Si alguno es lector de BlogHogwarts, posiblemente sabrá que en este mismo momento se está llevando a cabo un concurso de “batallas estilo libre”, en el cual cualquier usuario puede enviar su propia historia narrando una batalla entre magos.
Horrocrux7 tuvo la genial idea de hacer una batalla en la que los protagonistas principales sean el, valga la redundancia, protagonista de mi fanfic, y el protagonista del fanfic de Martín (Cepión), Harry Potter y el Hacedor de Reyes. Me gustó como fusionó en un solo texto algunos detalles que tiene cada historia.

Aquí se las dejo:

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Harry veía con tristeza desde lejos la pelea, sabía que estaba demasiado dispareja, también sabía que tenía que intervenir que lo necesitaban, sin embargo también sabía que si intervenía tendría que enfrentar su peor miedo, enfrentarse a su segundo hijo Albus Severus Potter, pensar en eso lo ponía tan triste que su intervención se retrazo durante unos minutos (todo esto lo estaba viendo desde la ventana ubicada en la oficina del director mientras el retrato de Dumbledore lo veía fijamente con un aire triste). Por fin el retrato del anciano director habló:

-Harry -hizo una pausa en lo que su pasado aprendiz le dirigía la mirada- Harry, no sabes la tristeza que me da verte en esta situación -hizo otra pausa para analizar la reacción de Harry- me gustaría estar ahí para ayudarte, desgraciadamente no puedo, solo te puedo aconsejar con mis sabías pero no por eso aceradas palabras de un anciano que vivío mucho tiempo-.

Harry lo seguía viendo con tristeza, le tenía un gran respeto a ese señor, lo estimaba mucho, por fin se decidió a hablar:

-¿Que es lo que tengo que hacer? -pregunto con un hilo de voz.

-Me temo mi querido muchacho que lo más acertado sería que intervinieras, del lado de los nuestros, claro esta-.

-Pero no puedo Dumbledore, ¿Con que cara atacare a mi hijo? Simplemente no puedo-.

-Me temo que lo tienes que hacer y presiento que tu lo sabes-.

-Si lo se Dumbledore, no se como se pudo convertir en esto, antes de llegar a Hogwarts parecía tan bueno, tan inocente, no se con que cara lo voy a mirar al atacarlo-.

Harry solo una lágrima.

-Eres fuerte Harry, muy fuerte, y tienes que demostrarlo en estas situaciones -el tono de Dumbledore fue más directo.

-Dumbledore, ¿y si no puedo? Y si no soy lo suficientemente poderoso, no puedo decir que mi nivel mágico no se a elevado desde que derrote a Lord Voldemort he mejorado muchísimo soy un mago cualificado, pero, cielos Albus se ha vuelto muy poderoso, diría que ni Voldemort ni tu se le podrían comparae-.

-Harry, escúchame bien, fue un gran error tuyo mostrarle a Albus el escondite de la varita, pero te comprendo -añadió al ver un arrepentido rostro en el ya no tan joven mago, a Dumbledore le pareció ver en el aquel débil joven que era a los dieciséis años, era hábil por supuesto, pero hasta ahí su poder era limitado, sin embargo no podía negar que se había convertido en un mago muy poderoso, muy muy poderoso.

-Muchacho debes ir -concluyo Dumbledore.

-Lo se, mejor ya no me demoro mas, me temo decir que probablemente este es el adios mi querido amigo Albus-.

-Harry no hables así -la tristeza invadió el rostro del anciano.

-De todos modos te agradezco todo lo que haz echo por mi Albus, desde dejarme con los Dursley hasta tus últimos sabios consejo sin los cuales no se que habría echo en contadas ocasiones, adios amigo-.

-Adios Harry -y dicho eso Dumbledore vio salir a aquel Harry adulto por la puerta en espiral.

