Capítulo 5: Monedas Weasley

31 marzo, 2008

Harry tomó a David por el brazo y tiró de él. Enseguida David volvió a sentir aquella sensación de estar siendo arrojado, aunque esta vez hacia arriba, y pronto se vio envuelto en la parcial oscuridad de la sala que alojaba el pensadero. Ahora había cosas que estaban mucho más claras en su mente, y aunque aún conservaba algunas dudas, no tenía tanta ansiedad por resolverlas. Al menos había conseguido lo que quería, y eso ya era mucho, aunque no se contuvo de hacer una pregunta.

― ¿Qué pasó después? ¿Por qué nos fuimos?
― Porque ya sabes lo que pasó después -contestó Harry-. Te busqué por el colegio, y cuando te encontré hice que James dejara la capa para volverse invisible. Luego fui hacia los jardines a buscar mi segunda varita, porque, si en verdad estaba por ser agredido, tenía que suponer que me arrebatarían la varita. Por suerte no me equivoqué, y ya conoces el resto de la historia.
Harry salió de la habitación, marcándole el paso a David. Antes de que éste saliera, la luz del pensadero abarcó unos centímetros más que lo común, y en una estantería a su izquierda pudo ver un frasco que contenía un pensamiento, rotulado con letras rojas que rezaban Ron y Hermione. De todas formas, las últimas palabras de Harry habían hecho que un nuevo engranaje se pusiera en funcionamiento en su cerebro, y le hiciera recordar una sensación agradable y terrible a la vez.
― Cuando toqué por primera vez tu segunda varita -dijo David-, sentí un gran calor en mis dedos y una extraña sensación. Fue un arranque de emociones muy similar al que sufrí cuando vi mi varita por primera vez, pero mucho más fuerte.
― Es normal, no hay de que preocuparse. Sería mejor que no pensaras en ello.
― ¿Dónde está esa varita ahora?
― Por tu bien, creo que es mejor no decirte. Por eso te saqué del pensadero antes de tiempo.
Cuando ingresaron nuevamente a la cocina, vieron que James había quedado solo en ella. La copia de El Profeta que había estado leyendo estaba cuidadosamente doblada sobre la mesa, junto a una caza llena de café caliente.
― ¿Dónde están los demás? -preguntó Harry.
― Mamá fue a comprar algunas cosas que le faltaron para la comida, y Albus subió a su habitación para seguir con su investigación sobre los microchips que usan los muggles.
― ¿Y Lily?
― En su habitación, supongo, escuchando viejas canciones de Las Brujas de Macbeth, como siempre.
― Está bien. David, si no es problema, sería bueno que trajeras la capa.
David accedió al pedido y caminó hasta el lugar donde reposaba su baúl, para volver con el preciado objeto sostenido cuidadosamente por sus manos. Sabía que iba a entregarlo en ese momento, y pensó que quizá no lo había aprovechado tanto como lo ameritaba un elemento de ese tipo. David colocó la capa en posesión de Harry, quien la entregó con el mismo gesto a su hijo, provocando una incontenible sensación de alivio en éste.
― Al fin, de vuelta en casa -dijo James.

La vida en la casa de los Potter hubiese resultado normal, e incluso demasiado humilde, para una persona que tuviese un contacto constante con la magia. Pero para David, como para cualquier mago que viviese entre muggles, era sencillamente fantástico. Entre sus actividades favoritas estaba el ver cómo las vajillas eran fregadas por elementos de limpieza que actuaban de forma autónoma, o asomarse por la ventana a las doce en punto, hora en la que generalmente Harry llegaba del trabajo, pues le encantaba verlo aparecerse. Otra de las cosas que sorprendieron a una persona como David era la ausencia de electrodomésticos dentro de esa casa, a excepción de un televisor, un teléfono, y un pequeño aparato diseñado para lavar la ropa, que era utilizado en caso de una imprevista ausencia de Ginny.
― Soy pésimo para los hechizos de limpieza -solía reconocer Harry-. Y Lily parece no estar muy interesada en ello -agregaba.
En realidad, cualquier persona que conociese los logros de la familia Potter pensaría que no podrían vivir en menor confort. Era de conocimiento público que Harry había conseguido muchas cosas a lo largo de su vida, algunas de las cuales tuvieron que ver con la finalización de las dos últimas guerras mágicas; y Ginny, por su parte, había sido una exitosísima jugadora de Quidditch, cosechando varios títulos para su equipo antes de retirarse con el objeto de formar una familia.
Sin embargo, a medida que los días fueron pasando, David fue acostumbrándose a la forma de vida del lugar. Ya al tercer día había acondicionado su reloj biológico para adaptarlo a los horarios de los Potter, pudiendo así dedicar el resto del tiempo a lo que él deseara. Generalmente, consumía las horas en paseos y caminatas a lo largo y a lo ancho del pequeño pueblo que, a pesar de su amplitud física, estaba lleno de cosas curiosas y garantizaba un descubrimiento nuevo en cada incursión. A pocos días de su llegada al Valle de Godric, podía diferenciar las casas en las cuales vivían familias de magos de los hogares muggles, y se preguntaba cómo sería posible que la gente común, por así llamarla, no se diese cuenta de la presencia de aquellos hechiceros. En realidad, su capacidad de saber qué tipo de persona -mago o muggle– era cada uno de los habitantes del pueblo, se debía a dos cosas. En primer lugar, los magos generalmente lo observaban con cierta desconfianza, aunque en ningún momento se mostraron groseros, al menos cuando él estaba cerca. Y, por otro lado, gracias a su peculiar capacidad de sentir la magia en las personas, y, como había descubierto unos días antes, en ciertos objetos.
Con respecto al trato que la familia Potter tenía para con David, es debido decir que todos los miembros de la familia fueron amables con él en todo momento y sentido, aunque cabe destacar la particular relación que David mantuvo con Albus Severus, el segundo hijo de Harry, aquel que parecía una réplica de su padre. Así como estar durante una semana entera en una casa de magos era una experiencia impagable para David, Albus también explotó al máximo la situación, para conocer más sobre el estilo de vida de los muggles. Si bien éste estaba bastante informado sobre la comunidad no mágica, había muchas cosas que debía aprender, y muchas otras de las cuales debía actualizar su información. Por lo que le contó a David, su abuelo Arthur se alegró tanto al saber que su nieto compartía su gusto por los muggles que le regaló gran parte de sus libros, aunque contenían información demasiado anticuada para la época actual.
― ¿Crees que pueda conseguir una? -preguntó Albus, después de que David hablara sobre las consolas de videojuegos de última generación, rubro en que se especializaba.
― No es muy difícil, aunque son bastante costosas.
― No hay problemas con respecto a eso, tengo algún dinero ahorrado. Ahora cambiemos el tema… ¿qué te pareció tu primer año en Hogwarts?
― Digamos que no fue tan tranquilo como yo hubiese deseado, pero, si me hubiesen dado a elegir entre conocer la magia o seguir viviendo sin enterarme de ella, sin duda hubiera elegido la primera opción.
― Entiendo… ¿dijiste que estabas en Gryffindor, verdad?
― Por suerte, así es. Aunque ahora que pasó mi primer año, supongo que no me hubiese molestado estar en Hufflepuff o Ravenclaw, donde supuse que estaría desde el momento en que conocí sobre la existencia de las cuatro casas… pero, definitivamente, no me hubiese gustado estar en Slytherin.
― ¿Ah, si? ¿Y por qué no? -preguntó Albus, y comenzó a jugar con sus manos, entrelazando los dedos de una con los de la otra.
― No lo sé… digamos que no me hablaron muy bien de Slytherin antes de asistir a Hogwarts, y tuve un par de malas experiencias dentro del colegio.
― La gente tiende a relacionar el hecho de pertenecer a Slytherin con la ambición de poder, cuando realmente no es así. Si bien es cierto que las cualidades distintivas de un Slytherin son la astucia y la ambición, en ningún momento se dice que sus miembros la empleen siempre para buscar el poder o el beneficio personal. Yo, por ejemplo, pertenecí a Slytherin cuando estaba en Hogwarts. Sin embargo, no aspiro a ser Ministro de la Magia u ocupar algún cargo de alto rango. De hecho, vale aclarar que también se asocia a los miembros de esa casa con la obsesión de la pureza de la sangre y la supremacía del linaje mágico, mientras que yo, entre todas las carreras que podría haber elegido, decidí dedicarme al estudio de los muggles. Y no dudo que me hubiese destacado en cualquier otra asignatura, debido a mi capacidad, modestia aparte.
― Pensé que todos los Potter habían pertenecido a Gryffindor… bueno, al menos tu padre lo hizo -dijo David, acongojado.
― No estás equivocado: todos los Potter pertenecieron a Gryffindor, pero yo soy la excepción. En realidad, soy la excepción de todo en esta familia, y me alegra mucho serlo.
― No creo que seas tan diferente a los demás -dijo David con solemnidad.
― No creo que hayas vivido junto a mí el tiempo suficiente como para afirmarlo.

Finalmente, el miércoles llegó, lo cual significaba la visita al Callejón Diagon para que David comprara los elementos escolares que necesitaría para el nuevo año escolar -que ya estaba a la vuelta de la esquina-, aunque la ocasión sería aprovechada también por los Potter para adquirir objetos varios. La lista de los útiles de David había llegado por medio de una lechuza a la casa de los Potter, acompañada por una nota que indicaba que el comienzo del año escolar sería, como todos previeron, el día 6 de septiembre, el primer lunes de ese mes.
Para llegar al Callejón utilizaron los polvos flu, siendo así la segunda ocasión en que David viajaría a través de ese medio de transporte; la primera había sido un año antes, y el destino había sido el mismo. Eligieron como destino, al igual que la primera, el local central de Sortilegios Weasley.
― ¡Buenos días! -los saludó George Weasley, uno de los dueños del comercio, en cuanto llegaron.
David ya lo conocía, y también a su hijo Fred: había sido él quien le había hecho un breve resumen del funcionamiento general de Hogwarts, aunque David comprobaría más tarde que podría entablar una charla sobre su colegio durante varias jornadas sin descansar.
El recibimiento fue muy alegre y acogedor; se notaba que los Weasley apreciaban mucho la presencia de la familia Potter. Mientras Harry y Ginny hablaban con George, sus hijos se divertían admirando los diversos sortilegios que alojaba la tienda.
David recorrió el establecimiento con curiosidad, deteniéndose en cada estante para contemplarlo con detenimiento. Mientras David se acercaba a una suerte de caja que albergaba, aparentemente, monedas, Fred se acercó a él.
― ¿Qué tal? -saludó, y estiró su mano.
― Nada mal -contestó David, estrechándola.
Fred interrogó brevemente a David sobre su estadía en Hogwarts, preguntando sobre los profesores, las asignaturas, los compañeros, y otras cuestiones. También confesó haber leído el artículo de Rita Skeeter, aunque aseguró que no creía ni una palabra de lo que allí se decía. Finalmente, fue David quien decidió cambiar el tema.
― ¿Qué son? -preguntó, señalando la caja llena de monedas.
― ¿Éstas? Son lo último en Sortilegios Weasley, aunque aún necesitan algunos retoques; las llamamos Monedas Weasley. Tienen apariencia de dinero, aunque su finalidad no es hacer las veces de objeto monetario: las que parecen galeones se llaman Monedas Magimagnéticas; sirven para atraer algún tipo de magia, siempre que no sea muy poderosa, claro. Pueden ser muy útiles para evitar maleficios sin necesidad de tener una varita.
“ Las que tienen apariencia sickles las denominamos Monedas de la Verdad, porque lo que hace es calentarse cuando alguien está mintiendo cerca de ella. Necesitamos perfeccionarlas, y no son muy efectivas si quien miente cierra su mente, aunque funcionan.
― Parecen ser de utilidad -dijo David.
― Lo son, lo son. Es más, creo que podríamos darte un par de ellas, libre de cargo, claro.
Fred enarboló su varita e hizo una floritura con ella, haciendo que una bolsa de papel apareciera frente a él. Acto seguido, tomó tres monedas de cada clase y las depositó en la bolsa, que fue entregada a David.
― ¡Gracias!
― Espero que tengas oportunidad de utilizarlas -dijo Fred-, así podrías decirnos qué deberíamos mejorar.
― No lo dudo.
― Será mejor que vayamos hacia allí -observó Fred, señalando a los Potter y a su padre.

― Podrían servirte mucho -dijo Harry cuando David enseñó las monedas, una vez que hubieron salido de Sortilegios Weasley-. La verdad es que estos Weasley cada vez me sorprenden más. Es probable que las Monedas de la Verdad estén encantadas para utilizar la Legeremancia en aquellos que estén cerca, y aunque es verdad que no serán efectivas frente a alguien que sepa cerrar su mente, no creo que un estudiante de Hogwarts pueda oponer resistencia a ellas.
― ¿Qué es la Legeremancia? -preguntó David.
― A grandes rasgos, es una técnica utilizada por magos para poder leer los pensamientos de una persona, aunque no es muy…
― Amor -interrumpió Ginny-, voy a acompañar a Lily a la nueva tienda de ropa.
― ¿Necesitan dinero? -inquirió Harry.
― No, no creo que compre nada -replicó Lily, y sendas pelirrojas se alejaron por entre la multitud de gente.
― ¿Qué les parece un helado? -preguntó Harry con ánimo-. ¿Qué dices, David?…. ¿David, sucede algo?
Estaban pasando frente al local de Ollivander’s, aquel extraño lugar en donde se vendían varitas mágicas; las mejores, para muchos. David recordó que hacía un año había traspasado aquella puerta sin imaginarse siquiera las cosas que haría con lo que allí compraría. También volvió a su mente el núcleo que contenía su varita: un corazón de unicornio reducido mágicamente. ¿Por qué no habría podido recibir una varita común, con un núcleo más convencional, como la de cualquiera que conociese?
Esa era una pregunta que tendría que esperar para ser resuelta.

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27 Responses to “Capítulo 5: Monedas Weasley”

  1. Martyginny Says:

    Jujujuiiiii. Ke weno me ncanta


  2. Ueeee!!! soy el primero en dejar un mensaje jejejeje!!!
    Me gusto mucho este capitulo, a ver si llegan pronto a Hogwarts y empiezan las aventuras de nuevo ;).

    P.D: ME intriga mucho que paso con Ron y Hermione…
    Un saludo y espero el siguiente capitulo :D

  3. Sapey Says:

    muy buen capítulo
    me intriga cada vez lo que sucedió con Ron y Hermione

  4. Martyginny Says:

    Enrike black Y0O fui la primera…
    Aora ke lo dices si ke me reconcme lo d ron y hermyyyyy
    LEER MI BATALLA!!!!!!

  5. Martín L. Says:

    Imagino que las monedas le serán muy útiles a nuestro querido David en el futuro, en especial si Mirtha intenta regresar al colegio.
    Qué bueno que Albus esté en Slytherin. Si bien he leído muchos fanfics que lo imaginan en las otras tres Casas, y me han gustado, creo que yo no podría escribir una historia en donde él no aparezca como alumno de Slytherin y amigo de Scorpius Malfoy.
    Saludos!

  6. Candelia Says:

    Tan genial como siempre^^
    Me gusto mucho el detalle de meter a Albus en Slytherin, para cambiar un poco la tradición: los Weasleys y los Potter a Gryffindor siempre. En fin, me gusto mucho el capi.

    Sigue así! ;)

  7. Durward Says:

    ¡Muchas gracias a todos!

    Albus está en Slytherin por una especie de “homenaje” al fanfic de Martín, ya que la idea de David cayó en mi mente mientras leía su historia.


  8. Recien lo termino!! Senti que David, por un segundo, estuvo ern la Madriguera… jajaja Muy buen cap… Quizas se para q sirven las monedas!! Siguele

  9. Ignotus Fakus Paverell Says:

    Muy buen capitulo amigo! creo q ya c para q son las monedas jeje.. bueno espero q lo sigas mas pronto ! adios!

  10. Isabella Says:

    Ya había leido el capítulo, pero no habia podido dejar el review.. esta genial.. jaja… actualiza pronto!! te cuidas!

  11. ARCTURUS Says:

    Buen capitulo, lo unico es que eres un poco lento para actualzar pero vale la pena la espera. y te felicito el primer libro de david estaba la leche.

  12. Durward Says:

    Arcturus: eso estoy tratando de resolver. Lo que pasa es que estoy en época de clases. El próximo capítulo estará disponible, como máximo, el viernes.

  13. lilly potter Says:

    holaa!! :D
    Que lindo que aparezcan los weasley de nuevo, me gustaria ver alguna travesura de sus descendientes como hicieron anteriormente fred y george :-)
    felicidades por tu capitulo!! ;-)
    besos!! see you!! :-)

  14. horrocrux 7 Says:

    no he empezado ha leerlo pero este capitulo es uno de los que mas me intrigan no se porque pero siento que va a ser importante espero no equivocarme

  15. horrocrux 7 Says:

    Bien pues ya termine me encanto lo de las monedas y cada vez me intriga mas lo de Ron y Hermoionie ya quiero que salga el nuevo capitulo, tambien me gusto lo de que Albus haya quedado en Slytherin, oye una pregunte solo queria saber si vaz a hacer mas fics sobre David me refiero a que si vas a hacer hasta su septimo año en Hogwarts o quiza despues ojala y fuera asi porque seria que una historia como esta termine en dos libros bueno saludos y espero el proximo capitulo.

  16. Durward Says:

    Horrocrux7: tengo pensado hacer, al menos, una parte más para la historia. Aunque lo ideal sería que fueran siete, por supuesto.

    ¡Saludos!

  17. Luis Godric Says:

    hola durward
    pues este capitulo
    en si las monedas
    tienen alguna
    importancia en la
    historia?????

    mmm quien sabe…
    por enesima vez jaja pregunta:

    ¿que paso con ron y hermione?

    bueno cada vez falta menos para saberlo
    por cierto que estudias???

  18. horrocrux 7 Says:

    Espero que mañana ya este listo el sexto capitulo, la verdad no se me ocurre cual podría ser el nombre del capítulo siguiente espero con ancias.

  19. Mary S. Says:

    Al fin se aclararon algunas preguntas!!! Ya quiero saber en que ocasion va a usar las monedas, puede que las use con Mirtha pero tambien las puede usar antes y para otra situacion… Todavia falta mucho para que vuelva a aparecer Mirtha, Rabastan y ellos y para que sepamos que decia en ese pergamino y que contenia dentro, verdad???

    Saludos!!!

  20. Durward Says:

    Mary: puede que a Mirtha la veamos en poco tiempo. Rabastan no apareció aún en mi historia, y no creo que lo haga. El que actuó con Mirtha fue Rodolphus.

    Para lo del pergamino falta mucho. Las monedas las va a utilizar en más de una ocasión.

    ¡Saludos!

  21. Mary S. Says:

    Perdon, me confundi con Rodolphus y Rabastan…

  22. Marcelo Says:

    Me gustó este capítulo. Los Knuts para que sirven?

  23. Durward Says:

    Marcelo: por el momento las Monedas Weasley no utilizan knuts. ¡SALUDOS!

  24. karla Says:

    otra pregunta que responder, eso y lo que dijo albus de no me conoces lo suficiente, sera que ya me tienen escamada con otro fic donde es malvado o aki tambien va a ser malvado?…
    kiero algunas de esas monedas io tambien…
    quiero saber ia que onda con ron y hermione, por lo menos esto se explica en este relato o al siguiente??
    eso y mirtha esta desaparecida junto a la cajita y el pergamino, se que lo mas probable es que tenga que esperar casi hsta el final para saber que fue de ella, pero nimodo tendre que comprar pintauas de ajo para no comerme las uñas


  25. […] Ir al capítulo siguiente Posted by Durward Filed in David Harrison y el aprendiz de magia Tags: David Harrison, harrison […]

  26. Victoire Weasley Says:

    Me intriga todavia que es lo que paso con ron y hermione, pero tambien la ultima parte del capitulo, que dice lo del nucleo de la varita y tambien lo del viejo, que todavia no sabe quien es. Bueno, ojala que continues con la historia porque es una de las mas emocionantes que leí hasta ahora. Suerte.

  27. CINTHYA Says:

    aaaaaaaaaaaaaa el profesor snape le enseño y lo torturo tratandole de enseñar oclumansia a harry y todavia se acuerda de eso aadoro a ese personaje


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