Capítulo 15: El traductor

22 junio, 2008

― ¿El libro de G. G.? -preguntó con incredulidad David. Silvia estaba equivocada, él no había olvidado por completo aquel libro tan misterioso. Pero prefería no volver a abrirlo, no después de lo ocurrido con Mirtha y sus cómplices -. ¿Estás segura de que no estás loca?
― ¡Hablo enserio, David! -se quejó Silvia. Su semblante denotaba una clara seriedad en sus palabras, por lo que no hacía falta aclarar ese punto-. Mira, ¿quieres saber más sobre Grindelwald o no?
― Sí… supongo.
― En ese caso, creo que no tenemos más remedio, excepto arrodillarnos frente a la bibliotecaria y rogarle que nos permita acceder a la Sección Prohibida.
― No es una mala idea…
― Ni lo pienses, es imposible. Si hace eso y la descubren, puede olvidarse de seguir trabajando en Hogwarts.
― ¿Por qué? ¿Sólo por dejar que unos alumnos busquen información?
― No se trata de buscar información, David. Estamos queriendo entrar a un área restringida, ¿entiendes? Se supone que no debemos tener acceso a los escritos que hay allí. Al menos no por ahora.
― Bueno, supongo que no queda más remedio que recurrir al libro de G. G.
― Me temo que no.
En aquel instante, cuando por fin habían podido consensuar sus opiniones, ambos percibieron el inoportuno sonido de unos apurados pasos, que parecían dirigirse hacia donde ellos estaban.
― ¡Vámonos! -exclamó, aterrada, Silvia.
― ¿Por qué? ¡No estamos haciendo nada malo! -se opuso David.
― ¡Te digo que nos vayamos! No quiero meterme en problemas.
― ¡Que no estamos haciendo nada malo!

Pero Silvia ya no lo escuchaba, sino que lo tomó por un brazo y tiró de él con una fuerza que David no esperaba que su amiga pudiera poseer. Recorrieron los pasillos formados por estanterías tan rápido como pudieron, pero intentando a la vez no hacer demasiado ruido, algo que resultaba muy dificultoso.
― Un segundo -susurró Silvia justo antes de detenerse.
― ¿Qué sucede?
― ¡Shh!
Silvia agudizó el oído, en un intento de oír algo. Los pasos ya no eran perceptibles.
― No oigo nada -dijo David.
― Yo tampoco -confirmó Silvia-. Eso puede significar tres cosas.
― ¿Cuáles tres?
― Que la persona que se paseaba por la biblioteca ya se fue, o se detuvo, o lo perdimos…
― O que ya los encontré -dijo una voz tras ellos.
David y Silvia giraron casi automáticamente, con los nervios a flor de piel. Quizás, en otras circunstancias, encontrarse con un profesor en la biblioteca no sería tan grave. Pero que se tratase de Adelbert, y teniendo en cuenta el por qué de la visita a la biblioteca, no era nada tranquilizador.
― ¿Puedo conocer el motivo por el cual dos alumnos de segundo año disfrutan de corren a través de la biblioteca? Hace un día hermoso, y los terrenos son más amplios y acogedores que este lugar -preguntó amablemente Adelbert.
― Profesor, no estábamos haciendo nada malo -dijo Silvia, casi sin pensarlo.
― ¿Yo dije que lo hubieran hecho?
― No, profesor -observó Silvia, visiblemente arrepentida por lo que acababa de decir sin poder contenerse.
― Entonces, señorita Allison, déjeme utilizar sus palabras. Que usted haya dicho eso podría significar que en realidad sí estaban haciendo algo malo, pero no deseaban que yo me enterara.
― No, profesor, no estábamos haciendo nada malo -intervino David.
Las palabras de David parecieron salir con total sinceridad. Sin embargo, Adelbert no parecía muy convencido de lo que estaba escuchando. Miró al chico y entornó sus ojos, como intentando perforarlo con la mirada. En aquel instante David supo que volvían a leerle la mente, cuando escenas que ni él hubiera recordado pasaron por su cabeza.
― Bien, supongo que puedo creerles -dijo Adelbert al fin, entrelazando las manos detrás de su espalda, como acostumbraba hacer-. Sin embargo, me siento con la obligación de aconsejarles que se atengan a ocuparse en los asuntos del colegio, y nada más.