CAMBIO DE ESCENA

Harry empezó a caminar por los terrenos de Hogwarts, había decidido dar todo, matar al enemigo sacrificándose si es necesario, se encontró a varios viejo mortífagos que se unieron a la causa de Albus, mato a unos cuantos con un Implosión, mientras que se encargo de otros con maldiciones asesinas, había dejado de fuera todo remordimiento al matar a sangre fría, la tarea de matar con los que se cruzaron en su camino fue fácil pues le esperaba algo mucho pero y el lo sabía, le dolía más ver las batallas que se estaban llevando a cabo, era triste ver luchar profesores contra alumnos, algo que lo entristeció especialmente fue ver a Rose y Hugo Weasley luchando contra Hermionie y Ron Weasley, era una triste escena, los cuatro duelistas tiraban a matar, estaban fuera de control, y lejos de ahí encontró a su objetivo, aunque no lo encontró como le hubiera gustado pues al llegar a donde peleaba su segundo hijo, lo primero que vio fue a Albus lanzar un hechizo que acababa con la vida de su primogénito, al ver aquella escena algo se lo rompió adentro, su hijo acababa de matar a su otro hijo, y la ira se apodero de el, aquella escena era demasiado fuerte como para soportarla.

-¡Desmaius! -fue el primer hechizo que le llego a la mente, este hechizo le llego por sorpresa a Albus pero para su suerte paso a un lado suyo.

Albus se volteo para encontrarse con su padre.

-Padre que sorpresa-.

-Hijo no puedo creer que hayas echo todos esto, perdóname pero lo tengo que hacer ¡Avada Kedavra! -Albus lo desvió.

-Vaya padre no nos precipitemos, la cosa es calmada-.

-No te burles de mi ¡Sectumsempra! -el hechizo le dio en el brazo a Albus, el cual empezó a sangrar, causa de la ira de Albus.

-Padre eres hombre muerto ¡Avada Kedavra! ¡Incendio! ¡Explosión! -ninguno de los hechizos le dio a Harry, pero fue por un pelo.

Ambos magos empezaron a lanzarse hechizos, Harry empezaba a tomar una clara ventaja cuando a sus espaldas oyó un grito de terror, y al darse vuelto vio a Livius Black y Scorpius Malfoy atacar a su hija, se dio media vuelta listo para defenderla cuando:

-¡Avada Kedavra! -a Harry le dio el tiempo suficiente para ver la maldición asesina acercarse hasta que le dio de lleno en la cara, Harry James Potter Evans cayo inerte en el césped, murió en el primer lugar que amo de verdad.

David Harrison venía corriendo en su ayuda, pero se quedo paralizado al ver la cobarde forma en que había sido asesinado su tutor mágico, tras la impresión no le dio tiempo de reaccionar y ayudar a la pobre Lily que era asesinada en ese momento por Scorpius Malfoy.

-¡¡¡YA BASTA, YA BASTA!!! Ya estoy harto este es el fin prepárate porque no tendré piedad en luchar contra ti -esta vez la furia llevo a David a un nuevo nivel, parecía estar fuera de control pero en el fondo sabía lo que hacía.

Albus estaba de pie con la varita en alto, y en frente tenía a David Harrison (este David Harrison esta recién graduado de Hogwarts), los dos se estaban mirando fijamente, la cara de David mostraba tristeza y odio a la vez, mientras que la de Albus mostraba una intimidante tranquilidad y frialdad que lo ponía los pelos de punta a David, pero su odio y sed de venganza lo hacia mantenerse ahí, de pie, enfrentando a Albus, aún siendo el un mago inexperimentado recién graduado de Hogwarts enfrentando a un mago de experiencia con el afán de convertirse en el 3° mago oscuro, ambos estaban en los jardines de Hogwarts, a la altura de la cabaña de Hagrid, la cual había quedado totalmente destrozada después de la batalla que se había llevado a cabo aquella noche. A David se le dificultaba creer que tan solo 11 horas antes se estaba graduando con honores de Hogwarts, para que todo terminara en una desastrosa épica batalla que acabo con la vida de todos sus amigos y la gente a la que conocía, Harry, el profesor Neville, Charlie, Silvia, su maestro Experiencia, Egbert, Frank, Frederic, hasta sus padres y su hermano (Su familia estaba presente en la ceremonia de graduación, por lo tanto vivieron la batalla en la cual al no poder hacer nada fueron asesinados), todos, todos estaban muertos, y el culpable de todo lo tenía enfrente, era el él causante de la muerte de su familia, profesores y amigos, el Albus Severus Potter, con el cual compartío mas de un verano, había tenido pocas pláticas con, y nunca pensó que fuera a hacer algo así, quien hubiera imaginado que detrás de esa infinita tranquilidad, detrás de esa mirada de infinita indiferencia, hubiera algo tan perverso, alguien con planes muy grandes, demasiado grandes para poder ser controlados por un grupo de magos jóvenes. Los dos estaban listos para atacar, sin embargo Albus dijo algo que sorprendió a David:

-No te quiero matar -le decía con confianza, con el conocimiento de que es mucho más experimentado que el y que lo mas probable es que el ganará aquel inminente duelo que esta a punto de llevarse a cabo- únete a mi, yo también he tenido perdidas, he hecho las cosas mal, déjame corregirlas, por favor-.

David pudo ver aquel joven bueno que solo quería lo mejor para su familia, pero eso no fue suficiente para sensibilizarlo y que cambie de parecer de acuerdo a lo que acababa de pasar en ese momento.

-Lo siento pero no puedo -fue la respuesta de David- me gustaría, pero hace mucho que cruzaste el punto sin retorno, hace 11 horas exactamente, haz matado a tanta gente -dijo con cara de asco- haz acabado con todos mis amigos, con mis profesores y con mi familia, después de hacer eso no puedo perdonarte, aunque quisiera -añadió con un semblante triste después de verse forzado a recordar las perdidas que acababa de sufrir.

-David no seas tonto, sabes que no puedes hacer nada contra mi -dijo Albus en un intento vano de convencer a David- se que he cometido errores, no volveré a cometerlos, imagínate lo que podríamos hacer juntos, hasta donde llegaríamos, somos capaces de hacer cosas que ni tu bisabuelo ni Dumbledore hubieran sido capaces de imaginar ni en sus más locos sueños -dijo convencido de ser capaz de convencer a David, pero al ver que no había cambiado en los mas mínimo el semblante de David añadió- tenemos el poder David, no lo desperdiciemos-.

-Ni hablar, jamás te perdonaré, simplemente no puedo, vengaré la muerte de mis seres queridos, todavía no puedo creer que hayas matado a tu propio padre, y lo peor no lo mataste en un duelo justo, si no de la manera más cobarde con la que se puede atacar a una persona, me das asco -David habló sin una pizca de lástima hacia el aparente destrozado hombre.

-David, la muerte de mi padre era necesaria -dijo Albus con desprecio- el interfirió en cada uno de mis planes, era necesario -repitió- a parte yo también he tenido perdidas, recuerda, ¿que no cuentan Scor ni Livius ni Rose ni nadie más?

-No te atrevas a mencionar que Rose te apoyaba -exclamó un ya furioso David- ella intento convencerte, te quiso hacer entrar en razón sin embargo tu no le hiciste caso, no solo no le hiciste caso si no que la obligaste por medio del chantaje a que siguiera tus ideales -David estaba cada vez más enojado, estaba a punto de atacar, Albus no debió haber pasado eso por alto porque cambio su semblante completamente, si David llegó a ver a un Albus destrozado y arrepentido se le olvido inmediatamente.

-David, David, David esta es mi última oferta -aclaró una Albus con ira bastante bien disimulada- si es que no quieres acabar como tu despreciable familia muggle y mi pobre e iluso padre, claro esta- añadió.

-¡Ya estoy harto!, no simplemente te encargas de matar a todos los seres que me rodean si no que en vez de estar arrepentido te mofas de mi -si David había logrado mantener la calma el mayor tiempo posible ahora ya no pudo- ¡¡Este es tu fin, ALBUS SEVERUS POTTER!! -fue lo último que dijo David antes de lanzar su primera maldición- ¡Expelliarmus!

Albus desvió el hechizo con un perezoso movimiento de varita:

-¡¿Es eso todo lo que tienes David?! -se burló Albus- si quieres ganarme necesitarás un poco de esto- ¡Sectumsempra!

La maldición no le dio a David por los pelos, rozándole la oreja fue a dar a un árbol que estaba detrás de David el cual se convirtió en 4 granes pedazos de leña.

-¿Qué te pareció aquella maldición David? Mejor ¿No? -David se había quedado paralizado al notar que el pudo haber sufrido el futuro de aquel pobre árbol.

Pero David no le respondió, prefirió seguir atacando.

-¡Desmaius! ¡Impedimenta! ¡Incárcero! -David empezó a lanar maldiciones al azar sin darle a su objetivo en ninguna ocasión, el cual esquivaba sus hechizos con una facilidad digna de un Potter.

-¿Es eso todo lo que tienes David? Jejeje, ¿qué no haz aprendido que con eso no me puedes ganar? -Albus estaba jugando con David la diferencia de poderes era devastadora.

-¡Tu padre derrotó a Lord Voldemort con un simple Expelliarmus y todo por subestimar un hechizo débil pero muy útil! -entonó David a voz de cuello.

-Ja, no paras de mencionar a mi padre, ¿era tu héroe cierto? Pues lamento decirte que ti queridísimo héroe fue derrotado por nada mas y nadie menos que yo, jajajaja- parecía que Albus se estaba divirtiendo en serio. A diferencia de los otros dos magos oscuros Grindelwald y Voldemort el tenía una enorme tranquilidad al estar en duelo, una mezcla entre confianza y no tener miedo a ser derrotado.

-¡¡¡YA BASTA, YA BASTA!!! Ya estoy arto este es el fin prepárate porque no tendré piedad en luchar contra ti -esta vez la furia llevo a Albus a un nuevo nivel, parecía estar fuera de control pero en el fondo sabía lo que hacía.

Y en ese momento David ataco a Albus con un hechizo rojo. Entonces Albus respondió en serio al fin, no esquivó el potente hechizo con un lánguido movimiento de varita ni con un Protego si no respondió con otro hechizo, un hechizo que al tenerlo enfrente se te ponen lo pelos de punta y se te eriza la espalda; ese hechizo era el Avada Kedabra.

Los dos hechizo chocaron en el aire, el verde era mas potente en un principio pero luego luego se pusieron parejos, ambos magos estaban luchando con todo su poder, después de unos 2 minutos de no tener un ganador definido el hechizo de David empezó a perder fuerza lo cual hizo que en el rostro de Albus apareciera una siniestra sonrisa, David reparo en el detalle y gritó con todas sus fuerzas, sacando toda la magia que corría por sus venas, entonces el hechizo de David empezó a tomar ventaje, Albus nervioso en que el hechizo no verbal lo fuera a alcanzar decidió separar las dos maldiciones, con un movimiento de varita logro su objetivo y el control regreso a el:

-¡David prepárate para recibir el ataque del FriendFier -acto seguido de l apunta de la varita de Albus Severus salió una enorme serpiente de aparente fuego interminable la cual espero serena a lado de la persona que la acababa de convocar -¿Qué te parece David? Haber como luchas contra eso. ¡Ataca! -la serpiente ataco y David no supo que hacer y en el momento menos inesperado pero mas oportuno la varita de David giró en dirección a la serpiente haciendo que aquella pareciera ahogarse y se lanzó contra Albus, Albus impresionado por la reacción de la varita de David desase su propio hechizo y el escenario de duelo volvío a la calma, los dos magos se quedaron viendo, ambos pensando en los mismo, ¿Cómo era posible que eso haya pasado? ¿Cómo fue que la varita de corazón de unicornio decidió actuar por si misma.

-¡Así que crees que eso te salvará eh! ¿Crees que con una varita que te ayuda vas a ganar? ¡Pues estás equivocado! ¡Toma esto! -y ambos magos empezaron a lanzar hechizo a diestra y siniestra, el duelo se había emparejado bastante, Albus ya no esquivaba con tanta facilidad los hechizos de David mientras que David empezaba a mejor su agilidad y su hechizo Protego era cada vez mas poderoso.

-¡Desmaius! -gritaba Albus mientras que David decía:

-¡Potego! -y el hechizo salía despedido hacia el vacío, así estuvieron por un buen rato hasta que:

-¡Expelliarmus! -David quedó desarmado e impresionado por la velocidad en que fue lanzado el hechizo desarmador, Albus contento consigo mismo sonrió- vaya David tenías razón, el Expelliarmus suele ser un hechizo muy útil en ciertas circunstancias, tan tenías razón que me ah servido contra ti, este es tu fin -Albus se preparba para lanzar su hechizo mientras David caía en la cuenta de que estaba perdido y su única salida era esquivar los ataques el mayor tiempo posible y esperar a que suceda un milagro- ¡Avada Kedabra! -David se quedó paralizado al ver que la maldición asesina corría amenazadoramente hacia el y supo que la única manera era saltar hacia un lado y esperar lo mejor, saltó rápidamente y por una fracción de segundo esquivo la maldición que fue a parar hacia el bosque prohibido, David se estremeció al pensar que el curso de aquella maldición asesina podía ir a para en un animal que habitara el bosque, quizá un unicornio, en el preciso momento en que pensó en el unicornio su varita brilló levemente.

-¡Crucio! -gritaba Albus furioso al notar que David había esquivado su maldición, y en ese momento tras esquivar la maldición torturadora, que fue a dar a una gran roca que acabo echa mil pedazos, la varita de corazón de unicornio volvía a actuar sola, para el asombro de Albus y David la varita empezó a brillar, se elevó como un metro y medio y cuando llego a la altura de la varita de Albus salió un hechizo dorado muy potente que fue a investir a Albus el cual perdió inmediatamente la varita. David impresionado pero agradecido fue a recoger su varita y acto seguido la de Albus, una vez teniendo las dos varitas en su poder dijo:

-Vaya, vaya Albus quien diría que una simple varita como la mía podría acabar con la gran varita de Saúco, la varita de la muerte, la varita más poderosa, va en contra de mis principios y de mis emociones asesinar, pero me temo que eres un peligro y sería un error fatal cometer la estupidez de dejarte con vida, salúdame a todos -y dicho eso David utilizo por primera y última vez aquella maldición- ¡¡¡AVADA KEDABRA!! -maldición dio de lleno en el pecho de Albus convirtiendo su cara de espanto en una horripilante mueca, que más que de dolor era de pánico…

Lo que David no sabía es que ahora era propietario de las dos varitas más poderosas jamás echas por algún mago.

Triste por lo que paso esa noche camino hacia el castillo, en dirección a la destrozada oficina del director, quería hablar con Albus Dumbledore, necesitaba respuestas… ¡Y a cualquiera lo ánima platicar con alguien más en un momento así!

Y así fue como David se enfrento tristemente pero con aire triunfante a su solitario futuro.

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Realmente, no puedo creerlo. Esta historia es de Martyginny, y como la ocasión lo amerita, me pongo de pie (y si tuviera un sombrero, me lo sacaría y haría una reverencia). Hacia mucho que no me reía tanto con una historia, y la verdad es que hay que reconocerlo: tienes talento. No solamente sabes llevar la historia con fluidez y una muy buena descripción, sino que también logras que el lector no pueda dejar de leer la historia ni siquiera para ir al baño; y a eso hay que sumarle el excelente manejo del lenguaje. Y el final es soberbio, no puedo creerlo, ¡quién diría que sin Filch no habría historia! Pero bueno, no quiero adelantarles nada, porque esta historia merece ser leída de principio a fin. Felicidades Martyginny; me gustaría que te pusieras en contacto con migo por MSN. Por cierto, tuve que agregar alguna que otra palabrita que se te olvidó poner (suele pasar, de hecho a todos nos pasa), pero fuera de eso, traté de no tocar nada a la historia.

Basta de palabrerío: aquí va la historia de Martyginny. En un lado del ring, Dolores Umbridge. Al otro lado, Irma Pince. ¡Que empiece la batalla! (Click en “Read the rest of this entry”)

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Esta es otra de las tantas batallas que fueron realizadas por BlogHogwarts, y la ganadora me gustó mucho, aunque no sea mía (y aunque ni siquiera haya participado). Espero que la disfruten tanto como yo

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El anciano mago caminaba tranquilamente por la orilla del bosque prohibido en los terrenos del castillo al cual servia desde hace tanto años como guía incondicional.

La noche estaba tranquila, mas tranquila de lo normal, no se escuchaba un alma el todo el castillo, ni en sus terrenos, esto tal vez se debía a la ausencia de los estudiantes por las vacaciones de verano, pero aun tomando en cuenta este aspecto el castillo estaba muy silencioso, era un silencio espectral.

Mientras tanto Dumbledore pensaba en donde podrían estar los horrocruxes faltantes, de repente un fuerte viento q provenía del bosque prohibido azoto los árboles y del bosque salio volando una figura vestida con una gran túnica negra, su rostro era extremadamente parecido al de una serpiente con sus rojos ojos cuya pupila era vertical y su nariz casi inexistente que en vez de tener orificios, parecía tener dos hendijas q se abrían y cerraban como los de una serpiente para poder respirar.

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Si alguien hubiese estado allí, junto a él, no podría haber notado jamás desesperación o duda en aquel mago. El sujeto de larga cabellera rojiza -la cual empezaba a presentar leves hilos de plata- estaba sentado apaciblemente en su despacho, iluminado y contenido por la luz y el calor proveniente de las llamas que ardían en la pequeña chimenea. Sin embargo, el profesor de transformaciones se revolvía en pensamientos.

Jamás había tenido el autoestima tan bajo. Se culpaba por todo lo que estaba sucediendo en el mundo mágico en ese momento, y en parte tenía razón. Toda la comunidad de magos y brujas -incluso él- sabía que era el único capaz de detener el avance del temido Gellert Grindelwald, pero no se atrevía a hacerlo. No era miedo, era incertidumbre. Sabía que Grindelwald poseía grandes poderes mágicos, pero también que no sería un gran desafío para él, Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, derrotarlo. Al menos, no en circunstancias normales.

Aquel joven hombre -nadie se hubiese atrevido a calificarlo como “anciano” a pesar estar rondando los setenta años, especialmente en el mundo mágico donde las personas son más longevas que los muggles- colocó su varita en un costado de su cabeza y extrajo un extraño líquido que vertió en un viejo recipiente, una preciada posesión de él desde hacía ya tiempo. Esperó unos momentos a que el líquido se adecuara al pensadero y luego se acerco lentamente.

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Esta es otra batalla hecha para BlogHogwarts, aunque no fue escrita por mi, sino por un usuario llamado Saico

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Las hojas doradas no cesaban de caer, al son del viento, en aquella tarde de otoño. El sol galopaba lentamente hacia su cenit, radiante, como una llama imperecedera, sin detenerse en el camino, bañando las altas nubes con un resplandor casi etéreo. El castillo de Hogwarts se levantaba, majestuoso ante los verdes jardines, salpicados de brillos al atardecer. Toda esta maravilla natural, se veia reflejada en los ojos de aquel triste mago, imponente frente al viento de levante, los anchos hombros aletargados y la gema incrustada en su espada, refulgiendo, conforme la capa ondulaba en su espalda.

La bella figura, entonces, incrustó la inmaculada hoja de acero en la tierra, y se arrodillo ante el poniente astro rey.

En ese momento sus recuerdos afloraron, y revolotearon en la mente como sus largos cabellos rojos, recordandole todo lo que habia perdido en pos de su ideal. Las memorias llegaban aleatoriamente, siempre selectivas, esquivando escenas pasadas, y reviviendo otras tantas. Aquel digno ser, habia perdido mucho más de lo que cualquier mago perdió anteriormente por defender tan noble ideal: El de la igualdad entre Magos.

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Lily Evans vs. Lord Voldemort

20 diciembre, 2007

Ésta es una batalla que escribí para una competencia en un blog de Harry Potter (BlogHogwarts, recomendado). Relata los hechos ocurrido la noche en que Voldemort mata a los padres de Harry e intenta hacer lo propio con el niño, pero todos sabemos lo que pasó. Ojalá les guste:

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― Yo abro.
Se levantó rápidamente de su silla, mientras el niño lloraba en el regazo de su madre. Aún había restos de comida en la mesa. James estaba claramente nervioso, y no sin razón. Los últimos días habían parecido semanas, sin poder dormir en el afán de proteger a su familia de los peligros que acechaban allí afuera. Estaban protegidos, es cierto, pero en ese momento no confiaba en nadie. “Colagusano tendrá bien guardado el secreto”, pensó para si mismo unos días antes después de escuchar ruidos cerca de la casa, para descubrir con gran alivio que quien estaba en el umbral no era ni más ni menos que el mismísimo Albus Dumbledore. Pero esta vez era diferente, y el lo sabía.
Caminó lentamente desde la cocina hacia la sala de aquella casa, y de un momento a otro se encontró allí, de pie, mirando fijamente la manija de la puerta. Lentamente posó cada uno de los cinco dedos de su mano izquierda sobre ella, mientras sostenía en la derecha su varita mágica. Giró suavemente la perilla hasta que no pudo más, y luego fue tirando de la puerta hacia su cuerpo, hasta que quedó lo suficientemente abierta para poder ver a quien no quería ver.

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