pronunciaba, David les daba un golpe con la varita, como si las estuviera contando. Hasta qué…
Soy inmune a la magia más poderosa, pero cedo ante un muggle trastor… ¡eh, mira eso!
David levantó la vista. Ahora, en lugar de “muggle”, decía “m ggle”. La letra que tocó con la varita había desaparecido.
― Qué extraño… Mira mi varita.
En la punta de la varita de David había algo dorado, pero no pertenecía a la luz mágica que ésta emanaba. Era más bien… del mismo color que las demás letras del acertijo.
― ¿No será que…?
Tocó con su varita un punto al azar de la pared. Allí, una milésima de segundo después, había una letra “U”, mucho más grande que la que había extraído.
― Impresionante e ingenioso -dijo Charlie, anonadado.
Repitió el proceso con cada una de las letras, hasta que formó la palabra “GEMLUG”.
Charlie parecía al borde de un colapso nervioso. David, aunque lo disimulaba mejor, no estaba menos emocionado. Y sin embargo, nada ocurrió.
― Esto es ridículo.
― No, no… debe haber una solución -dijo Charlie. Ya no temía por aquel grito, sino que estaba compenetrado en encontrar una respuesta al enigma.
― No hay solución, Charlie. Y si la hay, no la sabemos.
― Pero mira, aquí dice: si de voluntad está dotado. ¿Estás seguro que quieres que se abra?
― ¡Por supuesto que quiero que se abra!
Y entonces sintieron una gran sacudida. Las letras restantes del acertijo desaparecieron, y la palabra GEMLUG se arremolinaba con rapidez por toda la pared. Finalmente se detuvo, y desapareció letra a letra. Primero la M, después la U, luego las dos G, seguidas por la L, y, por último, la E.
― Impresionante -dijo Charlie-. Quienquiera que haya hecho esto…
Pero David nunca supo lo que Charlie opinaba del autor del acertijo, porque ahogó un grito. La pared había desaparecido.

― ¿Es una broma? -preguntó Charlie.
Parecía, realmente, una broma. Lo que escondía aquel extraño enigma no era más que una habitación de minúsculas dimensiones. A ambos lados había una antorcha que, lejos de ser lujosa, parecía maltrecha por el pasar del tiempo en un lugar tan húmedo. Sin embargo, ninguna estaba apagada. En ese momento ni David ni Charlie lo sospechaban, pero en ambas ardía un fuego eterno, una llama que sólo puede ser convocada por un mago con grandes poderes.
― No lo sé… tiene que haber algo…
― David… ¿cómo se supone que vamos a salir si la pared vuelve a aparecer?
― No lo sé… espera. Creo que…
Y entonces la vio. Allá, casi al fondo de la habitación, donde el fuego eterno apenas si lograba iluminar algo, había una caja. Una precaria y desgastada caja de madera.
― Ya vengo. Quédate justo ahí…
― David, esto no me gusta nada -dijo Charlie, dirigiendo una mirada por sobre sus hombros.
― ¿Qué sucede?
― Algo me preocupa…
― No seas estúpido, no vamos a echarnos atrás ahora, ¿no?
― Es que… Frank, Silvia y Frederic tienen razón.
David lo examinó desde la cabeza hasta la punta de los pies, incrédulo.
― ¿Qué te sucede?
― Es Mirtha… ¿Por qué no te diría la solución del acertijo? ¿Por qué tenías que averiguarlo por ti mismo? Quiero decir… ¿por qué ocultar tan misteriosamente un lugar donde hay solamente una… simple caja?
― No lo sé, Charlie, pero no es momento de hacer una investigación de los hechos. Llegamos y ya. Además, no es una simple caja, yo ya la vi antes.
― Pero la última parte del acertijo… si de voluntad está dotado
― Ya comprobamos para qué era, Charlie. Vamos, no tengas miedo.
― A mi me suena a que ella… no se… te necesitaba… no podía obligarte, pero necesitaba usarte para algo… Olvídalo.
Y entonces, una voz conocida llegó a sus oídos, una voz que venía desde donde había estado la pared enigmática.
― Me atrevo a aventurar, señor Thomasson, y sin miedo a equivocarme, que es la primera vez que usa el cerebro y saca una buena conclusión. Y, muy probablemente, la última.

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22 Responses to “Capítulo 25: El acierto de Charlie”

  1. juan Says:

    8o, me tenias totalmente engañado, creia que en el fondo Mirtha era buena… mmno se, me intriga que puede haber en la caja, tambien el porque necesitaba a David para cojerla… demasiadas preguntas en mi cabeza…

  2. Mary S. Says:

    Wooow!!!! Me encanto!!!
    Entonces Mirtha es mala… ¿que habra en esa caja?, ¿porque Mirtha necesitaba a David y como estaba tan segura de que David iria y lo descubriria? yo creo que Mirtha mato a su propio hermano, y si si lo hizo entonces ella estaba relacionada con la captura de Harry?… mi cerebro va a estallar, tengo demaciadas preguntas!!!
    Me gusto mucho el acertijo, tienes demaciada imaginacion, a mi nunca se me habria ocurrido algo tan genial.
    Espero el proximo capitulo!!!

    Saludos!!!