― ¿Crees que lo haya sabido? -inquirió Silvia.
― ¿Saber qué? -preguntó David, desconcertado.
― ¡Que estábamos buscando información sobre Grindelwald!
― ¿Por qué habría de saberlo?
― No lo se… ¿no sentiste como si te leyera la mente?
― A decir verdad, sí.
― ¡Yo también lo sentí! Fue una sensación muy extraña, como si obligaran a mi memoria a…
― Escupir los recuerdos, uno tras otro.
― Exacto. Es algo horrible.
― ¿Por qué?
― Hay algunas cosas que preferiría que se quedaran retraídas en mi memoria y no salieran de allí jamás.
― Prefiero no preguntar -concluyó David-. En fin, ¿qué hacemos ahora?
― Buscar el Libro de G. G., por supuesto.
Los pasillos ahora albergaban más alumnos que antes, puesto que el sol comenzaba a esconderse y el frío empezaba a sentirse. Se podía percibir claramente el sonido del viento, que golpeaba ferozmente las ventanas.
― Parece que viene una tormenta -observó David.

Al entrar en la sala común, David y Silvia divisaron a sus amigos entre la pequeña congregación que se había formado en torno a la cálida y acogedora chimenea. Las leñas que había dentro de ella ardían con furia, y las llamas parecían danzar realizando una suerte de ritual. El cielo estaba oscureciendo, y la vasta extensión de los terrenos de Hogwarts apenas podía ser contemplada. Teniendo todo esto en cuenta, era casi imposible no acercarse a recibir el calor del fuego que ardía en aquel lugar.
Poco a poco, los presentes se fueron yendo hacia el Gran Salón, donde estaba a punto de tener lugar la cena. Así, apenas minutos después, David y Silvia pudieron contarle a los demás lo que les había pasado en la biblioteca y la decisión que habían tomado.
― ¿El Libro de G. G.? No lo sé… ya causó bastantes problemas -observó Frank.
― Lo sé, lo sé -dijo Silvia-. Pero creo que deberíamos utilizarlo.
― ¿Desde cuándo buscan información sobre Grindelwald? -inquirió Charle-. ¿Por qué no me lo habían dicho?
― No creo que David hubiera querido que ustedes lo supieran -se atajó Silvia.
― Es cierto -confirmó David.
― Está bien. De todas formas, si ustedes van a meterse con ese maldito libro -dijo Charlie-, yo prefiero estar lejos de aquí. Voy a cenar… ¿quién me acompaña?
Charlie dio unos pocos pasos hacia el retrato de la Dama Gorda pero, al ver que ninguno de sus amigos se disponía a imitarlo, no tuvo más remedio que detenerse.
― ¿Nadie? ¿Frank, no vienes conmigo? A ti tampoco te habían dicho nada… ¿o si?
― No, no lo sabía -dijo Frank.
― Bien. ¿Vienes?
― Sí, creo que será lo mejor.
Frank y Charlie, argumentando que el hambre los estaba matando, se retiraron del lugar. David y Silvia, otra vez solos, supieron que era el momento. Sin necesidad de pronunciar palabra, David cruzó la sala como una flecha y subió por la escalera que llevaba a los dormitorios. Un minuto después volvía a estar junto a Silvia, aunque esta vez con un antiguo y extraño libro bajo el brazo.
― ¿Qué hacemos? -preguntó David, expectante.
― Bueno, se supone que a este libro se le puede hacer preguntas.
― Así es.
David, en su impaciencia, abrió el libro hacia la mitad del mismo. Las páginas estaban en blanco.
― Espera un momento -dijo Silvia-. Antes debemos tener en cuenta que este libro ha sido encantado por una persona.
― Eso es obvio.
― Sí, pero no sabemos por quien.
― Por Grindelwald, seguramente.
― Bien, entonces eso nos juega en contra.
― ¿Por qué?
― Piensa un poco. Si no encontramos mucha información sobre Grindelwald, es porque no la hay. Y si no la hay no es porque Grindelwald no sea conocido, sino porque seguramente él no quería que sus secretos se conociesen.
― ¿Y? ¿Cuál es el punto?
― No sé si podemos depositar nuestra confianza en las respuestas de este libro.
― ¿Estás hablando en serio?
― Sí, muy enserio.
― Entonces, ¿lo usamos o no?
― Creo que lo mejor es hacerle algunas preguntas simples y ver cómo las responde.
― Buena idea.
El libro seguía allí, abierto sobre la mesa, expectante, aguardando a ser bombardeado con preguntas.
― ¿Quién eres? -preguntó Silvia, tocando el libro.
Poco a poco, las palabras se fueron dibujando en las páginas en blanco.
Soy sólo un libro -leyó Silvia.
― Qué gracioso -observó David.
― ¡Shh! No hables. ¿A quién perteneces?
A aquél a quien he sido enviado.
― ¿Lo ves? ¡Me pertenece! -exclamó David-. Pero, ¿por qué la pregunta?
― Quiero ver si intenta engañarnos. ¿Quién te ha encantado?
Aquél que me escribió.
― Veo que no da las respuestas de forma directa. ¿Quién te escribió?
Un mago muy poderoso.
― ¿Puedes decirme cómo era su nombre? -preguntó David, intentando participar.
No.
― ¡Tú no preguntes! -ordenó Silvia-. No hay que pedirle las respuestas, pues nunca contestará. Cómo era el nombre de aquel mago?
Su nombre era Gellert Grindelwald.
― ¡Bingo! -exclamó David.
― No -dijo Silvia.
― ¿No qué?
― No confío en él.
― ¿Por qué no?
― Porque un libro así sería un arma de autodestrucción para aquel que lo escribiera.
― No entiendo.
― Ningún mago tenebroso crearía un objeto que revelara información a cualquier persona, y menos aún de esta forma. Yo creo que el libro dice que Grindelwald lo escribió porque nosotros pensamos eso.
― Es ridículo.
― ¿Ah, si? ¿Quién te escribió? -preguntó Silvia, cerrando los ojos y tocando el libro.
Silvia Allison.
― ¿Ves? Este libro utiliza Legeremancia.
― ¿La qué?
― La capacidad de leer la mente de las personas.
― Eso es absurdo.
― No, no lo es. Es lo cierto.
― ¿Entonces cómo obtendremos respuestas verdaderas de él?
― En primer lugar, no sabemos si nos dará respuestas genuinas.
― Pero supongamos que así fuera… ¿cómo se supone que haríamos?
― Bueno, creo que lo que deberíamos hacer es bloquear nuestras mentes.
― ¡Eso debe ser extremadamente difícil!
― Lo es. La otra opción sería no pensar en nada.
― Eso es más fácil.
― Error, el ser humano está condenado a pensar eternamente.
― ¿Alguna solución que esté a nuestro alcance?
― No por el momento.
― Eso no es nada bueno… En ese caso, deberíamos retomar los libros de la biblioteca.
― No creo que haya mucho más.
― No perdemos nada con intentarlo. Si es lo único que queda…
― No es lo único -dijo Silvia.
― ¿No acabo de preguntarte si había otra solución?
― Sí, pero dijiste que debía estar a nuestro alcance.
― ¿Y cuál es esa solución que no está a nuestro alcance?
― Sacarle información a Adelbert.
David y Silvia permanecieron en silencio unos segundos, silencio que fue roto por el chico.
― ¿Estás loca? ¡Es imposible!
― No es imposible, pero sí muy difícil. Aunque no estaría nada mal, pues de paso podríamos saber si Adelbert en realidad estuvo del lado de Grindelwald o no.
― Pensé que estabas en contra de esa posibilidad.
― Para mí es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Creo, por eso, que deberíamos demostrarlo -dijo Silvia con una sonrisa.
― ¿Y cómo podríamos demostrarlo? -preguntó David, cómplice de la actitud de su amiga.
― Bien, creo que deberíamos examinar mejor ese pensadero.
Tras aquellas palabras, los sentimientos de David cambiaron vertiginosamente.
― ¿El pensadero de Adelbert? No… ya me atrapó una vez…
― Debemos intentarlo, David.
― De todas formas no sabemos si aún lo guarda en el mismo lugar. Y, además, ni yo ni tú sabemos hablar en alemán.
― Podríamos buscar algún traductor… debemos intentarlo -repitió Silvia.
― ¿Se te viene a la mente alguien que sepa alemán y pueda ayudarnos? -inquirió David.
Ambos amigos se pusieron a pensar, y no tardaron mucho en encontrar la respuesta. Intercambiaron miradas de suficiencia e incertidumbre a la vez.
― No creo que sea conveniente que él nos ayude -dijo Silvia.
― Tú lo dijiste. Debemos intentarlo.
― ¡Podría ser un golpe duro para él si Adelbert en verdad estuvo del lado de Grindelwald y él no lo sabe!
― Puede ser, Silvia. Pero Egbert es nuestro único recurso por el momento.

