Capítulo 3: En el Valle de Godric

19 marzo, 2008

La visita al zoológico resultó ser muy educativa, interesante y atractiva para David, ya que el estar en contacto con las criaturas que allí habitaban, criaturas que, de alguna forma, compartían su mundo, era confortante. Pero desde el mismo momento en que volvió a su casa, tomó conciencia de que los días que lo separaban de su vuelta a Hogwarts se sucedían con asombrosa lentitud. En realidad, esto no se debía al hecho de volver al colegio; la razón era que los Potter le habían hecho la irresistible invitación de pasar los últimos días de las vacaciones en su casa, localizada en un lugar llamado Valle de Godric. David, como era de esperar, aceptó de inmediato, y sus padres no le dieron una negativa. Así pues, tenía asegurada una última cuota de magia antes de subirse al tren que lo llevaría rumbo a su segundo año escolar.

En los ratos en que la ansiedad parecía a punto de rebalsar la capacidad emocional de David, éste se disponía a organizar sus elementos escolares -u otras cosas-, con el objetivo de matar el tiempo. El baúl, que utilizaba para almacenar sus cosas en Hogwarts, no se abría desde que lo había empacado -allá por junio de ese mismo año-, por lo que había algunas cosas que habían quedado en el olvido. Los libros de texto, llenos de información del mundo mágico, le causaban cierto rechazo: había descubierto que, al menos el libro de historia, era tan aburrido como un libro normal.
Pero el objeto más extraño que poseía se escondía en el fondo mismo del baúl. Era una capa traslúcida, cuya textura producía una extraña sensación al tacto: se trataba de algo tan suave, que apenas parecía estar ahí. La había recibido a manos de Harry Potter durante su primer año escolar, y había tenido la oportunidad de utilizarla en una ocasión. Sin embargo, los acontecimientos que tuvieron lugar hacia el final del ciclo lectivo hicieron que olvidara por completo la capa, y pensó que tal vez su verdadero dueño querría tenerla de nuevo en su poder. Preguntándose por qué le habrían dejado la capa en aquella ocasión, y también por qué motivo Harry no había pedido su devolución la última vez que se vieron, colocó el extraño objeto en un lugar donde no la olvidase; era algo bastante complicado, teniendo en cuenta que el objetivo de la capa es ser invisible. Después de muchos cambios de idea, decidió que la mejor forma de recordarlo sería anotarlo en algún lugar. Estuvo a punto de hacerlo con un hechizo bastante simple, pero la prohibición de utilización de magia en menores de edad entró en su conciencia a la velocidad del rayo.
David dejó el papel con el recordatorio -escrito a mano- sobre su mesa de luz, y miró por la ventana. El exterior se sumía poco a poco en un manto de oscuridad, señal de la proximidad de la noche, aunque las nubes de tormenta contribuían de cierta forma a menguar la débil luz que provenía de los astros. Esas mismas nubes, que profetizaban un aluvión, eran las mismas que habían impedido el habitual paseo diurno de David por los parques y plazas de Londres. Aunque, a decir verdad, hacía ya un tiempo que no estiraba las piernas. Ojeó nuevamente el abrumador cielo, deseoso de estar caminando por las calles que se abrían enfrente suyo; pero no olvidaba el pedido de sus padres: cuidar la casa, y no salir con esa tormenta. Bean y Evelin habían recibido una llamada de parte del club en que jugaba John, informándoles sobre una presunta fractura en una de las piernas de su hijo mayor. Ellos se dirigieron hacia allí de inmediato, aunque Evelin estaba bastante preocupada por el inminente temporal.
Entregado a su encarcelamiento, David se dispuso a jugar con un sickle que había sobrado de su último cambio de dinero muggle por dinero mágico. Lo paseó por su mano izquierda con gran habilidad, mediante una técnica que había aprendido de su hermano, que consistía en mover los dedos progresivamente en forma vertical, haciendo que la moneda pasara, girando, de uno a otro. Es cierto que con monedas muggle era menos dificultoso -por el peso-, pero David ya había ganado bastante experiencia.
Pasó unos cuantos minutos así, apoyando los codos en el alfeizar de la ventana, mientras miraba a través de ella cada cierto tiempo. La escena se entristeció aún más cuando un fuerte diluvio se abrió paso desde el cielo. El número de autos que circulaban por las húmedas calles se fue reduciendo paulatinamente, y cada vez menos gente se aventuraba a caminar a la merced de aquel firmamento, que lanzaba agua con furia. A pesar de no ser un buen pensamiento, a David le producía cierto consuelo ver aquella escena.
― En ciertos casos, mejor adentro que afuera -masculló, recordando un viejo y muy utilizado dicho.
Pero ese pensamiento se transformó en lástima cuando vio la silueta de un anciano caminando por la acera. No caminaba torpemente, pero esa lluvia fría no debía de ser nada provechosa para su salud. El anciano avanzó sin detenerse, impasible ante el torrencial, hasta que un farol de calle iluminó su cara; David pegó la nariz al vidrio con tal fuerza que no se hubiese sorprendido si se achataba permanentemente. No necesitó esforzarse mucho para reconocer aquella cara: era el mismo anciano que se había encontrado unos días antes, aquel que decía llamarse Experiencia. David contempló la imagen mientras el hombre de la tercera edad avanzaba, sin detenerse, aunque el chico juraría que en un momento clavó la vista en la ventana.
Ver de nuevo a aquella persona le causó un arranque de intriga. ¿Sería casualidad el hecho de no ver a una persona durante toda su vida, y luego encontrarse con ella dos veces en pocos días, sin motivo aparente? David pensó que si detrás de aquello había algo raro, ya lo sabría.

Exceptuando el doceavo cumpleaños de David, los días siguieron pasando sin algún tipo de acontecimiento curioso o interesante, a menos que se considere como tal la actitud de John para con el resto de su familia durante la semana posterior a su fractura. Si antes era soberbio y fanfarrón, ahora su ego era digno de ser escalado por los mejores alpinistas de la galaxia. A cualquier hora del día podían oírse sermones y discursos que se basaban generalmente en la -supuesta- importancia de su presencia en el equipo de fútbol, las desgracias que sus compañeros tendrían que afrontar por culpa de su fractura, la mala suerte de perderse los partidos tan importantes que se avecinaban, y un largo etcétera. El punto es que por fin llegó el día de visitar a la familia Potter, a lo que David respondió con un fuerte arranque de ansiedad. Quedaba a penas una semana de vacaciones, y tenía pensado aprovecharla al máximo. Harry le había hecho saber, por medio de una lechuza, que por asuntos laborales le sería imposible ir a recogerlo nuevamente a su casa, por lo que David tomaría un tren que lo llevaría a una estación muy cercana al Valle de Godric. Como era de esperar, su familia lo acompañó hasta la estación King’s Cross, desde donde partió aquel ferrocarril que transportaba a David y sus ilusiones.
El viaje fue aburrido y tedioso, como suele ser cualquier incursión llevada a cabo en ese medio de transporte (a menos, claro, que se trate de el Expreso de Hogwarts). Por suerte para David, ese día había pocos pasajeros en el tren y nadie ocupó el asiento junto a él, por lo que pudo disfrutar de una apacible soledad. Ya habían recorrido casi la mitad del camino, cuando un sonido detrás suyo, similar al de unas pequeñas ruedas que rozan el suelo, hicieron creer a David que se acercaba la mujer del carrito de las golosinas; una confusión producto de abstraerse por unos momentos de la realidad, mediante la contemplación del paisaje que había del otro lado de la ventanilla.
Cuando el el tren comenzó a disminuir progresivamente su velocidad, David se acomodó en su asiento y estiró el cuello en un intento de captar una visión de la estación de trenes. Le pareció ver una pequeña y descuidada edificación, aunque pensó que lo mejor sería esperar a que el transporte se detuviese de forma definitiva, y bajar de él. La ansiedad lo estaba matando, pero si había esperado hasta ese momento, podría hacerlo por unos minutos más.
Al fin, el tren dejó de moverse por completo, y los apresurados pasajeros se incorporaron y formaron una hilera hacia la puerta de salida. Por una de las tantas ventanas del vagón, David creyó reconocer a una mujer de pelos rojos, pero la perdió de vista enseguida. De todas formas, tardó apenas unos segundos en salir a la descuidada estación -era, efectivamente, la pobre edificación que había divisado minutos antes-. El guarda sacó su baúl del compartimento para equipajes, y David pudo dedicarse a identificar a sus anfitriones. Como le pareció desde arriba del tren, quien había venido a buscarlo era la esposa de Harry Potter, Ginny. Ella saludó con amabilidad a su nuevo huésped y lo condujo por entre la pequeña congregación de gente hasta llegar a una puerta de chapa oxidada; pasaron por ella y se encontraron en una habitación que daba la misma sensación de descuido que la estación que se encontraba allí afuera.
― Parece que eres muy joven para aparecerte -dijo Ginny.
― En realidad no sé exactamente lo que es aparecerse, señora -contestó David con sinceridad.
― Ah, es fácil si uno se acostumbra. Será mejor que lo intentemos; de lo contrario, tendremos que caminar veinte minutos con ese baúl a cuestas. Es más seguro hacerlo aquí que desde tu casa; estamos mucho más cerca.
― No hay ningún problema en caminar, supongo que…
Pero Ginny no le dio tiempo, sino que lo tomó por un brazo y le dijo:
― Agárrate fuerte, y no tengas miedo.
Ginny giró sobre sí misma, y un instante después David sintió una gran opresión sobre todo su cuerpo, como si una fuerza invisible intentara aplastarlo hasta reducirlo a pequeños pedazos de piel. Cayó en la cuenta de que era incapaz de respirar, y el aire comenzaba a escasear en sus pulmones. Justo cuando pensó que terminaría por ahogarse, sus pies tocaron tierra y la presión que lo contenía cedió. Abrió sus ojos y contempló la imagen de un bonito y bien cuidado pueblo, que resultaba una perfecta antítesis de la estación de trenes que acababan de dejar. Ginny seguía estando a su lado y, con un leve movimiento facial, ella le indicó que la siguiera. Caminaron por las alegres calles de aquella humilde población, y David admiró cada una de las casas y comercios, pequeños y medianos, pintorescos, llamativos y acogedores. Ginny torció en una esquina y David vio la primera -y la única, en realidad- casa en ruinas; era la última de una hilera de construcciones. Enseguida, el por qué de la existencia de aquellos escombros llegó a su cabeza: sin duda, debía de significar algo en la historia del pueblo.
― ¿Qué es eso? -preguntó a Ginny, señalando esa casa.
― ¿Esa casa de ahí? Vamos a verla.
Ambos se acercaron a paso ligero. Ahora que se encontraban más cerca, David vio que no toda la edificación estaba derrumbada, sino que una buena parte de la casita se mantenía en pie, aunque cubierta de hiedra. Sin embargo, el piso superior, del lado derecho, estaba totalmente destruido. David se aproximó a la verja, intentando encontrar alguna prueba que demostrara que aquello era un símbolo histórico… pero no vio nada, así desistió y giró, dispuesto a volver. Rozó la verja con una de sus manos.
Un letrero de madera emergió de la maraña de hierbas, bastante crecidas. La rapidez con la que esto sucedió hizo que David se sobresaltara, pero esto no impidió que, una vez recuperada la compostura, se interesara por el letrero. En él se leía:

En este lugar, la noche del 31 de octubre de 1981,
Lily y James Potter perdieron la vida.
Su hijo, Harry, es el único mago
que ha sobrevivido al maleficio asesino.
Esta casa, invisible para los muggles,
permanece en ruinas como monumento a los Potter
y como recordatorio de la violencia
que destrozó a una familia.

Había sido allí. Claro, ¿cómo habría podido olvidar ese detalle? Durante su primer año, en Historia de la Magia, David y sus compañeros recibieron un breve apunte sobre los magos tenebrosos de la última época. Supo que Harry era famoso por causar las dos caídas del mago más tenebroso de todos los tiempos… y la primera había sido cuando tenía apenas un año, en la casa que ahora David tenía frente a sus ojos: la noche en que los padres de Harry murieron, y su vida cambió para siempre.
Dando media vuelta, David volvió junto a Ginny, y juntos caminaron, ahora sí, hacia la casa donde Harry aguardaba la llegada de ambos junto al resto de su familia. Los dos estaban pensando en lo mismo, pero ninguno dijo nada.
El recibimiento para con David en la casa de los Potter fue tan cálido como él esperaba. Harry estaba allí -acababa de volver del trabajo-, junto a sus dos hijos varones. Lily, al parecer, aún estaba en su sesión de entrenamiento de las Arpías de Holyhead, equipo de Quidditch al que se había incorporado ni bien terminara sus estudios en Hogwarts.
― ¿Qué tal el viaje en tren, David? -preguntó Harry.
― Bastante aburrido.
― Suelen serlo -observó James, cuya cara se ocultaba detrás del ejemplar matutino de El Profeta.
― No es tan malo -replicó Albus-, es de admirar cómo los muggles se las arreglan…
― Tú y tu adicción por los muggles. ¿A quién saliste?
― Es seguro que a mí no -dijo Harry-. Los muggles con los que tuve mayor trato fueron mis tíos.
― Albus debe haber heredado de mi padre ese encanto por la gente no-mágica, seguramente -dijo Ginny-. Con respecto a tus tíos, Harry, el hecho de que ellos y Dudley te trataran mal en el pasado no impide que intercambies cartas con él, ¿o me equivoco?
― Con Dudley es distinto -dijo Harry, y bebió un sonoro sorbo del café que su esposa le había preparado-. Cambiando de tema… David, tenemos ir pensado mañana al Callejón Diagon, para evitar la multitud que suele congregarse allí durante los tres días previos al comienzo de clases…
― Genial -contestó el chico-. Extraño ese lugar.
― De todas formas -dijo Ginny-, creo que la compra de el libro de Defensa contra las Artes Oscuras tendrá que esperar… quiero decir, hay que ver si el profesor Johanson se recupera.
― ¿Mi profesor? ¿Qué le sucede? -preguntó David. Durante el último período del anterior año escolar, le había tomado cierto cariño a su profesor de defensa contra las malas artes.
― Dicen que está enfermo, aunque yo creo que necesita un respiro. Pidió tiempo hasta el jueves para decir si dará clases este año, o se tomará un descanso. Pero no hay problema, los libros pueden comprarse por lechuza. Lo único que espero es que no sea demasiado caro pedirlos por correo. Ya son costosos comprándolos en el local…
― Yo traje dinero -se apresuró a decir David.
― Por el dinero no hay problema… no quise decir eso -empezó Ginny, ruborizándose ligeramente, aunque no se distinguía con facilidad debido al color de su pelo.
― No, por favor -dijo David-. Ya me hicieron demasiados regalos… ¡Ah! Hablando de eso, traje la capa, Harry.
James elevó la cabeza por sobre el periódico por primera vez, y Albus pareció salir del aparente trance que lo poseyó durante unos minutos. Ambos clavaron la vista en su visitante.
― ¿Ah, sí? Bueno… sí, en realidad íbamos a pedírtela un día de estos -dijo Harry.
― No hay problema, ya está aquí. ¿Podemos hablar? Sólo un minuto.
Harry lo contempló durante una fracción de segundo antes de responder.
― Sí, claro que sí.
Se retiraron de la cocina, entrando en una habitación que hacía las veces de antesala.
― Antes de dártela -dijo David-, me gustaría que me dijeses exactamente por qué me la diste. Al parecer, todo lo que se relaciona conmigo es un misterio.
― Bueno, sí… -balbuceó Harry, pero luego su voz se tornó firme y decidida-. Sí, supongo que sería lo más justo.
― ¿Entonces vas a decirme?
― Por supuesto… acompáñame por aquí.
Cruzaron la puerta que se encontraba en el extremo opuesto de la antesala, saliendo así al salón principal. Subieron por la pintoresca escalera, caminaron hasta el final de un corto pasillo, y Harry abrió la puerta que cerraba el camino.
Entraron a una habitación muy pequeña. Hubiese estado sumida en la oscuridad total de no ser por una llamativa luz plateada que provenía desde el centro de ella. David forzó la vista, hasta que pudo divisar una curiosa mesa, encima de la cual se encontraba el objeto responsable de aquella leve iluminación; una extraña vasija que parecía estar hecha de piedra se erguía allí, expectante y dispuesta a ser utilizada.

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31 Responses to “Capítulo 3: En el Valle de Godric”

  1. Durward Says:

    NOTA: Me gustaría que los que leyeron la historia cuando el blog tenía el otro “estilo”, me dijesen cómo les resulta más fácil leerla: ¿con este diseño o con el anterior?

  2. Isabella Says:

    Wooow, me gusto muucho el capi.. esta genial, de las dos maneras es facil, pero este diseño es mas bonito para mi gusto.. aah, y eeee primeraaa.. !!

  3. Isabella Says:

    mm y otra cosa.. que querra mostrarle Harry a Daviden el pensadero?..

  4. Durward Says:

    Isabella: me alegra que te guste el capítulo y el diseño. Como David se lo pide, Harry va a mostrarle por qué le dejó la capa.

  5. Marcia (M.A.S) Says:

    me gusto este capitulo como siempre con muxos misterios , y el papel de albus – hijo de harry – me gusta ^^

    creo ke me gustaba el diseño anterior se me hacia mas facil para leer x)

  6. Durward Says:

    Marcia: el cambio de diseño no es definitivo. Dependiendo de los comentarios de este post, voy a dejarlo o no. Pero si quedo con este, voy a buscar la forma de que, el que quiera, pueda usar el otro.

    ¡Saludos!

  7. Ignotus Fakus Paverell Says:

    Buen capitulo amigo! ya lo staba esperando.. a mi sinceramente me gusta mas asi, es mas bonito el diseño, pero si lo cambias por el anterior no va a haber ningun problema. Ah! mañana me estoi llendo a Carlos paz con mi flia de mini vacaciones. jaja vamso a estar en la misma provincia jaja… Cuando llegue t mando 3 capitulos de mi historia a tu mail porq no la voi a publicar. Se llama El desendiente de Eugene y no es un Fanfics es un cuento personal! Saludos y mucha suerte!

  8. Durward Says:

    Ignotus: ¡qué buena idea la de escribir un cuento propio! Mucha gente no tiene esa capacidad (yo, por ejemplo; al menos por el momento).

    Muy lindo Carlos Paz, no te vas a arrepentir.

    ¡Suerte en el viaje, pásenla bomba!

  9. Candelia Says:

    Muy buen capítulo! lo de Experiencia me tiene intrigada… no sabía que el pensadero estuviese en la casa de los Potter! yo me imaginaba que estaría en el despacho de Mcgonagall… Me gustó mucho, espero ansiosa la continuación :-)

  10. Durward Says:

    Candelia: el pensadero de Dumbledore sigue en Hogwarts. Harry adquirió uno para depositar aquellos recuerdos que no quiere conservar… ya van a saber cuales son.

  11. Mary S. Says:

    Esto esta muy interesante!!! Ya quiero saber que le va a mostrar Harry en el pensaadero…
    Por cierto Durward, si es que puedes, trata de publicar mas seguido porque no puedo resistir tanto tiempo sin leerlo (es un semana completita!!!), Bueno espero que si puedas…

    Saludos!!!


  12. Hola Durward, felicidades por el nuevo capitulo!! a mi personalmente me gustaba mas el otro tema de la web, me resultaba mas facil de leer, pero los dos están muy bien y lo que importa no es el fondo de la web sino los capitulos que escribes ;D.
    Un saludo y ya estoy esperando a que escribas el siguiente capitulo!! :D

  13. Durward Says:

    Mary: voy a hacer todo lo que pueda, pero la escuela me tiene ocupado casi al 100%. Ah, me gustaría que dijeras con qué diseño te resulta más fácil leer.

    Enrique: claro que lo que importa no es el diseño sino el contenido, pero un diseño claro ayuda a una mejor lectura. El otro diseño, por ejemplo, tenía más espacio por línea, por lo que no había que bajar tanto la vista para seguir por el siguiente renglón. Voy a ver si encuentro uno parecido a este pero de una sola columna, o vuelvo al anterior.

    ¡Saludos y gracias a todos!

  14. Mary S. Says:

    Entiendo que estas muy ocupado con la escuela ya que ha de ser muy dificil estar haciendo tareas, trabajos o estudiando para examenes y escribir aqui al mismo tiempo, asi que tomate el tiempo que quieras. Yo esperare…
    Con respecto a lo de el diseño, a mi me gusta mas este, pero con los 2 me resulta igual de facil leer.

    Saludos!!!

  15. juan Says:

    por fin voy a tener la explicacion a mi duda!!!!!! ^^

    muy bueno el capitulo…


  16. wooooooooooooo!! jaja muy bueno el capitulo!! Oye Durward… tienes msn?? Para hablar asi, sobre los fics, y todos esos temas jaja… Y ojala te pases estos dias por Lorcan Lovegood!! Aunque ya casi posteo un cap!! Bye!!

  17. Durward Says:

    Conejo: las formas de contacto las puedes encontrar en la sección contacto.

    Mi MSN es gryward@gmail.com


  18. jajaja es que queria que supieras que te iba a agregar :p jaja Bye!!

  19. Ignotus Fakus Paverell Says:

    Como te va amigo! ¡todo bien? yo aca desde carlos paz ! je, me gusto la nueva seccion, un poco espeluznante pero entretenida, ayuda a adentrarse mas en el mundo d la magia , o en lo que hay de magia en nuestro mundo! Ah, espero que te hallan gustado los capitulos q t mande, pienso hacer 28 o 30 para el primer libro, la historia recien comienza y vas a ver como se va diferenciando d los topicos comunes a Hp . T mando un abrazo y suerte!

  20. Martín L. Says:

    Qué bien, por fin sabremos por qué le dio la Capa. Me gustó el hecho de que a “tu” Albus Potter también le interesen los muggles, como al “mío”.
    Saludos

  21. Durward Says:

    Ignotus: ¡hola! Espero que la estés pasando bien en C. Paz… cosa que no dudo, porque es imposible divertirse allá… encima por lo que veo te están tocando días hermosos. Con respecto a los capítulos, pude leer la mitad de uno porque mis viejos decidieron ir a pasar las Pascuas a un pueblo cercano (donde vive la mayor parte de mi familia).

    Martín: que bueno que te haya gustado. Y “mi” Albus va a tener otras características que pertenecen a “tu” Albus, a modo de homenaje.

    ¡Saludos!

  22. lexnnie Says:

    woww!!! muy buen capitulo,
    hace poco empece a leer aqui, y me encanto!
    escribes muy bien 10000000000…felicitaciones
    SALUDOS=D

  23. Durward Says:

    ¡Muchas gracias por los comentarios!

  24. swhite Says:

    Mono a lo bien que estuvo brutal.. por fin sabre pa que le dio la capa… me parece muy caja la forma en que tratan a david… como que toos cariñosos… pero a la vez como alejaos (al y james…) ahh y otra cosa… pelao.. lo voy a agregar a msn… ahi pa molestar un rato…

    se cuida… y a lo bien que que cuca tu histria… suerte

  25. Sapey Says:

    muy buen capítulo.
    me falta menos para alcanzarlos

  26. horrocrux 7 Says:

    Muy buen capitulo solo una pregunta cuando Ginny le dice a Harry

  27. horrocrux 7 Says:

    que deberia mantener una relacion con asus tios por correspondencia porque Harry “con Dudley es diferente” se refiere a que es dificil de superar la enemistad con el o a que con el se lleva mejor no lo capto bien perdon por ponerlo en dos comentarios no se que aprete que se publico el primero y otra cosa el Albus Severus de tu fic es poderoso o normal bueno gracias seguire leyendo

  28. horrocrux 7 Says:

    creo que me exprese mal en el comentario anterior lo que quiero saber es porque cuando Ginny le dice a Harry que el echo de haber llevado una mala relacion con sus tios en su infancia no significaba que no les escribiera cartas y Harry le reponde “con Dudley es diferente” se refiere a que es dificil olvidar una enemistad como la que ellos llevaron o a que con el si se escribiria perdon pero no capto gracias

  29. Durward Says:

    Quiere decir que él sí le escribe.

    Es un dato que dijo Rowling.

  30. Marcelo Says:

    No puedo esperar! Pero hoy ya no puedo leer más. Muy buen capítulo, y me dejo muy intrigado. Mañana sigo leyendo :)

  31. karla Says:

    me gustan los pensaderos…XD
    en fin, espero que al menos se desenrede un poko la historia con esto por que es como que se resuelve algo pero se enreda mas la trama y me hace comerme las uñas… es genial… me voy por que kiero leer mas!


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