  3. swhite Says:

    una pregunta… se me paso es sobre la respuesta que me diste en el cap pasado… sueño vivido puede tomarso como premonición? bueno… ahora a leer XD

  4. swhite Says:

    estuvo genial!!! la verda… si me parecio muy raro lo de mirtha… pense que era güena… pero bueno… hasta amenazando a los pobresitos… supongo que si fue ella quien mato a su hermano… quizas por que no pudo con harry… jejeje espero el prox cap suere

  5. lilly potter Says:

    lo sabia!! lo sabia!!
    Mirtha es la mala, fue muy obvio que ella fue quien mato a su propio hermano, fue la ultima que entro en la habitacion donde él estaba atado y lo mato porq estaba hablando demasiado por el Veritaserum y la podia delatar.
    Ahora solo tengo que esperar para saber que es lo que contiene esa caja y cual es el misterio de Mirtha??porque utilizo a David??cual es el final de esta historia?? je je je!! sigo teniendo muchas preguntas?? je je je!!
    que emocion!!muy buen capitulo,que imaginacion!! siguelo pronto!!
    saludos!!

  6. juan Says:

    ahora que lo recuerdo… no estoi tan seguro de que Mirtha sea mala, Dumbledor confio en cierta ocasion en ella, y sabemos de la capacidad de Dumbledor para juzgar a las personas…

    pero weno, igual se equiboco como en el caso de Riddle

  7. Durward Says:

    Mary: La relación de Mirtha con la captura de Harry la va a explicar ella misma en el próximo capítulo.

    Swhite: Recuerda los sueños vívidos de Harry.

    Lily: El por qué Mirtha utiliza específicamente a David también lo va a decir ella en el próximo capítulo

    Juan: eso que decís es una muy buena observación… con respecto a la capacidad de juzgar. Pero no se equivocó en el caso de Riddle. Nunca confió en él.

    ¡Saludos y gracias!

  8. Martín Says:

    Excelente capítulo. El final me recordó al momento en que el falso Moody revela ser un Mortífago, al final de HP4. Pobres chicos, espero que se salven.
    Saludos

  9. Durward Says:

    Martín: es verdad, leí el cuarto libro hace muy poco y se parece a la forma en que Barty le revela su estado a Harry.

  10. Mary S. Says:

    Entonces como los amigos de David fueron a buscar a Mirtha, ellos mismos les hicieron esto a David y a Charlie…
    Que bueno que en el proximo capitulo Mirtha ya va a explicar muchas cosas, me estoy muriendo de curiosidad, ya quiero leerlo!!!

    Saludos!!!

  11. Mary S. Says:

    Algun dia alguien le va a decir a David quien es su bisabuelo o lo va a tener que descubrir el mismo???

  12. Swhite Says:

    ahhh ya me acorde!!!
    no se como no me di cuenta XD
    muchas gracias por aclararme la duda
    too bien suerte.. espero el prox ff

  13. Durward Says:

    Mary S.: David no se entera hasta el año próximo, pero en el último capítulo de esta historia (que abarca su primer año), se dice explícitamente quién es.

    ¡Saludos!

  14. Candelia Says:

    ¡WOW! ¡Mamá mía! ¡Mirtha me engañó 100%! no me di cuenta, pero es que… claro, todo encaja… ¡no sé cómo no caí en la cuenta…!! Por eso salvó a David en el bosque, porque le necesitaba, y… una pregunta: en uno de los primeros capítulos, cuando David conoce a Mirtha, y le dice el nombre de su escuela, ella se siente muy interesada por él. Entonces: ¿Supo Mirtha que David podría resolver el acertijo por eso? ¿o más adelante, cuando hizo callar al sombrero, ganó a Nicholas en el duelo… etc etc?
    Espero que alguien pueda contestarme :)
    ¡Me encantó el capítulo, sigue así!

  15. Durward Says:

    Candelia: Mirtha va a contar su historia completa en el siguiente capítulo jeje no quiero adelantar nada.

  16. Enelya Says:

    ¡Lo sabía! Mi intuición aún no me falla. Solo quedan algunas dudas por resolver y de las cuales también tengo teorías, pero no las diré para no arruinar nada y comprobar si mi sentido detectivesco sige vigente.

    Tu historia está genial. Continúale. ¡FELICIDADES!

    Saludos de tu amiga Enelya.


  17. No puedo creeeeeerloooooo!! Te alcanze!! haha y me muero por leer el proximo!! ESTA BUENISIMOOOOOO

  18. horrocrux 7 Says:

    sigue asi tu historia va muy bien se ve que tienes todo en la mente sabes perfectamente que es lo que tiene que pasar y las consecuencia y todo

    creo que estar completamente seguro de quien es el bisabuelo pero no se que tiene que ver Mirtha y mucho menos la caja, pero el libro con el simbolo de cuentos de niños creo saber tambien que signo es y que relacion tienen entre si

    pero bueno seguire leyendo ya quiero ver todo lo que revela Mirtha gran capitulo

  19. Marcelo Says:

    Mirtha es una loca maniatica! Y además quiere matarlos! Muy buen capitulo, con mucho suspenso, y con y te deja con ganas de seguir leyendo…. asi que eso voy a hacer xD

  20. karla Says:

    te lo dije!!!
    es como wow!
    yupi!!
    me voy tengo k acabar hoy!

  21. Victoire Weasley Says:

    Espectacular! la verdad es que dudaba, no sabía si mirtha era o no mala, y creo que ya saque en limpio quien es el bisabuelo de David, con esto la historia es mas interesante aun, porfa segui escribiendo porque esta muy emocionante!!!!!

  22. CINTHYA Says:

    mirta es mala


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