Ir al capítulo siguiente

Anuncios

32 Responses to “Capítulo 15: El traductor”

  1. Martyginny Says:

    Ummm, pro ke mala idea, ¡Pro si s su nieto!!! no ntndi lo d kin t scribio? silvia allison”
    VANE tne un fic MIEL CN SABOR A SAL? seguilo x favor, staba mu weno.
    One-shooot….

  2. Durward Says:

    Martyginny:

    Eso el libro lo hace porque, como Silvia lo dice, puede utilizar la Legeremancia, y como ella estaba pensando en que ella había escrito el libro (sólo para demostrarlo), el libro escribe su nombre.

    Es difícil de explicar, ya lo entenderán.

  3. Candelia Says:

    Uff!
    Eso esta que arde!
    Cada vez hay mas intriga… uhh…
    Esperando siguiente entrega!
    Sigue asi!!

    Nos leemos!

  4. horcrux 7 Says:

    Perfecto.

    ¿Cuando empieza la acción?
    ¿Cuando sabremos el porque de la huida de Ron y Hermione?

    Espero que sea pronto.

  5. Nilo Says:

    Esta muy bien!.

    y eso es todo lo que dire.

  6. Mary S. Says:

    Me gustó la parte en la que Adelbert los atrapó en la biblioteca, no se por qué pero por su forma de hablar me recordó a Snape…
    Nunca se me habría ocurrido que el libro de G.G. sepa legramancia… al principio por la forma como se abría solo, me recordaba al libro que sale en el programa “Charmed”, no se si alguien lo haya visto…

    Espero que Egbert si les ayude a Silvia y David.

    Saludos!!!

  7. vane Says:

    se esta poniendo interesante vamos a ver si siguen juntos los otro chicos parece que no le gusto cuando se enteraron que david y silvia fueron a buscr info espero que enuentren algo util vamos ver el siguiente capitulo

    vane

  8. Martyginny Says:

    Yo lo vi!!!

  9. Marcelo Says:

    Muy buen capitulo, y siempre dejándonos con esa intriga ¬¬ xD

    Segui así.

    Saludos

  10. Mary Clearwather Says:

    Diosss que guayy!! xD

    Si Snape estuviera vivo les podría enseñar oclumancia para cerrar la mente y demás pero buéh…

    Pobre Egbert, lo que lo espera.

    Suíguelo, por cierto, una preguntilla asi… ¿Tienes ya día fijo para publicar…?


  11. buen capitulo sera un duro golpe para egbert.

  12. Christine Potter Says:

    Un libro que usa Legemerancia? Eso sí que me sorprendió! Y Egbert? Aceptará ayudarlos? Porque si resulta que Adelbert estuvo a favor de Grindelwald…

    Christine

  13. karla Says:

    hay muchas cosas que ver…
    primero me parece que sus amigos se estan alejando de el, con esto de la investigacion de grindewald, solo le queda silvia, y los otros no parecen muy dispuestos a seguirle el royo…
    luego esta eso que dice silvia, que hay cosas que le gustaria estancar en el fondo de su memoria… a que se refiere?
    y esta el asunto del libro que usa la legeremancia… eso me sorprendio bastante… es ovbio que lo hizo un mago muy poderoso, por que no cualquier pelagatos le daria ese poder a un libro, pero yo sigo pensando que de verdad es de grindewald…
    por otro lado, ia no me cabe duda de que adalbert sabe lo que hacen,pero por el momento se los pasa por alto por que no tienen nada que lo ponga en aprietos, pero me parece mas inteligente buscar como llegar a adalbert por terceros, y aqui es donde entraria egbert…
    bueno, despues de mi sarta de elucubraciones… ia e voy…

  14. Anónimo Says:

    holaa!! :D
    me encanto que el libro pueda utilizar la Legeremancia,muy original,…
    me gusta mucho la intriga q les pones a tus capis,ojala q Egbert les ayude mucho a Silvia y David.
    espero la siguiente entrega!! :-)
    saludos!!

  15. lilly potter Says:

    holaa!! :D
    me encanto que el libro pueda utilizar la Legeremancia,muy original,…
    me gusta mucho la intriga q les pones a tus capis,ojala q Egbert les ayude mucho a Silvia y David.
    espero la siguiente entrega!! :-)
    saludos!!

  16. Anónimo Says:

    ups lo repeti dos veces!! perdon!!

  17. ARCTURUS Says:

    cada ves mas emocionante, sigue asi.
    Tal vez el nieto de experiencia los ayude, pues yo tambien querria saber acerca de la vida de mi abuelo si esta se me ha ocultado.

  18. Marcia Says:

    wuau ¡¡

    muy interesante =)

    seguro y les ayuda el nieto seria genial ¡¡

    cuidate ¡¡

    segui asi xP

  19. meli Says:

    hola Durward

    me encanta tu historia, la verdad es que es muy interesante y divertida, dejame decirte que yo la leia en http://www.fanfic.es pero ahora no puedo ingresar a la pagina porque me aparece como si no estuviera disponible pero lo bueno es que la encontre aqui

    tu no sabes si es algo general o solo mi mala suerte, con lo de la pagina http://www.fanfic.es

    actuliza pronto plis


  20. WOw no te habia comentado!! jaja Definitivamente ya habia leido el cap, pero no tenia tiempo de comentarlo… me gusta mucho el misterio con el que dejas los capitulos… me dejan atormentado!! Pasate por Lorcan Lovegood!! Ya me haces falta!!

  21. karla Says:

    … houston…
    lo perdimos…
    donde estas?…
    actualiza pronto…XD

  22. Syriana Says:

    jajajaja Karla me gusto lo de houston :lol: ….. ahhhhhh actualiza me tienes muy intrigada!!!!! estoy viendo cada dia a ver si actualiza y nada :cry:

  23. Syriana Says:

    oh que pasa aqui no hay iconos? :(

  24. karla Says:

    -missing-
    autor de fic dsaparecido desde hace mas de un mes, no sabemos como es, pero su obra se valua en muchos traumas que leen su fic…favor de reporarlo al 050… no creo que padesca de sus facultades mentales…
    va a ser necesario que mandemos detectives?…
    policia?…
    bomberos?…
    un geografo?…
    una bailarina exotica?…
    … bueno no se donde estas, si no tienes tiempo, te perdiste, perdiste la inspiracion, te raptaron los ovnis, estas de vacaciones o tu computadora fallecio (eso les paa a algunos autores… pobres)…
    como sea espero que te encuentren pronto…

  25. Syriana Says:

    jajaja es posible que se necesite de la bailarina exotica para que le traiga inspiracion a Durward jijiji quizas le de algo mas que inspiracion… bueno aunque no creo que se necesite un geografo quizas con un agente del FBI especializado en geografía coreografia y cocina baste…

    cambio y fuera…

  26. Magui Says:

    me gusta tu historia, aunque te voy a decir que me desepciona un poco que seas de river

  27. karla Says:

    ammm… ya neta, donde te metiste?…
    ia no me estoy pensando cosas positivas,
    asi que por el bien de mis nervios espero
    que regreses pronto… y si, pronto
    significa pronto, osea un tiempo
    relativamente corto, pork luego… bueno
    esa es otra historia, pero el punto es…
    DONDE ESTAS??

  28. black Says:

    karla ¿me das tu msn? jeje…


  29. […] Ir al capítulo siguiente Posted by Durward Filed in David Harrison y el aprendiz de magia […]

  30. Victoire Weasley Says:

    Ta bueno,pero me parece muuuuuuuuuuuuuuuuuy mala idea el que elijan como traductor a Egbert, xq si los llegan a pescar, tan fritos!!!:P

  31. CINTHYA Says:

    un horrocrux

  32. CINTHYA Says:

    el libro un horrocrux


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: