Capítulo 26: La historia de Mirtha

22 febrero, 2008

David y Charlie dieron media vuelta y se encontraron cara a cara con Mirtha, su profesora de Estudios Muggle. Ambos abrían y cerraban la boca sin cesar, intentando producir algún sonido pero sin lograrlo, mientras observaban la sonrisa de suficiencia de Mirtha. Y entonces, alguien apareció tras ella, alguien cuyas facciones le resultaron increíblemente familiares a David…
― ¡Profesora! ¡Es el hombre que estaba en el bosque! ¡detrás de usted!
Mirtha giró, simulando sorpresa, y ahogó un grito más que fingido.
― ¡No! ¡Va a matarme!
Ella y Rodolphus estallaron en carcajadas. Charlie estaba pasmado, y en su rostro la expresión de terror lo abarcaba todo. David intentaba comprender, sin poder hacerlo.
― Explíquense.
Nuevamente, los dos mayores estallaron en carcajadas.
― ¿Explíquense? No lo digas tan amenazante, chico, que creo que estás en una posición de desventaja -dijo Rodolphus, elevando su varita.

― Bueno -dijo Mirtha, dando un paso al frente. Rodolphus la imitó-, supongo que ya que estamos aquí, vamos a responder algunas preguntas. Si no intentan nada estúpido, les prometo que no les dolerá.
Sus ojos brillaron.
― ¿Dolerá? ¿Qué no nos dolerá? -preguntó Charlie, cuyo terror iba en aumento a un ritmo increíble.
― ¿Quién es usted? -preguntó David a su vez, refiriéndose a Mirtha.
― ¿Quién soy yo? -dijo Mirtha-. Esa es una muy buena pregunta. Sí, muy buena. Podría decirse que soy la inofensiva y encantadora profesora de esa materia que estudia aquellos seres apestosos, la pobre mujer que perdió a su hermano suicida.
― ¿Podemos hacerlo ya? -preguntó Rodolphus, lanzando una fugaz mirada a la antigua caja situada al fondo de la habitación.
― Espera Rodolphus. Esperaste muchos meses, puedes hacerlo por unos minutos más.
Aquella perspectiva cambió las ilusiones de David. Pensó que estaban condenados desde que Mirtha y Rodolphus llegaron, pero el hecho de que fueran a perder más tiempo dejaba cabida a la posibilidad de que alguien los encontrase… antes de que sea demasiado tarde. Aferró su varita con más fuerza, y Mirtha pareció captar el movimiento.
― Te dije, Harrison, que no hicieras nada estúpido.
Entonces movió suavemente sus labios y un instante después David pensó que moriría. Sentía un gran dolor en todo su cuerpo, un dolor similar al que le había provocado el canto del fénix… El canto del fénix, cómo le gustaría poder oírlo en aquel momento. El dolor cesó tan repentinamente como había llegado.
― Espero que eso te quite las ganas de intentar algo más, ¿entendido?
― S… sí -dijo David, frotándose todo el cuerpo-. Continúe.
― ¿Continúe? Nunca nadie se había interesado tanto en algo que viniera de mí… la pobre y desdichada Mirtha…
Charlie se había pegado a una de las paredes laterales. Parecía tan temeroso que ni Mirtha ni Rodolphus se molestaron en prevenirlo o torturarlo.
― Bien, creo que empezaremos desde el principio, ¿no? Es lo más lógico, claro. La familia McFly… despreciada e incomprendida, siempre fuimos eso. Nunca nadie nos brindó apoyo ni mostró la más mínima compasión hacia nosotros, ¿sabes?
David se enderezó, intentando parecer interesado. Le resultaba repugnante estar escuchando a su potencial asesina, pero no quería volver a experimentar aquel dolor agudo e insoportable. Además, cuanto más tiempo perdiera Mirtha, más probabilidades había de que alguien se percatase de su ausencia… Después de todo, debía de ser la hora de acostarse…
A Mirtha parecía gustarle que alguien le prestase atención a su historia. Rodolphus, en cambio, estaba cada vez más nervioso y lanzaba inquietas miradas hacia atrás constantemente.
― Te explicaré por qué, Harrison. Mi hermano y yo tuvimos una infancia horrible e injusta. Dudo que alguien haya tenido que pasar por tantas malas experiencias en sus primeros años como lo hicimos Rupert y yo… ¿Saben por qué? Porque todos los que nos conocían nos odiaban, todos exceptos nuestros padres, nuestros malditos y condenados padres. Siempre recibimos ese gélido trato porque nuestros padres son hermanos, Harrison. Hermanos casados entre sí, porque no soportaban al resto de la familia. Ellos dos adquirieron los poderes mágicos de un mago que vivió y murió hace mucho tiempo.
“ A ellos también los despreciaron sus padres, ya lo creo. No podían creer que yo fuera una bruja. Mi hermano ingresó un año después, y pensamos que nuestros abuelos explotarían. Nuestros padres, claro, se sentían realmente complacidos.
“ Te preguntarás por qué mis padres se casaron entre ellos, ¿no? En primer lugar, porque desde que recibieron su invitación a Hogwarts despreciaron a los muggles. Y apuesto mi cabeza a que era debido a sus padres. Desde que supieron de su anormalidad, como les gusta llamarla a ellos, mis abuelos se encargaron de difamar a sus hijos, a tal punto de hacerlos pasar por saboteadores y asesinos. No tuvieron más remedio.
“ Pero yo no defiendo a mis padres, no. A mi ellos también me dan asco, porque guardan todo el odio para ellos. Yo pienso que hay que convertir la ira en acciones, porque de otra forma nunca nos haríamos escuchar.
“ Como te imaginarás llegué a Hogwarts y descubrí un mundo nuevo, a pesar de estar al tanto de mis poderes. ¿Sabes a qué casa me sorteó el Sombrero, Harrison?
― Eh… ¿Slytherin?
― No, Harrison. Aunque no niego que me hubiese quedado bien. Pero no; el Sombrero me envió a Ravenclaw en cuanto tocó mis cabellos. Yo estaba orgullosa, claro, y mis padres también. Hasta ese momento no habíamos tenido diferencias.
“ Los años se sucedieron y mi odio a los muggles fue creciendo con el ritmo del tiempo. Cuando llegué al cuarto año, había deslumbrado tanto a mis profesores, que me concedieron la entrada a la Sección Prohibida de la biblioteca. Aquí hay toda clase de libros interesantes, ya lo creo.
“ Un día, mientras buscaba información para mi trabajo personal de Defensa contra las Artes Oscuras (había pedido a mi profesor que me tomara trabajos de acuerdo a mi nivel y mi alcance de material, puesto que ninguno de mis compañeros podía acceder a la Sección Prohibida), me encontré leyendo datos sobre los magos más oscuros de la historia. Fue una lectura fascinante, y algo me conmovió mucho: los dos magos tenebrosos que tuvieron más poder odiaron a los muggles tanto o más que yo. Como imaginarás, eso me llamó mucho la atención y decidí investigar. ¿Sabes cuál fue el mago que más me cautivó?
― ¿lord Voldemort? -preguntó David, convencido de acertar con esta respuesta.
― No. Lord Voldemort fue posterior a aquel mago tan extraordinario, y te aseguro que te sorprenderías si te dijera quién es.
Sus ojos brillaron nuevamente.
― Quiero saberlo -dijo David.
― Todo a su tiempo, Harrison. Ni bien salí de Hogwarts, mis padres descubrieron mi fanatismo por los magos oscuros y las artes que practicaban. Me echaron de mi casa y me dejaron en la calle sin más recursos que una diminuta bolsa con una decena de Galeones. Pero ellos no sabían que había alguien en que aún podía confiar: mi hermano. Entre mi cuarto y mi séptimo año en Hogwarts, pude contarle todas las cosas que descubría en la Sección Prohibida. Estaba tan interesado como yo. En cuanto me fui de casa, se las arreglaba para llevarme pequeñas cantidades de dinero a donde yo estaba. Sin embargo no me alcanzaba más que para vivir, y yo necesitaba más que eso para seguir mi rumbo. De todas formas, descubrieron a mi hermano y también lo dejaron en la calle. Yo me compadecí de él y lo invité a mi hogar, una humilde casucha que, honestamente, se mantenía en pie gracias a mi magia.
― Mirtha, creo que es hora de que…
― Calla, Rodolphus. No falta mucho. Como decía, nuestros recursos financieros se fueron agotando, y tuve que buscarme un trabajo. En mi desesperación acudí al Ministerio de la Magia. Yo esperaba algún trabajo importante. ¿Sabes a qué me asignaron, Harrison?
David, dubitativo, intentó acertar. Pero Mirtha no esperó su respuesta.
― En el departamento que se encarga de registrar los estallidos de magia de los magos pequeños. Para mi desgracia, la mayoría de las personas que me asignaban eran nacidos de muggles.
“ El sueldo era una miseria. Aún no alcanzaba para mantener a mi hermano menor y a la vez estudiar más sobre las artes oscuras. Tuve que buscarme otro trabajo, en la…
― Oficina de Correo Mágico a Largo Plazo -completó David, recordando el artículo del diario.
― Veo que lees el diario… En efecto, me conseguí ese trabajo porque no tenía que lidiar con muggles. Simplemente revisaba los paquetes y los enviaba a su debido tiempo.
“ Pero hubo uno que jamás se entregaba, y permaneció en su lugar durante mucho tiempo. Se suponía que no debía abrir los paquetes, pero un buen día la curiosidad me venció. Me acerqué; era un paquete viejo y sucio. Tenía una gran etiqueta en donde decía muy claramente en qué circunstancia debía de entregarse; no expresaba el nombre del destinatario, pero sí el apellido.
A David se le revolvió el estómago. ¿Sería…?
― Lo abrí y encontré un libro muy curioso -Mirtha sonrió-. Muy curioso e interesante. Como es obvio, lo robé y borré el registro con gran habilidad. Es como si ese paquete nunca hubiese estado allí.
“ Fue extremadamente útil porque me ayudó en mi investigación. Si uno sabe leerlo correctamente, puede brindar gran información. Es cómo sí… tan sólo hubiera que pedirlo. ¿No es así, Harrison?
Ya no cabía la menor duda. Mirtha se refería al Libro de G. G. y, seguramente, a la forma en que mostraba lo que el lector pedía.
― En fin, había cosas que no quería o no podía revelarme, pero otras fueron demasiado útiles. Seguí soñando e investigando la magia oscura, hasta que un día, durante mi labor matutina en el Ministerio, una compañera me comentó un caso bastante misterioso.
“ Un chico nacido de muggles había tenido su primer estallido de magia involuntario. Sin embargo, había algo extraño en este caso: no había antecedentes mágicos.
“ Cuando vi el apellido en la lista de estallidos, no lo podía creer. La investigación se realiza apellido por apellido, Harrison, y por eso no figuraba el nombre completo. Me ofrecí a llevarla a cabo, pero me dijeron que ese trabajo no me correspondía a mí. Sin dudarlo un segundo me puse manos a la obra. Visité Hogwarts con la excusa de querer ver nuevamente mi vieja escuela. Como siempre fui destacada con honores allí, no pensaron que fuera por algo extraño.
“ Con el famoso libro bajo mi brazo, fui directo a la biblioteca. Tal vez podría averiguar algo más, pero no lo logré. No por falta de información, sino por error de criterio. No me avergüenzo de ello: ¿creerías que uno de los magos más tenebrosos que ha tenido el universo, y uno de los que más ha odiado a los muggles, tendría un hijo con una muggle? No, claro que no, suena ilógico. Pero así fue.
“ Sin embargo, a pesar de no poder determinar quién era el dichoso chico, no me fui sin haber hecho nada. Visité el despacho de la directora y me recibió con alegría, la muy estúpida. No tardé en hechizarla para que hiciera lo que yo quiera, y le ordené que me diera el libro de registro de estudiantes…
― ¿Y los retratos?
― ¿Qué retratos?
― Los retratos de los ex directores, podrían haberla visto o escuchado.
Mirtha se enderezó un poco más. Sus ojos denotaron preocupación.
― De hecho, no creo que hayan escuchado. De esto hace dos año o más, y nunca recibí acusación alguna. Es más, estuve hablando con uno de ellos hace muy poco. Como te decía, Harrison, en el registro de estudiantes encontré un nombre bastante interesante. Thomas Dawson, ¿te suena?
― Es mi abuelo.
― Muy bien, chico, es tu abuelo. ¿Es mago tu abuelo?
― Eh… no, no que yo sepa.
― Por supuesto que no es mago, no es más que un sucio muggle que podría haber nacido con todas las posibilidades mágicas.
― ¿Pero él vino a Hogwarts?
― Por supuesto que no vino a Hogwarts. Como supongo que tu amigo Rowley te lo debe haber dicho, no se puede traer muggles a Hogwarts.
― Pero entonces usted… ¿cómo…?
― Todo a su tiempo, muchacho.
― Basta, McFly. ¡Rápido!
― ¡Calla, Rodolphus! ¿Por qué estás en Hogwarts, Harrison?
― Porque reservaron un lugar para mí.
― ¿Y sabes quién lo hizo?
― Sí, mi bisabuelo.
― Equivocado otra vez, Harrison. Lo reservé yo. Aunque tu abuelo hubiese sido mago, la reserva no era válida, porque no había nombres ni firmas. Le ordené a la directora que modificara el registro, y que quedara establecido de tal forma que el primer mago nacido de un Dawson tuviera una plaza en Hogwarts. También le ordené que lo ponga de tal forma que parezca que quien reservó el lugar fue tu bisabuelo. Y funcionó, por lo que veo, porque el primer Dawson nacido de un mago está frente a mí.
David luchaba por no pensar lo que pasaría al concluir el relato de Mirtha, así que prestó aún más atención.
― Cuando terminé y corroboré que todo estuviera bien, levanté el embrujo de la directora y volví a la biblioteca, porque había olvidado el libro. Y entonces lo vi. Justo detrás de donde yo estaba había un sucio y viejo libro puesto en una estantería que tendría que estar justo ahí -señaló la pared que se había desvanecido-, y te imaginarás la sorpresa que me llevé. Intenté resolver el enigma por mí misma, hasta que se me ocurrió una idea: el libro. Le pedí que me dijera la respuesta, pero no lo hizo. Sin embargo, cuando le pregunté si esto era obra del autor del libro, respondió que sí.
“ Estuve mucho tiempo buscando la respuesta al acertijo. Volví varias veces al colegio, pero siempre fue en vano. Sabía que aquí encontraría la respuesta, pero temía que mis visitas se volvieran sospechosas, sobre todo porque no era frecuente encontrar la biblioteca vacía y poder resolver el acertijo. Al final del anterior curso escolar, una profesora se enfermó muy misteriosamente…
― …y usted se ofreció como profesora de Estudios Muggle, para tener una excusa en donde buscar información sobre ellos y ver si aprendía más -completó David.
― Veo que tienes bastante poder de comprensión. En efecto, así fue. Yo tenía experiencia en la vida muggle porque, exceptuando a mis padres y a mi hermano, pasé los primeros once años de vida entre muggles. No dudaron en darme el empleo, y ahí pensé que ya había hecho todo lo posible. En realidad, estaba tratando de engañarme a mi misma. Yo odio tratar con muggles. ¿Donde buscarías un muggle trastornado, Harrison?
― En una clínica psicológica de muggles.
― Me haces sentir que no soy estúpida. Exacto. Odio tratar con muggles, pero algo me decía que allí lo encontraría. Y, de hecho, la encontré. O mejor dicho, me la sirvieron en bandeja.
― ¿Qué tiene que ver mi escuela en esto?
― ¿Tu escuela?
― Mi escuela se llama Gemlug.
— Ah… la verdad es que no lo sé, pero tampoco interesa mucho ahora, ¿no? Supongo que lo averiguaré de un momento a otro. Ahora quiero terminar la historia. Al empezar el año escolar, busqué y busqué entre los alumnos a un Dawson. Como te dije antes, fue un error de criterio. No sabía que tu abuelo había sido muggle. Mientras tanto mi hermano intentaba comunicarse con antiguos magos pertenecientes al bando de la magia oscura, y dio con Rodolphus y algunos más. Sin embargo el estúpido de Rodolphus puso una condición, tan estúpida como él: ver a su esposa que, claro, está muerta. No es imposible, recuerdo que le dije en nuestro primer encuentro, pero necesitarás la Piedra de la Resurrección. Me arrepiento de haberlo hecho, porque podría habernos costado bastante caro. Desde ese momento se empeñó en buscarla, aunque yo pensé que tenía nulas posibilidades. Una vez más me equivoqué: llegó a la conclusión de que Harry Potter podía estar relacionado con ella, porque había tenido en posesión, al menos, dos de las reliquias.
― ¿Las qué? -preguntó David.
― Las Reliquias de la Muerte -contestó Charlie esta vez-. Están en el libro para niños que te dije. Pero no son reales.
― ¿No son reales? -dijo Mirtha, incrédula-. Te asombraría saber cuanto de real hay en esa historia. Rodolphus pensó que si Harry Potter había utilizado la Piedra alguna vez, seguramente habría sido antes de su supuesta muerte, ocurrida en el Bosque Prohibido. Temiendo que hiciera alguna estupidez fui al bosque, pero no encontré nada. Sin embargo, cuando salí, me llevé una gran sorpresa, porque encontré al primer nacido de un Dawson, tú -señaló a David-. Estás destinado a ayudarme: me revelaste la respuesta del acertijo, me facilitaste la búsqueda; y esta noche colaborarás por última vez.
“ Entonces te envié el libro. Por lo que veo supiste utilizarlo muy bien, ¿no?
“ Pero, como temía, Rodolphus cometió una estupidez. Harry Potter había desaparecido, y yo estaba segura que había sido obra de él. Sin embargo, lo que me preocupó fue lo que me contó una amiga que tengo allí, en el Valle de Godric. Me dijo que todos los Potter estaban muy afectados, todos excepto el mayor de sus hijos, James Potter. Dijo que actuaba con normalidad. Y eso me asustó, porque los había visto a él y a su padre por aquí hacía unas semanas. ¿Sabrían algo más que nosotros?
“ Intenté contactar a mi hermano, pero no respondía. Por supuesto, sabía donde estaban: en el Bosque Prohibido, buscando la Piedra. Pero no me preocupé demasiado hasta que desapareció el chico Rowley. Sabía que no podrías quedarte quieto, Harrison, y no podía arriesgarme a que sufrieras daño alguno. Me mantuve en vigilancia durante toda la noche, con la vista fija en el bosque. Hasta que vi algo extraño, algo de color plateado y brillante: un Patronus. Me quedé examinando hasta que comprendí que era obra de Potter. Me puse en marcha, pero fue muy tarde: ya habías cruzado la puerta; lo supe porque estaba mal cerrada. Corrí hacia el bosque pero ya no hubo ni rastros del Patronus, ni de ti.
― Tenía la capa de invisibilidad, Mirtha -dijo Rodolphus medio ofendido. Se sentía estúpido por haber vivido lo que venía a continuación en el relato-. Apúrate un poco.
― Bien. Cuando deshiciste el hechizo de ocultamiento, Harrison, pude verlos. Pero no me atreví a actuar hasta que estuvieras solo, así que me mantuve alejada.
“ Esperé un rato hasta que, milagrosamente, te quitaste la capa. Estabas a unos metros de mí. Entonces miré hacia atrás y contemplé con horror que Rodolphus estaba a punto de matarte…
― Usted me salvó esa noche.
― No te salvé a ti, me salvé a mi misma.
― Cuando salimos del Bosque y te acompañé a la dirección, volví a hechizar a la directora para que te enviara a dormir. Ni bien estuvimos solas le hice un embrujo desmemorizante, para que olvidara que yo había estado allí. Me marché con velocidad y te vi hablando de nuevo con Potter, así que me escondí y me mantuve fuera del alcance. Pero yo no podía ir a dormir, porque sabía que mi tarea no había terminado esa noche. Esperé un rato hasta que vi que la directora se reunía con un grupo de gente. Entraron a una habitación, y mi hermano, Rupert, estaba entre ellos. Me horroricé cuando vi que uno de los presentes tenía una botellita de Veritaserum. En seguida provoqué una explosión, asegurándome de que fuera lo suficientemente ruidosa como para hacerles olvidar a todos de mi hermano por unos momentos. Cuando llegué a la habitación no había nadie, nadie excepto mi hermano. Y entonces lo maté.
― ¿Usted mató a su hermano? -preguntó Charlie, sin dar crédito a sus oídos. Parecía haber olvidado que Mirtha estaba, seguramente, a punto de matarlos a ellos.
― Lo hice porque sabía que él hubiera hecho lo mismo. Estábamos demasiado cerca… En fin, esa misma noche vine aquí. Había tenido extremo cuidado con el acertijo hasta ese momento. Como tu amigo bien dedujo, Harrison, no podía obligarte a venir aquí. De todas formas, no hubiera servido. Esa noche, como dije, vine e intenté tomar la caja. Pero no iba a ser tan estúpida como para hacerlo por mi misma. Convoqué una serpiente que cayó sobre ella… y murió. Fue instantáneo.
“ Pensé que me había librado de todo mal, pero tu bisabuelo era un tipo muy gracioso, sí, ya lo creo. Cientos de hechizos de conjuntivitis salieron disparados hacia todas partes, y yo recibí al menos una decena. No fue tan malo después de todo, porque todos pensaban que mis ojos rojos y llorosos se debían a mi hermano. Ingenuos. De todas formas tuve que tomarme licencia.
“ Después de eso supe que debía tomar el enigma con más calma. Tu bisabuelo debía de haberse asegurado de que sólo la persona indicada tuviera acceso a este lugar. Sabía que no descifrarías el acertijo por ti mismo, ya que habías tenido la respuesta en la mano cuando lo viste por primera vez y aún así no te diste cuenta. Decidí recurrir a un amigo tuyo que fuera miembro de la casa que más valora la inteligencia, y, por supuesto, elegí a Rowley. Puse un veneno inofensivo en su jugo de calabazas el día del partido de Quidditch y, en cuanto estuvo en la enfermería, busqué el libro de Historia de Hogwarts. Le hice un embrujo para que cada pocos minutos se abriera la página en que decía que no se podía traer muggles a Hogwarts. Podría haber sido menos misterioso, pero jamás subestimé al acertijo: lo tenías que descubrir por ti mismo, Harrison.
“ Esta noche, mientras caminaba por mi despacho, vi por la ventana una silueta humana en los terrenos. Lo supe por su forma de caminar: era Rodolphus. Bajé de inmediato para ver qué ocurría. No pude evitar que entre al castillo, gritándome por lo que le había hecho a mi hermano. Yo, como era obvio, me defendía a los gritos y gritaba que estaba muy cerca de culminar el plan. Cuando bajamos la vista, había tres chicos con aspecto asustado. La única niña entre ellos, esa tal Allison, nos dijo que nos buscabas en la biblioteca. Los aturdimos y vinimos como una flecha hacia aquí.
Mirtha tomó aire, satisfecha por haber contado su historia.
― Ahora, si serías tan amable, Harrison, ve a buscar la caja.
― ¿Y que pasa si…?
― ¿Si sigues los pasos de la serpiente? Bueno, mira el lado positivo: serás el único que no tendrá conjuntivitis.
Rodolphus sonrió con malicia. David dudó pero, al fin y al cabo, no tenía opción. Esa caja, que antes era tan sólo un rectángulo de madera vieja y descompuesta, parecía cada vez más sólida y resistente.
En cuanto estuvo a pocos pasos, una luz roja se extendió por la superficie de la caja. La madera ya no era completamente lisa: había dos grandes letras “G” en la parte superior.
― Tócala -le ordenó Mirtha.
David lo hizo. Cuando el dedo hizo contacto sintió una leve descarga, como de electricidad. Pero la caja se abrió y no había muertos aún, ni nadie tenía los ojos más rojos de lo normal.
― Toma lo que hay adentro y tráelo. No intentes nada estúpido.
David obedeció. Con sus manos sostuvo, cuidadosamente, un viejo trozo de pergamino con extrañas inscripciones, que envolvía algo. Lo acercó a Mirtha y, cuando ésta lo tuvo en manos, soltó una risotada de júbilo.
― ¿Pasamos a la segunda fase? -preguntó Rodolphus ansioso, y apuntó con su varita a Charlie, que ahogó un grito.
― Sí, supongo que ya…
― ¡DESMAIUS!
Los mayores giraron y se encontraron frente a dos personas que le alegraron la existencia a David. McGonagall, pálida y asustada, lanzaba hechizos a diestra y siniestra, ayudada por el profesor Johanson. Una danza de destellos de luz se inició en la pequeña y misteriosa sala. David, que no quería que Mirtha tuviera lo que quería (fuera lo que fuese), se acercó sigilosamente a ella.
Extendió su mano, la colocó sobre el viejo pergamino y tiró. Pero un destello rojizo lo golpeó justo en el pecho. Sintió que se doblaba hacia atrás y perdió el conocimiento.

Ir al capítulo siguiente

Anuncios

23 Responses to “Capítulo 26: La historia de Mirtha”

  1. Candelia Says:

    wow! me ha encantado el capítulo, la historia de Mirtha es muy original y sorprendente, además, encaja a la perfección con el resto de la historia, pero, aún tengo una duda: en que quedamos? el bisabuelo de David era mago o muggle? porque varias veces dice que no era más que un muggle y que quien hizo la reserva fue ella, pero más adelante dice que era un tipo hábil, seguramente al haber creado el hechizo de protección de la caja…
    Bueno, dudas aparte, el capítulo me gusto muchísimo.

    Suerte!
    Y sigue así!!
    Cande

  2. Durward Says:

    Candelia: sé que puede resutlar confuso. El muggle es el abuelo de David, el hijo de su bisabuelo mago.

    ¡Saludos!

  3. Enelya Says:

    ¡otra vez muy bien! he adivinado algunas cosas, más no todo. Sí que guardas sorpresas. Ya quiero saber el final.

    Saludos de tu amiga Enelya.

  4. Durward Says:

    Enelya: El próximo capítulo es el último (del primer año).

    ¿Qué cosas habías adivinado de las que nombré?

    ¡Saludos!

  5. lilly potter Says:

    fascinante!!! =)

    como dice candelia q original,te luciste de nuevo!!:)
    yo igual estaba confusa con el bisabuelo y el abuelo pero ya lo entendi,el q hizo la protección de la caja fue el bisabuelo ^^
    ahora solo me queda la curiosidad del contenido del viejo trozo de pergamino con extrañas inscripciones ¨,…
    excelente como siempre,felicidades!!
    saludos!!

  6. juan Says:

    buenisimo el capitulo te quedo, me empiezan a cuadrar algunas cosas, pero… Dumbledor, sabía lo que pasaba con Mirtha, por lo tanto a Dumbledor tambien le interesa lo que hai en la caja, y mucho, porque no creo que arriesgase la vida de David si no fuese necesario…

    Realmente creo que Dumbledor mantuvo informada a Mcgonagall durante todo lo transcurrido, y por eso llego a la biblioteca…

  7. Durward Says:

    Juan: Dumbledore no sabía lo que quería o buscaba Mirtha, pero sí está claro que sabía lo que Mirtha había descubierto (la ascendencia de David). No creo que Dumbledore haya sabido sobre la caja o esa sala secreta.

    Él no informa a McGonagall. McGonagall y el profesor Johanson se encuentran a Frederic, Frank y Silvia tirados en el suelo del castillo. Los reaniman y ellos les explican lo que pasó.

  8. juan Says:

    jajjaj,ok, es que me interesaba la idea de que Dumbledor tramase algo ^^

  9. Candelia Says:

    Ah, gracias, ya lo entendí, no sé cómo no me di cuenta, gracias Durward^^

    Una pregunta:
    Cuando acabe el primer año de David, empezarás a excribir el segundo, pero, ¿Seguirás escribirendo inmediatamente, o tomarás un descanso antes hacer 2º?

    Gracias por todos los buenos ratos con David!

    Kisses
    Cande

  10. Durward Says:

    Candelia: como mucho dos semanas, como para ir organizando las ideas… me encantaría tener varios capítulos escritos antes de publicar el primero, pero ya se verá.

    Lo que quiero para el segundo año de David es ser un poco más descriptivo en cuanto las historias. Soy consciente de que me cuesta mucho mantener la concentración en un lugar o personaje, me cuesta describirlos, y sobre todo, hago que las cosas ocurran muy rápido. El capítulo más largo, que precisamente es este, tiene casi 5000 palabras (si no recuerdo mal), pero los otros tienen 2000, 2500, 3000…

    A ver si mejoro en el próximo. ¡Saludos!

  11. swhite Says:

    parce… brutal… ta too muy interesante jajaja bueno… suerte y segui escribiendo que a lo bien que cuca!

  12. lilly potter Says:

    Ooo.. q bueno q explicaste como se enteraron la profesora McGonagall y el profesor Johanson, xq tambien tenia esa duda :-)
    yo esperare con muchas ansias el 2do año de David!! y claro estare pendiente cuando lo publiques je je!!
    mientras muchas felicidades otra vez x el final del 1er año!! :D
    saludos!!

  13. Enelya Says:

    Lo que adiviné: Mirtha de ninguna forma podía ser buena, para mí, ella presentaba todos los indicios del antagonísta. Ella estaba demasiado pendiente de los movimientos de David desde que lo conoció, sospechosos encargos sobre misteriosos libros… me daba mala espina. Ella sabía además que Harry estaba en el bosque prohibido al ver el patronus, pero no dijo nada a nadie, por lo que oculta algo. Cuando me enteré de que era su hermano uno de los que secuestraron a Harry, así que ella tenía algo que ver (aunque no fue directamente responsable). Intuí que fue ella quien mató a su hermano y fue por la razón que imaginaba: no hablar de algo importante que la involucraba a ella también. Imagino que Dumbledor y Harry sospechan algo que tiene estrecha relación con David y su ascendencia (creo saber quien es su bisabuelo), aunque ninguno de los dos sabía de las intenciones de Mirtha, sí estaban muy pendiente de su compartamiento con David. Cuando Mirtha encontró a David en el bosque pensé que lo atacaría, pero eso no sucedió, mas al fin de cuentas sí resultó con las malas intenciones que pensaba. También el hecho de que Harry Potter hubiera desaparecido sin dejar rastro y de una forma sencilla, me hizo pensar que él mismo no hizo mucho por evitar su captura (pensé: Harry Potter, jefe del departamento de aurores, el chico que vivió y derrotó a lord Voldemort, que escapó cientos de veces de mortífagos, asesinos encubiertos, trolls, hombres lobo, basilisco, arañas gigantes, dragones, dementores, etc, el chico más escurridizo en su época de estudiante incluso en el deporte… no se le puede atrapar tan fácilmente, a menos que él lo hubiera querido)

    Tu historia es interesante y ha logrado hacerme pensar mucho en ella. Aún tengo conjeturas sobre el futuro de David, pero espero con ansia el final.

    Saludos de tu amiga Enelya.

  14. Durward Says:

    Lily: ¡aún no termina! Falta el último capítulo

    Enelya: ¡Muy buenas conjeturas! Si bien yo podría haber escondido un poco más las cosas, reconozco que estuviste bastante atenta. Aún así estoy seguro que despisté a más de uno (por los comentarios) cuando Mirtha salva a David.

    ¡Saludos!

  15. jose Says:

    y vas a explicar porque james estaba tan trankilo?
    todavia no me cuadra… es algo importante?

  16. Durward Says:

    Sí, jose, pero mucho más adelante

  17. Mary S. Says:

    Wooow!!! me gusto mucho este capitulo, se aclararon muchas cosas.
    ¿Que dira en ese pergamino y que sera lo que dice que envolvia? ya quiero saber que es!!!
    Estoy CASI completamente segura de quien es su bisabuelo, aunque no se me ocurre con lo de el apellido Dawson…

    Saludos!!!


  18. TE ALCANZE!! jajaja Hasta que al fin!! Y ya es el finaaaal!! Estubo muy bueno, todas las conjeturas, y demas… me encanto… y refiriendome a lo que dijiste, me gustan los capitulos cortos :p

  19. Nilo Says:

    No puedo esperar a que se diga cual es el bisabuelo de david!!. Saque conjeturas de eso desde que vino a buscarlo james y estoy segurisimo de saber quien es!

  20. Sapey Says:

    gran capítulo

  21. Marcelo Says:

    Lindo, lindo capítulo. Siempre supe que Mirtha era malvada. Y ahora, me falta un capitulo para terminar el libro :D

  22. karla Says:

    este capitulo es realmente genial es como k necesito cloranfenicol pero no me puedo ir sin terminar de leer…
    asi k mejor acabo de leer para buscar alivio a mis pobres ojitos


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: